jueves, 31 de diciembre de 2009

Temporis



Este blog cumple hoy dos años. Ha tenido sus más y sus menos, incluido un periodo de completo cierre temporal, pero creo que no me arrepiento de haberlo abierto y sustituido por el fotolog y el myspace, que ya estaba abandonadito. Gracias a todos los que alguna vez me habéis leído, y habéis dejado también alguna encrucijada (son de agradecer). Me sentía un poco obligada a dejar un último post antes de que acabe esta década, y yo me quede con la sensación de sequía y sed.


No habrá París ni huida, lo sé, y lo siento en un coche hace demasiado tiempo, mirando el cielo de primera mañana.

De este año, me quedo con los insomnios, los besos, los silencios, los sueños, las canciones, el conocimiento, las lágrimas, los versos, la confianza y el amor. Olvido, de no-evocar, no olvido de desolación total, no haber visto el mar, mi mar, el mar al que tanto tantísimo amo y he amado; el tiempo, los espacios, la soledad y las ausencias, la sangre, los gritos y las lágrimas y la perenne posibilidad del dolor, sufrimiento. Me quedo con vosotros, a todos los que quiero más que el respirar o a mí misma, porque por vosotros despertaré mañana y al día siguiente. Sólo me queda confiar en las palabras del Sabio, y sacar de donde no hay unas fuerzas que no poseo, e idear un plan, el Plan, que me proclame victoriosa, por difícil y arduo que sea. Sé que no voy a cambiar, por eso pido perdón, pero no hay propósito de enmienda. Soy lo que soy, quien soy, y escaparía de mí cuando me declaro insoportable y repelente. Lo siento de nuevo. Yo no puedo huirme, pero vosotros sí, hacedlo, es casi una súplica XD.
Bueno, pues lo dicho, que espero, deseo, y cualquier otro verbo que pueda expresar buenas intenciones, que obtengáis lo que deseéis, o en su defecto, la felicidad (por pedir que no quede).


martes, 29 de diciembre de 2009

Sin dormir, que no soñando



La verdad es que si no fuera porque tengo un rato ahora mismo, le iban a dar por culo al blog hasta dentro de unos días. Sinceramente, no me da la cabeza para otra cosa que no sea emparanoiarme de mala manera. Otra vez he dormido muy muy mal, pero como me la he pasado soñando (que yo lo sé) y sólo recuerdo trozos al azahar pues no está mal. Pero es que me faltan las palabras, no me gusta nada esta sensación, ni siquiera cuando los sentimientos que quiero expresar son buenos, y la verdad es que tengo que admitir que ayer fue mucho peor (por la noche) Además, no sé en que día vivo, ni la hora que es ni nada que tenga que ver con el tiempo (lo que está de putísima madre mientras dure). Pues nada, lo dicho, que estoy flipandolo en colorines y a lo bestia, de verdad.

(n fdsñkjnijvn edòsfv3kfnebn )

P.D.: Y necesito seguir o descargar adrenalina, corro el riesgo de implosionar XD
P.D.2: I Ching ha dicho que confíe, y es lo que voy a hacer.
P.D.3: ¡¡¡Dioses!!! ¡¡¡Diosas!!!

martes, 22 de diciembre de 2009

El propio Duguesclin



Qué me hacía pensar, oh triste de mí, que si yo no sabía entregarle lágrimas a los dioses, no iban a cobrarselas ellos más tarde. Una soberbia pensar lo contrario...


Esta noche he dormido muy mal, hacía demasiado calor, demasiada luz, demasiada pérdida, demasiada soledad... Y si estaba soslayando ese escabroso asunto me acabo de precipitar a sus profundidades, un error inevitable.


Y además he comprendido porque no he cogido un libro desde hace mucho tiempo, que además duerme a mi lado y cuando me falla la clave la suple en mis oscuridades. Tengo miedo, tengo tanto miedo de que me atraiga tanto, de que sea ese deseo irrenunciable que por miedo y sufrimiento no alcanzo. Pero me duele... Y lo necesito, aunque no pueda tenerlo.


Me voy a revivir un pasado que se me va, a otro lugar del que no quiero marchar. Un hasta otra es lo mímino, una pena...

miércoles, 9 de diciembre de 2009

De bello gallico



Qué gran emoción me embarga y qué majos y simpáticos son los filólogos XD
(los clásicos más =P)


sábado, 5 de diciembre de 2009

36 eones




1.
Nuestra relación es mil veces más dañina que cualquier droga. Siento cómo me machacas el alma, me la destrozas cada vez que estoy contigo. Entonces, ¿cómo es posible que te quiera tanto? ¿Qué me produzcas tanta calma?

2.
¡Necesito a **! ¡Necesito a **! ¡Necesito a **! ¡Necesito a **! ¡La autodestrucción que me causa es más soportable que la angustia! ¡Necesito a **! L* necesito para no necesitar a *. Se me va, no permanece, necesito a ** conmigo, ¡YA!

3.
Con *, nunca nada es para siempre.

4.
Es difícil admitir ese deseo por la muerte del que tanto hablas, del que tanto callo yo.

5.
En ayer en ****, con un café amargo y un cigarro que me aceleraba el corazón, igual ambos que el regusto amargo que tenía, o mejor, sentía, en el fondo del paladar, mientras me perdía en mis reflexiones de hace 50 años.

6.
Decir que todos somos unos mentirosos nos salva de que sepan que todo es verdad...

7.
Sé que este estado de comunión con sus silencios, este estar sin ser, ser sin estar, terminará cuando llegue al final.

8.
Estoy a la espera de algo, algo que no va a llegar, pero yo lo espero. Tendré que convencerme de que ese algo no existe, hasta entonces, espero.

