viernes, 29 de agosto de 2008

Entre hilos de pereza

Viernes 29 de agosto de 2008, 0:12

Buenas noches! Estamos de nuevo por aquí en esta agradable noche de verano, que de buen gusto habría pasado en la calle. La película del Caballero Oscuro no tiene desperdicio, si alguien de los que leen este blog todavía no la ha visto es completamente recomendable, y vale los 4,50 de la entrada. Y ahora dejando de lado temas tan irrelevantes quiero hacer eco de una reflexión de Fuego, que sorprendería al mismísimo Aeoris del Orden. El Señor Blanco ya mencionado recalca en su encuentro con Tarod, Señor del Tiempo, que la única misericordia del Orden es la justicia. Y si tal como dice Joker, el Caos es justo, esto queda en: misericordia del Orden= justicia; lo justo, y por ende, la juscia= Caos; misericordia del Orden= Caos. La gracia de todo esto esta en que Fuego dijo que el ente que hiciese esa afirmación debería de ser del Caos, por lo que no soy la única criatura caótica XD (mi reflexión es demasiado pobre). Y después de este importante anuncio, paso a comentar un poco el origen del texto y después me iré al Reino de Morfeo. No tiene fecha porque tengo la mala costumbre de ponersela cuando termino el texto y este, en un principio, no esta terminado (finalmente lo voy a dejar así, paso de torturar personajes). Aunque creo que lo escribí todo el 13 de marzo, por lo que es la fecha que le pondré oficialmente. Los extras (con algún que otro cameo), son gente real que había por la calle la Rua y Anaya el 13 de marzo, sobre las once y media de la noche, cuando salí del Alcaraván y me apetecía dar un paseito. La verdad es que de noche esas calles cambian mucho, sobretodo en día de diario. El título sale de juntar las palabras Oscuro + Profundo, que aunque me gustan, no pienso añadir a la lista.

Oscuro profundo

Sus pasos le eran completamente desconocidos. Un ritmo atenuado por la piedra desnuda y los sonidos tumultuosos de la iluminada noche. Pocas veces tenía la ocasión de pasear como ésta, sin voces que la distrajeran, excepto los agobiantes gritos de su cabeza. La gente pasaba ajena a su alrededor, cada cual con su propia historia que jamás conocería. Miraba a cada uno de ellos, deseando una vez más, que se sumaba irremediablemente a todas las anteriores, encontrar entre ellos una sonrisa diferente, una lágrima propia, un pozo oscuro donde al perderse no tuviera miedo de no regresar. Buscaba una mente amiga, sin dolorosos prejuicios e impuestas reflexiones. Deseaba que la juzgaran por como era, y no por lo que fingía ser. La capa de las mentiras era ya demasiado cómoda, pero también pesada. Sus ya castaños ojos se habían oscurecido aún más de lo que recordaba. Al mirarse a un espejo ni siquiera ella misma era capaz de penetrar el miasma que recubría el fondo de sus pupilas. Debía reconocer que temía perderse sin rumbo en un mar de pensamientos, como antaño tanto hacía. Ahora le horrorizaba la posibilidad de despertar los viejos fantasmas y los recuerdos que evocaban. La seguridad que entregaba la superficialidad era extrañamente agridulce. Sentir que la puerta estaba cerrada bajo siete sellos la hacían suspirar con alivio y añoranza. Le hubiera gustado que alguien se olvidara de sus falsedades y la apreciara por lo que en realidad la llenaba por dentro, pero claro, también sabía que ningunos ojos serían capaces de mirar más allá.

Era una noche fresca, con una leve brisa cortante que nada parecía poder aplacar. El abrigo no bastaba para cubrir su cuello por completo. Le gustaban las calles de esa ciudad, sobretodo en invierno. La piedra era indiferente a todo cuanto le rodeaba, y los antiguos edificios miraban vanidosos desde las alturas. Eran hermosos, con aquella piedra color arena y sus formas majestuosas. Las luces que los iluminaban en tonos dorados le aportaban aún más esplendor, pero también se lo restaban a la sempiterna noche, que perdía sus pequeños diamantes. El cinturón estaba apagado y el lucero del alba ni siquiera se veía. “––Una verdadera lástima que desaparezcan tan a menudo––pensó con tristeza.” Aburrido ya de los siempre recurrentes pensamientos en una noche pasada en solitario comenzó a observar con detenimiento a las personas que se cruzaban con él. Escuchaba sus palabras desde una treintena de pasos, sin detenerse demasiado, sólo para pasar el rato. Dos jóvenes hablaban sobre política, otras dos chicas sentadas en un banco de piedra sobre las clases y laboratorio. Un hombre con aspecto cansado miraba la hierba mientras su perro olisqueaba unos setos. Una mujer paseaba con la melodía de una canción en sus labios. Una pareja hablaban a la sombra de un edificio, y otra caminaba junta y besándose de cuando en cuando. Una muchacha con las manos en los bolsillos de su abrigo vagaba despacio, sin rumbo, murmurando algo que no fue capaz de oír. Un grupo de chicos hablaban rápidamente en francés, casi a gritos... La vida continuaba como en todos los siglos anteriores...

Podía intuir sin demasiado esfuerzo sus días venideros, bastaba sólo con mirar los días pasados. Y el único momento que hacía que su vida mereciera ser vivida duraba el segundo en el que las luces se apagaban por completo y sentía como todo el peso de la realidad se evaporaba durante un instante. A menudo se preguntaba si sería capaz de permanecer para siempre en el mundo onírico, si con un gran sacrificio conseguiría la venia de su rey para morar allí eternamente. Era obvio, no lograría su deseo más que para unas horas, llenas de etéreas realidades que apenas era capaz de recordar. Si alguien fuese lo suficiente poderoso para sumirla en la oscuridad que tanto anhelaba, conseguir que el tiempo no pasara a cada vuelta del reloj, que no la despertara tan cruelmente cada amanecer...

P.D.: "No te tomes la vida tan en serio, total, no vas a salir vivo de ella."

P.D.2: "Le habían robado el bolso a una vieja con un gato muerto dentro, que llevaba al cementerio a enterrar:"

2 comentarios:

  1. Holas. Es mi primer coment en tu blog asi q tratalo bien. Besoso y hasta otra.

    Marta (la prima que mas quieres bwahahahahahahahahahahahaha ¬¬)

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  2. No hago mas que entrar y entrar estúpidamente a ver si has escrito algo más...
    espero espero espero...

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Miríadas de sendas desde el Abismo