9.
En el borde del mundo no se estaba tan mal, casi no hacia frío. Sólo veía sangre y a mí misma.

10.
No pienses que mi decandencia es por tu culpa, no seas tan egocéntrico.

11.
No quiero que conozcas mi presente, que sepas qué estoy haciendo. Si te das cuenta podrás prohibirmelo, como ya hicieron, y no quiero. Sólo quiero estar con ella...

12.
En las ilumarias noches, suplico presencia. ¿Por qué huyes de mis pisadas? Corro hacia ninguna parte, no puedo parar, no puedo parar; sólo saltar al vacío.

13.
Si supieras cuánto me duele el alma... ¿Cómo puedes odiar la poesía? ¿Cómo puede no gustarte?

14.
Quiero gritar que me perdonen, no lo he hecho queriendo, sólo espero acabar con esta absurda sensación que poseo, o me posee.

15.
Y si vuelves y yo no estoy, ¿dónde me buscarás?

16.
¿Me buscarás siquiera? Aunque puestos a entrar en el camino, ¿por qué no habría de seguir las normas?

17.
Me da igual todo. No sé porque seguir, a pesar de que si yo no sigo, van a hacerme seguir. ¡Qué gran escándalo! ¡Cuánto dolor para un final tan anhelado! ¡Siento todo el dolor, desde el principio!

18.
Y mi presente inmadurez, la poesía. Tus versos me destruyen, me despedazan el vacío y me hacen dolerme de ellos. ¡No me hables, no seré capaz de no escucharte!

19.
Son 50 orgasmos, uno tras otro. Con razón se murió, nadie es capaz de soportar eso. Yo, por mi parte, me muero por probarlos.

20.
Os lo suplico, arráncadme el corazón del pecho.

21.
Quiero aullarle a la luna hasta quedarme sin sol. Sin las palabras voy a quedarme sorda. "Estás tan bonita esta noche..."

22.
Malherida y sola, ¿qué conservar en el baúl? A mi bolsa de cosas de guardar alguien le ha hecho un agujero. ¡NO RECUERDO ANTEAYER! ¿Tan difícil es entenderme?

23.
Como tengo tanta ansia de conocimiento no abarco nada. Es tal la soledad, tanto el vacío, que cuando se van los extraño. Y me dejas vagar sola en mitad de la noche, atrayéndome a un mar de sal.

24.
A desposeer como palabra derivada le falta la carga semántica de muerte, es tan horrible su morfología. C'est la vie mort de la Mort!

25.
Acuéstate con ella si quieres conocerme, yo no te diré tanto. Conservaré tu memoria en mil muros y la mía en una maceta llena de sal, no conozco mis pisadas, no me reconozco.

26.
No me nombro porque mi nombre no soy yo. No queda forma de llamarme, estoy en el fondo del mundo, con un bonito candil.

27.
Ni siquiera soy la de hace unos años, aunque me siento igual. Soy una niña que abraza a su muñeca cada noche, con temor a las tinieblas, tinieblas de soledad.

28.
La sangre llama a la sangre. Me sabe el aliento a cigarrillo. Juego a ser mayor para desaparecer. Dadme ánimas de las que alimentarme. La invocación ha fallado y me han abandonado.

29.
Lo siento. No me compares. Yo quiero huirme del mundo. De mí. No me parece grato estropear tu compañía, al fin y al cabo, ¿qué quedan si no palabras?

30.
¿Dónde estás? Me he quedado sorda. Ya no te oigo. No me gustan mis palabras, sé que no voy a saber hablarte, como siempre. A veces se me va el amor por el váter, cuando hago Winnie

31.
Date prisa para no caer al vértigo. Se me alargan tus ausencias. Cuando estamos juntas ya no me siento tan sola, pese a que lo estoy mucho más. Casi infinito.

32.
Los puntos suspensivos auguran una cantidad sempiterna de cosas, cómo no las escribo no las conoces. No dirías que me conoces si supieras cómo soy de verdad.

33.
Ahora dudo sobre la existencia del amor. Cómo puede la gente desear esta sensación acuciante que me oprime el pecho. Yo desespero.

34.
¿Cómo puede ser tan complejo una lengua? ¿Entenderla? Yo, cuando me besas, no me preocupo de nada más que de quererte. Y hay gente que no lo comprende.

35.
En aquel momento, fuimos uno. Desde esa inefable noche, que tanto fuimos uno, ya no nos quisimos igual. Tengo miedo a mi fracaso.

36.
El final, esa angustiosa palabra que me deja un irrevocable deseo en la profundidad de mis piernas. El vacío...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Señor, qué haré con el miedo



(Verso de Alejandra)

Cómo me gusta amar sin lïmites, en el papel, donde mis mentiras parecen verdad y las tuyas, ciertas ilusiones.
Cómo me gusta amar sin esperanza, sabiendo que sólo te tengo mientras te escribo mil veces sin nombrarte.
Cómo me gusta amar sin palabras, sólo mirando cualquier nube que huye o viento nocturno de medianoche.
Cómo me gusta amar sin sol, cuando todo esta oscuro y oigo tu voz en mis silencios, en el calor del tálamo ausente.
Cómo me gusta amar sin compañía, quedándome sola en el instante en que el reloj se frena y caigo en mis letargos.
Cómo me gusta amar sin insomnio, donde los amores son tan reales que sabes que son inciertos, donde los besos nunca saben a melancolía.
Cómo me gusta amar sin recuerdos, viviendo el minuto que se escapa, dejando lugar al eterno siguiente.
Cómo me gusta amar sin tiempo, en eternidades, sabiendo que tu permanencia será para nunca, para siempre.
Cómo me gusta amar sin absolutos, dejando que los significantes se mueran con los significados, sin versos.
Cómo me gusta amar sin normas, permitiendo a la distancia acortarse y fusionar los deseos y temores, el caos.
Cómo me gusta amar sin razocinio, simplemente porque amar debería carecer de deducciones y falsos sentimientos.
Cómo me gusta amar sin fronteras entre el cuerpo y el alma, entre mi yo de aquí y el tuyo de más adelante.
Cómo me gusta amar sin prisa, conociendo que el futuro no llegará nunca y el pasado nunca terminará de irse.
Cómo me gusta amar sin caminos, únicamente queriéndote porque tú me quieres, porque yo te quiero. Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...
Cómo me gusta amar...

Cómo me gusta amarte.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

a) Realistas y surrealistas



¡Buenas mañanas-tardes-noches-madrugadas a todos! ¡Hemos vuelto

(a los posts escritos a altas horas de la madrugada XD)! Ahora es la una y once del 2 de diciembre de 2009, y aquí estoy yo, escuchando a un guitarrista mientras escribo esto con unas ganas de ducharme ENORMES ¬¬ (hace mucho mucho frío y no me apetece nada, tengo que mentalizarme unas 5 horas antes).

Bueno, vamos a lo que quería ir. Lo primero es explicar mis ausencias (aunque aquí no han sido tales, ya que es en lo único que he seguido escribiendo esta semana, 3 posts, casi increíble)... Quien más y quien menos sabe que he estado de exámenes, esa época tan bonita en la cual se me desarrolla el insomnio unido a cantidades ingentes de café, y necesidad imperiosa de no dormir, donde hago promesas al futuro, que no cumplo, y rituales a los dioses. El resultado ha sido mejor de lo esperable, pero malo, por lo que... Pero no voy a hablar de eso. Me disculpo ante aquellos con los que he cortado las comunicaciones casi completamente esta semana, y que se den por aludidos quienes quieran, y prometo ponerme al día en esta bonita semana con puente incluido (que no acueducto).
Lo segundo... ¡He tenido una epifanía! Para los que no sepan que es eso: son... digamos... ideas (yo creo que sí, que son ideas), variopintas o algo así, a veces producidas por mi falta de perspicacia, que me llevan a una situación de entusiasmo casi descomedido; má o menó es eso. Las hay de diferentes grados y tipos. Los tipos son, según la causa: producidas por el rel, por mis traducciones de latín y de otros tipos, que no están muy definidos. Esta de la que os hablo es del Tercer Tipo, o Tipo Hilemórfico (XD, he estado estudiando a Aristóteles, algún día a lo mejor cuento mis ideas sobre porqué triunfó su sistema, cuando me encuentre con tantas ganas de rajar como esta noche), es broma, no se puede llamar TH, creo... Resumiendo, que mi idea es: ya que Gildûr ha acertado mi acertijo con los versos de mi queridísima Alejandra, ahora le toca poner otros sin autor, para que los adivine quien quiera (no os negaréis, ¿verdad, Señor Bibliothekario?), y así dar la oportunidad a William de que se enmiende XD. Espero que os parezca bien, a todos en general, pero a vosotros dos en particular, ya que sospecho que seréis, si aceptáis, los únicos jugadores, junto con mí. ¿Acaso os vais a negar a que una ignorante e inexperta lectora conozca los insondables dominios a los que os dedicáis? ¿No aceptaréis a compartir conmigo el conocimiento, oh, sapientísimos amantes de la literatura?
((Ala, vaya flores que os acabo de echar, para que os neguéis XD. Aunque si lo hacéis puedo pensar que no os creéis dignos competidores de mi escasa erudición.)) Lo dicho, que me digáis que os parece la idea. Por cierto, cualquier otro será bienvenido, y mil veces bienvenido, aunque sea Tzimisce.
Era la idea principal por la que me he puesto a escribir esto, pero ya que estoy sigo un rato, para comentar las excelentísimas cualidades del café, que está muy rico y calentito, no voy a por otra taza porque es muy tarde, y querría visitar a Oneiros un rato. Por cierto, esto me recuerda que debería haber posteado algo el 28 de noviembre, ya lo haré. Ah, también me gustaría explicar, por una vez, porqué dicho título para la entrada... Contexto: examen de Economierda. Ejercicio de test. Pregunta 8. Tipos de impuestos: a) Realistas y surrealistas/ b) Directos e indirectos/ c) Ambas son correctas. Me hizo mucha gracia, lo que también me recuerda que estoy super-desfasada, creo que es jueves o algo así, o menos de martes, no lo sé.

Bueno, nada más por ahora, espero dejar algo menos... como los últimos posts, dentro de poco, en cuanto M y yo... Hablemos, sí, hablemos. Voy a la ducha... (no sé si sobreviviré...)


jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Y qué escribo yo sobre la Navidad?



Hoy ha sido un día mejor... Aunque me sienta fatal dormir más de cuatro horas, comienza a ser un hecho consumado... Resultó que el tiempo no se dejaba de caer tanto como yo pensaba. Realmente no sé por qué he escrito eso, si el tiempo no me da nada más que disgustos.



Y dentro de una semana... ¡Diarios en el Alcaraván! (de tanteo)



P.D.: No me gusta que mis asuntos sean de dominio público, y menos de dominio público familiar, pero parece que no dejo (ni dejan) de abrir la boca más de lo necesario.



Como llevo todo el puto día con estos versos en la cabeza pues es lo dejo aquí.

"Y le pasó (a Kafka) lo que a mí,
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo -tuvo que saber-
que de allí ya no se vuelve"



Cuando el mundo reza yo recito versos, y me quedo con las mañanas frías que no pasan. Y me espero con muchas ganas el paseo matinal del sábado, y creo que voy a bajarme antes. El problema es María... (aunque a lo mejor me vale Ale, ¿quién sabe?) Pues nada más. Me sentía obligada a postear algo después de lo de ayer, no sea que aparezca alguien nuevo por aquí y no se pueda enamorar de mí porque lea cómo despotrico XD

(loading "invocación"...)


P.D.2: Premio a quién me diga de quién son.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

25 de noviembre



¡¡¡Vaya pútrido día!!! Y eso es que mi día favorito del año, pues no! Una jodida y enorme cagada que no sirve para absolutamente nada, eso es lo que ha sido. Empezó bien, no me importa haber dormido dos horas y veinte minutos, algo menos contando con mis sueños de antes de dormir, ni haberme pasado la noche estudiando filosofía, no me importa, me gusta incluso.
Me gustó salir de casa antes de que amaneciera y ver el color rojo sangre entre los árboles, me gustó tener que andar hasta el coche y que me llegaran los dedos helados, me gustó! Y recoger a un vecino, y hacer un examen de puta madre a primera hora.
La cosa decayó cuando me di cuenta de que el examen daba asco, que no me dio tiempo a acabar un ejercicio de geografía para nota, que mis clases de latín son jodidamente horribles y las odio a muerte, y ahora me estoy desahogando mientras aporreo el teclado y me duele un jodido cojón la contractura de la espalda, y se me han hecho las clases más largas del mundo mundial!!!

Y realmente no es tan malo, excepto porque mi perspicacia ha sido utilizada contra mí!!! (no había otro, NO, tenía que ser ÉL y LA ÚNICA MESA LIBRE QUE LE GUSTABA AL SEÑORITO!!!!
Sin novedad. Excepto que: estás, estás, estás y apuesto mi cabeza a que estás más de lo que yo te veo, pero HOY, que era la única forma de arreglarme el día, como ya hiciste, te desapareces!!! Me jode, me jode muchísimo. Los dioses no me escuchan, A MÍ, que les ofrezco libaciones con mi sangre... Bueno, y volvemos con: "Es que cómo se va el tiempo", "¿Y ya sabes lo que vas a estudiar?" NO, joder, no! Y aunque lo supiera no te lo iba a decir, ostias. Y menos mal que no has preguntado por los novios y los chaperones, que no es plan. Además, el sábado es el sábado. Con lo feliz que era yo el año pasado, con mi descripción de otoño; y el anterior con mi querido Alejandro... ¡Ay de mí, lo peor es que sé que no es para tanto! Pero es una cagada enorme! Bah, pues nada más... Esto es lo que me pasa por esperar algo, que desespero... Aunque como bien dijo Medea, quien no tenga nada que esperar, que no desespere por nada (o algo así).
Ha quedado demostrada mi inutilidad para estas cosas...




P.D.: No os lo toméis muy a pecho, mañana se me pasa...


lunes, 23 de noviembre de 2009

Violines



Pese a que sé que no debería estar haciendo esto, de hecho, no debería haber encendido hoy el ordenador; debería estar estudiando. Pero no he podido evitarlo, y menos tras el subidón que sufrí ayer noche al embriagarme de poesía casi en penumbra. Me ha quedado grabado en el fondo de mi pupila, o de esa pizarra que me perpetúa el alma en los versos de los que a veces tanto me enamoro. Y pensar que no vi poesía hasta que la miré desnuda... Hasta que, no sé porqué, alguien la desnudó para mí con sus versos vislumbrados entre las sombras, con versos sobre los sueños meridionales del soldado.
Sé bien a quién debo ciertas precipitaciones de mi mundo, arrebatos que me han atacado el alma y hacen que me pierda en otros mundos.

Hoy (ayer cuando leáis esto), he escuchado por la radio que es el día de la música y también de la poesía. Yo no lo sabía, ni me importa porque para mí ayer fue la medianoche

[He hecho un inciso para sufrir el subidón del día de hoy, ya que el que os narro es el de ayer. Ha sido flipante, emocionante, inenarrable, algo fuera de mí.]

de la poesía. Como me estoy entreteniendo mucho y ahora mismo lo otro ocupa casi toda mi mente, por no decir TODA, pues no voy a decir más. Algún día voy a devolver ciertos favores, por difícil que sea en algunos casos, y es una especie de promesa.

Os dejo el soneto de Aníbal Nuñez... (no quiero estropearlo con descripciones absurdas y malas)

He metido las manos en el fuego...

He metido las manos en el fuego
por saber si era cierto su suplicio
y supe -el si era o no lo supe luego-
que el saber esperar ya no es mi oficio.

Y lo es desesperar, quiera o no quiera,
y es el seguir no hallándote en lo oscuro
de esto que llaman llanto por ahí fuera
y yo de que es mi vida estoy seguro.

Y aunque tu mano tarda, a mí me duele
como si no llegara nunca. ahora
me entretengo en trenzar melancolía.

Después vendrá la pena como suele
venir: para avisarme que es su hora;
y el estar solo a hacerme compañía.

Enero de 1962

P.D.: Muchísimas gracias a ti, que hiciste que en mi mundo también cupieran versos.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

II A.



Dominicales mediodías mentirosas, con física en la mochila y trenes saliendo de mis estaciones. Cataluña nos recibe inconscientes, mientras esperamos sin ropa de abrigo en las Ramblas de mi memoria, mientras me dejo los cuchillos en el intento de comprarme una cazadora sin reflejo. Esperamos, sin que la espera importe mucho, será lo que haya de ser. Y llega.

Y la prisa nos urge al ver las heridas, que estando no tendrían que estar, pero ignoramos, y la prisa por palabras incomprensibles que desatan la carrera. Catedrales oscuras, inacabadas e inacabables socavan sus entrañas por puertas secretas y ruidos silenciosos. Y el mal presentimiento se ahoga en la compañía, en la imposibilidad de la caída, en la inexperiencia. Los dados ya están lanzados. Y teniendo más posibilidad, caigo antes, en la huida imposible de nadie, oscuro callejón. Corazón que se sorprende por vez primera y tiembla en el café, deseoso de seguir. Venenos confundidos que aciertan incomprensiblemente; madera que apaga el reloj y paraliza el segundero. Nuevos enemigos, conocidos ya, se hacen visibles entre las sombras. ¿Por qué extrañeza?

Y el cementerio se persona. Antigua cripta sellada con sangre de inmortal. Y se confunde el cuchillo y acierta, por segunda vez. Pero falla la tercera y cambia de rojo otra vez, sólo encaja el gris. Bajo mundo. Y comienza el mecanismo, otra vez giran las ruedas del reloj de sol. Y renace entre las sombras, sin que nadie lo impida, sin que nadie se decida a arreglar el mal pasado, y su decisión consiga algo. Tareas sin finalizar. Sonidos de bienvenida y viejos encuentros. Y se marcha, camino hacia la luz, llevándose consigo a la luna, sin permiso. Y oriente y occidente le acompañan. Y el sanador se retrasa y vuelve a dar cuerda al reloj ruso, disculpa antes de abandonar. El movimiento se preserva y regresa a lo inmóvil, que busca herido el camino de vuelta.

Y retornan otras noches, de vuelta al principio donde nada queda en su sitio, se inunda con aguas de mil grifos. Se escurre entre las paredes y rompe hogar desconocido, libros mojados con olor a humedad, sin sentirlo hasta más tarde. Y quedan en cirílico primeros pensamientos, y se aqueja de dolor la calle abarrotada y él que huye, de vuelta a casa.

Y no duermo, y me aqueja el sueño, por primera vez, y sin dormir me levanto sola por última vez. Y vivo de expectativas y nuevos amores que ya no son tan viejos, y me acompañan. Y queda el resto, de un segundo y medio que se evapora en diez. El azar devuelve favores, y Barcelona atardece de nuevo.
Dos años ha, SF


P.S.: Y el tiempo sigue pasando, y si me prohíbes temer su habitual discurrir, ¿qué haré entonces con mi memoria?



P.S.2: Como es obvio que no esperaba tal aluvión de comentarios, y este post lo he escrito esta noche, ya os contestaré esta tarde. [No sabéis como me emociona ver nuevos comments. Gracias.]

martes, 17 de noviembre de 2009

De luctuosis somniis



Invierno. Caminábamos juntos por una calle mojada, mientras empezaba a llover con más fuerza. Era una calle bonita, por la que ya hemos paseado juntos sin lluvia. Entramos en los soportales, casi vacíos, mientras me contabas cualquier irrelevancia que me hacia sonreír. Miré como arreciaba en la plaza, que también se había quedado vacía. Estuve tentada a tirarte de la mano para que saliésemos bajo aquellas aguas frías con las que tanto había soñado. Tú seguías hablando, andando con la mano sobre mis hombros, inconsciente, tal vez imaginando mis mismos pensamientos sin permitir que aflorasen en el brillo de tus ojos, donde sin lugar a dudas yo los hubiera encontrado. A cambio, retrasé mis sexuales instintos de desnudarte sobre el pavimento y hacer el amor tan salvajemente como ya lo habíamos hecho en aquel balcón. A cambio, volví a mirarte lento, a sonreírte entre la gente, para que nunca me perdieses. Y llegamos a nuestro destino, que no estaba y teníamos que esperar bajo la lluvia, ¿para qué paraguas? Corre detrás de él, nos llevaran a casa; pero pasa, sin que el agua chorreando en sus cristales le deje observar otra pareja enamorada. Espera. Corre, esta vez nos verán, ellos ya no están tan enamorados. Mamá, ¿puede...? Monta, vamos a casa. (Allí te follaré el amor bajo mil lluvias, pero no lo digo, lo pienso y te lo suelto a escondidas.) Dame la mano, no quiero que te vayas. No puedes, estás conmigo. No había espacio para mí, sólo para ti. No sonrías, me harás sonreír. Te quiero, pero no te lo digo, te lo pienso. Cuando quedamos no llovía. No era invierno. En qué momento cambió de estación el mundo. Yo te quiero en otoño. Lástima. No importa, estás aquí. Me río mientras pregunto. Ahora no te veo, pero te siento en el asiento de adelante. Ahora te veo. Mirar a través del cristal. Vamos a casa. A mi casa. A tu casa. No tiene importancia, tú eres mi casa. Pero vamos a comer a casa. Estás conmigo. No me lo creo. Pero estás, eres verdad. Es cierto. Somos de verdad. No importa. En mi cama se está calentito. No me hables, si me hablas no le veo. Estoy feliz.
Cuando alcé la mirada otro me miraba desde las alturas y me encontraba dolorosamente sola.

Me gustaría que alguien más contestase a la pregunta formulada en la entrada anterior, así que si no lo has hecho y piensas hacerlo, te lo agradezco.


P.D.: Esta entrada la escribí el domingo por la mañana, pero ayer me fue totalmente imposible colgarla.

P.D.2: Lo mío con el de la biblioteca ya pasa de castaño oscuro. También pasa de castaño oscuro que siempre tenga que aparecer alguien de la familia para jodernos nuestros momentos.


viernes, 13 de noviembre de 2009

Sobre te quieros y otras vicisitudes



Este título lo pongo ahora, antes de que se me vaya del todo, ya casi desaparecida, por no decir ya desaparecida, sensación de... (no lo sé, ESA sensación).

“¿Por qué? Porque nos hemos amado durante demasiado tiempo, demasiado intensamente como para que la voluntad de permanecer sea más fuerte que la de alejarme.”


P.D.: Ya incluso escribo mal la palabra “Vicisitud” y me enfado con el Word porque no me la acepta. Resulta que por mucho que me empeñe no va a ser nunca “visisitud” o “visicitud”, como tantas otras cosas...


P.D.2: Me gustaría hacer una pregunta y que a todo aquel que lea este blog y le apetezca, la conteste, aunque sea en plan anónimo, ya que yo me dejo los dedos en el teclado escribiendo todas las cosas que quiero:

¿Qué quieres?


sábado, 7 de noviembre de 2009

Freudiano (psicoanálisis)



¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión
Una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño
y toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son.

Calderón de la Barca.

¡Qué tristes son los versos del poeta! ¡Qué dolorosa verdad encierran que se vuelve más poderosa cada vez que me despierto! ¡Ay de mí, qué triste y sola me encuentro! Sin brazos que me arropen cuando a fuerza de frío se me congelan las palabras. ¿Quién es pluma y quién tintero? ¿Quién me salvará cuando caiga el gran diluvio, yo sola en mi barca de sueños diluibles?

Si no me queda nada más que desear que la tinta se caliente sobre mi brazo y me deje las cicatrices que yo ya no puedo hacerme. Y te prohíbo que leas esto, ni contigo ni sin ti, tan diferentes estados de transición involuntaria.

Mentes que me dejan vacía. ¡Qué cruel palabra! ¡Qué estado tan tardío y solo que me sepulta bajo las arenas de mil desiertos! Y no creas que el agua son tus besos, agua de mar, que me dejan más sedienta cada vez que vivo de ellos. Y me toca beber, sin que la muerte se ofrezca voluntaria, sólo una tardía sensación de permanencia cuando yo lo único que anhelo es devenir a tu lado, siempre.

Y se me agotan las palabras con las que puedo expresar mis estados, sólo quiero que sepas que la llaga nunca cura y tú te dedicas a abrirla una y otra vez, a echar sal y bálsamo momentáneo para desaparecer con tu sonrisa de duende.

¿Dónde te escondes cuando te busco? ¿Por qué huyes de mí si me desgarro el pecho llamándote? ¿Por qué mi sangre ya no te retiene a mi lado? Pensé que serías tú a quién habría de entregarme, tranquila caída en tus brazos y en mi playa. No lloraré aunque me falten las palabras y las lágrimas, ni siquiera cuando tú me faltes dejaré hueco para la tranquilidad.

Y te mientes, tú, que por mentir te alimentas de mentiras y has aprendido a vivir de ellas. Porque sabes que nada es real y todo es tan efímero, tan lento y distante que desearía que la tinta no se corriera en el papel cuando la miro. Y tus versos que no me entregas, que te limitas a enseñarme mientras suspiro por la tristeza que me produces.

No queda nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, ni siquiera yo.



[...]


..., esto no es normal, sólo una vana sombra en el jardín de la luna.



viernes, 6 de noviembre de 2009

Nietzscheano



Si los sueños no son sólo sueños, entonces, ¿qué son? Quizá vana esperanza que me hace soñar con nuevos amaneceres en los que nada será real, en los que por no quedarme en la noche perderé todo lo obtenido durante ella, que se convierte en absurdo recuerdo. O tal vez vana espera, esperando algo que nunca será real, ni para ti ni para mí, mientras intento sin hacerlo huir muy lejos del mundo, a donde nadie pueda llegar para alcanzarme de nuevo.

Y hay veces, existen, qeu los te quiero me hacen considerar las falsedades de nuevos horizontes, esos que tanto ansío ver. No me queda nada, ni en mi mundo ni en los demás, donde todo es tan entero, cabal y loco que me deja el sabor del regreso prendido en el paladar.

A las piedras con forma de corazón le faltan destinatarios, sellos de correos, de verdad pienso que tu mundo no es tan diferente al mío, siempre y cuando sepamos aunar fronteras, desquitar el abrazo perenne y dejar de ser suave tela de algodón mojado en la piel del maestro. Brillo rubio sol, el que me impide dejarme las ideas en el tintero, volando. Y me precipito al sueño, porque no me queda otra que conservar el cielo lunar que te guardo en mis pupilas.

Continuará...

P.D.: Resultó que la puñalada que yo creía era del Karma era del Caos primigenio que habita en la habitación de al lado. En cuando al tesoro, parece que no estaba frente a mi casa, cerraron demasiado pronto, empiezo a sospechar que tal vez hayan encontrado las ruinas de un templo romano XD. A cambio, siguen buscando en mi urbanización, haciendo que vibre mi suelo. Bueno, ya os contaré como sigue todo esto.



sábado, 31 de octubre de 2009

Y nadie me responde...



Estoy hasta los cojones de que se pongan a buscar el tesoro a mi alrededor, bueno, mejor dicho, alrededor de mi vida cotidiana. No sé que ostias les ha dado a todo el mundo que se ponen a hacer obras por cualquier mandanga o polla en vinagre. Y lo que más me jode es que tengan que cortar cualquier árbol que haya por allí, da igual el tiempo que tengan, se cortan una mañana y punto. Adiós a todos y cada uno de los putos arbolillos que no le habían hecho nada a nadie, incluso a las moreras que tanto quería y con las que tanto jugué. Es una cagada... Pues sabéis lo que os digo, que la información es falsa y no hay ningún tesoro, cojones, no os vais a forrar por abrir calles.


P.D.: Estoy muy enfadada...
P.D.2: Además he perdido mi móvil, con el pequeño y adorable Easÿr, que aunque no fuera muy bueno, me jode.
P.D.3: Y para más inri y el Karma me ha devuelto una puñalada trapera con alevosía y nocturnidad.
P.D.4: ...


miércoles, 21 de octubre de 2009

Ilustrados con dotes vampíricas



Aléjate hacia mí y regresa al tiempo de fuentes frías.

Bañémonos en el plano de estrellas líquidas,

acariciémonos donde ya nada queda

por permanecer,

un último intento por vivir donde desaparecerá el tiempo futuro.

Así, quizá, besándonos,

consigamos no ser cuando todo lo demás desaparezca,

en mi mundo

de plata y marfil.

¿Vas a quedarte junto a mí hasta que despierte?

No te vayas. No me dejes sola en este lugar

donde tanto existe el tiempo.

Abrázame como yo te abrazaría,

seamos juntos,

ya que la existencia en solitario se me hace

insoportable.

Despeñémonos, donde el olvido sean nubes de colores cambiantes y el vapor de agua

tiente nuestros cuerpos.

¡Seamos, ya que estar no deja lugar a la existencia!




P.D.: Me parece tan jarto que te guste verme enfadada...

lunes, 19 de octubre de 2009

Repetición (hasta la saciedad)



¡Qué mono es!


Frase universal de sujeto indeterminado masculino.

P.D.: "¡Qué adorable!" Es válido también para sujetos femeninos, pero este fin de semana se ha utilizado menos XD.

Editando: Me he dado cuenta de que "¡Qué amor!" es más utilizado y sirve para ambos sexos XD.

jueves, 15 de octubre de 2009

En estas andamos...



Cuando el recuerdo, antes glorificado objeto de autocompasivo y melancólico desprecio, se transforma en acogedor refugio, algo va muy mal.


Tomado del blog de William Tea. Gracias por el préstamo.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Tui, en presente



Joer, ¡qué gran cagada es esto [****]! Se me quitan las ganas de seguir [****], de continuar con esta farsa que cada vez me cuesta más, seguir viviendo. ¿A quién nos entregamos al pensar en otros tiempos? ¿Dónde nos quedaremos en ese tiempo, que es absurdo?

¿Por qué permanencia?

¿Por qué no olvido continuado y perenne, que nos obligue a continuar con la esperanza de una luminosa oscuridad?

¿Por qué no quedarme cerca de ti y morirme cada vez que me respires?

--No es tan sencillo--respondió una voz profunda y aterciopelada, con un matiz de irrevocable autoridad.


viernes, 9 de octubre de 2009

Pentélico o sobre los desfloramientos



A mi ángel a veces le faltan las alas.

Donde William a paseo.

Ya no da ni el crepúsculo

sarampión.

A te quiero le faltan registros semánticos.



P.D.: Yo lo quería en cascada!

lunes, 28 de septiembre de 2009

Violaciones I



Me conozco y te conozco, me conoces. Sólo porque no puede existir un lugar donde no nos conozcamos, mientras nos fingimos ignorantes de nuestro mutuo conocimiento. Y luchamos, como entes contrarios y opuestos, tan iguales que nos alejamos queriendo, cada cual a su propio extremo. Tanto que nos volvemos a tocar. ¿Quién empezó esta lucha que nos acabará sepultando a ambas? ¿Quién conseguirá vencer este eterno encuentro entre besos y gritos, nuestros frecuentes campos de batalla? Te odio desde siempre, y desde siempre te quiero, en esos instantes de tempestuosa espiral donde no sé quien conseguirá la corona de plata.
El problema es que existe entre nosotras es que no podemos matarnos, pese a que conozcamos sobradamente nuestros puntos débiles, que compartimos. Ese quizá sea el peligro, que quien primero obtenga la victoria condenará a la otra sin remisión alguna. Únicamente puedo aspirar a que no seamos copias exactas sino tú una versión mejorada de mí, que carezcas de mis lejanas y peregrinas locuras, lo que sin duda alguna, hará que la victoria se suicide en mis brazos.
Entonces pues, me queda aspirar a que te conviertas tanto en mí que deje de ser yo la original y me convierta en mi propia copia, un plagio de mí que nadie considerará como yo. Sólo puedo esperar, esperarte, a la vez que se me ocurre que el tiempo no puede de ser de ser en ninguna, nuestro elemento uniente. Luego te recuerdo llorar, mientras yo lloro, y quiero gritarte que te calmes, que sigo aquí a tu lado, como estaré siempre, sea lo que sea lo que nos depare el futuro. Pero eso lo hago días después, horas, porque en aquel tiempo sólo podía no pensar en ti. Y llegará el día en que vuelve a cantarte a oscuras, mientras siento tu calor volver a mí en tu cama prohibida. En esos momentos me hacen quererte como lo más valioso que han tocado nunca mis manos, que son simples instrumentos para torturarte. Allí, en ese espacio no correspondido, puedo decirte te quiero hasta quedarme sorda, escribírtelo hasta desangrarme sobre el papel y perder la visión del mundo. Allí siento como tú me violas con cada aliento que dejas en mi cuello y cada célula de mi cuerpo grita que no dejes de atormentarme nunca.

Tú, que rompes mis vasijas de barro cocido con pinturas de noche y día. Tú, que me espantas el ánimo y me condenas sin remisión a romper mis promesas. Tú, que amenazas con borrarme de la faz de todas las tierras.
Tú, abrázame fuerte, como antaño, antes de clavarme el puñal de plata en lo más profundo de mi corazón latente.
¿Por qué?
Porque a ti te gustaría morir en mis brazos.



27/IX/09, 22:27

P.D.: Siento el retraso...

sábado, 5 de septiembre de 2009

"Tu sire mató a sus padres"




O_O, dos puñaladas en seis palabras, cuando hablamos para hacer daño...


P.D.: ¡¡¡Por fin ha vuelto!!! ¿Cómo he podido echarla tanto de menos? Te quiero.


jueves, 3 de septiembre de 2009

Toma tejo...



Bueno, aquí estamos, dejando a Albertucho a un lado para cambiarlo por Ismael Serrano, y con la canción de Caperucita de manera constante en mi cabeza, aunque está también me gustó, por lo que la pongo. Es un poco jarta, pero la otra también, así que os dejo esta. Espero que os guste.

La extraña pareja
Eran conocidos en las calles del barrio,

conocidos en todos los bares y tabernas.

Él tan serio, tan alto, tan pálido y delgado,

ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.

Él rondaba, más o menos, los cincuenta,

y ella debía tener no más de veinticuatro.

Él daba clases, creo, en alguna academia,

y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.

Bebían y se amaban, o eso parecía,

discutían a veces, a veces sonreían,

se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,

el amor es difícil y extraño en estos tiempos.


La noche debilita los corazones,

noches de funeral, de vino y rosas.

Brindemos por el amor y sus fracasos,

quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,

feroces pasiones atenúa.

Invéntate el final de cada historia,

que el amor es eterno mientras dura.


Él entró una noche en el bar de costumbre,

iba vestido todo de riguroso luto,

venía borracho y solo, traía el gesto serio,

y en las manos una corona de difuntos.

Ella le había dejado, nos explicó sereno,

y había decidido considerarla muerta,

y brindar por su olvido y su descanso eterno,

y celebrar su entierro de taberna en taberna.

Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:

vasos, vinos y risas, alguna vomitona,

abrazos de amistad, eterna aquella noche.

Requiescat y brindemos por ella y su memoria.


La noche debilita los corazones,

noches de funeral, de vino y rosas.

Brindemos por el amor y sus fracasos,

quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,

feroces pasiones atenúa.

Invéntate el final de cada historia,

que el amor es eterno mientras dura.


Al salir de El Almendro ya iba muy borracho,

se cayó en el asfalto y me incliné a su lado.

Supe que estaba muriéndose de golpe,

dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.

Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,

y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.

Llegué hasta el bar que él me había indicado

y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.

Por fin la vi, bailaba muy despacio,

refugiada en el cálido pecho de un muchacho.

Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja.

Yo no sé si lloró, no se veía apenas.


La noche debilita los corazones,

noches de funeral, de vino y rosas.

Brindemos por el amor y sus fracasos,

quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,

feroces pasiones atenúa.

Invéntate el final de cada historia,

que el amor es eterno mientras dura.


El link, os aconsejo que la escuchéis, este hombre tiene una voz maravillosa: La extraña pareja


martes, 1 de septiembre de 2009

Bajo tapadillo



Por las mañanas se levanta el mundo entre sábanas calientes y el complejo color dorado que se cuela por mi ventana estival, entre las profundas hojas afiladas de un pino sin edad. Todo esto se sucede repentino en el momento en que yo recuerdo acordes de violín y sonrío, en el momento en que mis manos tocan a mi tibia acompañante y sonrió otra vez, triste, porque el significado de la acción sonreír se resiste a ser el mismo para ambas sonrisas.

Luego nos abrazamos. Yo la abrazo, ella me abraza, mientras yo me imagino sus brazos demasiado imaginados para que mi cuerpo sienta algo más que un parche en su roto, en los desgarrones que el alma somatiza en mi fina piel de arena seudodesierto. Entonces me entrego a ese momento, en el cual todo sigue girando mientras yo me quedo muy quieta en mi cama, casi con miedo a respirar, mientras mi corazón me taladra los oídos.

En ese instante que no es tal sino eterno, sin concluir, la puerta se abre y el mundo se precipita.

Y mi cama se queda sola, muy quieta, casi con miedo al silencio.



Mis despertares estivales, cuando tengo la suerte de que sean así.

19/VIII/09, banco de Brines y Filología, 10:16


lunes, 31 de agosto de 2009

Y el unicornio de Silvio...



--Seguro que L. se enfada contigo-- puntualizó M.

S. se encogió de hombros, con despreocupación.

--¿Desde cuándo L. no está enfadada conmigo?--preguntó, en tono jocoso.

--Ya lo sé... --convino M.-- Pero le tenía especial cariño a A. y tú lo has estropeado a sabiendas.

--¿Acaso vas a echármelo en cara?

--No--respondió con aplomo.

--Entonces no te quejes--añadió en tono conciliador.


M. y S. en el pasillo de las puertas color canela.

En el bus, 23/VII/09, 18:11

P.D.: Señor premio para quien lo pille.

Editando: Me sorprendería muchísimo que alguien lo pillase, de hecho, no contemplo esa posibilidad, lo puse no sé muy bien porqué.


viernes, 28 de agosto de 2009

Y ahora, ¿en qué estoy?



"Dime porqué no he tenido a nadie que cuidara de mí, y ahora que mi vida echa a dormir siento que apenas viví."
Mägo de Oz


P.D.: Nunca dejáis de sorprenderme, unos más que otros, pero... ¡Flipa!

viernes, 14 de agosto de 2009

Había una vez, en una biblioteca de Filología...



No sé porque me pasa que me ocurre que todo lo que leo habla de mí y de ti, de ese nosotros que tan mal suena en el resto del mundo. Y no me sale otra cosa que desvariarte aquí, donde no puedes hacer nada para remediarme, lo siento. Me sabe a poco...
Y me la pienso pasar pensando donde pisas en tus pensamientos, sin que me dejen los hombres de pensar en el pensamiento del amor puro. Me gustan varios nombres que empiezan por D, una pena, te diría otra vez que lo siento sin que fuera verdad, sólo para arrepentirme mientras lo digo con soberana lentitud, para hacerte esperar y que me esperes la noche en que nos reencontremos. Tú y yo no solemos ser sujetos de muchas oraciones, únicamente las que yo creo para darnos más protagonismo, adiós.


-- Joeer, me mal me sienta sentirte.
-- ¿Qué quiero querer? Esa es una incongruencia.
-- Se te ven las bragas.
-- Sí, y una mierda pa´ti, no puedes verlas.
-- Pues las veo (saca la lengua)
-- No puedes verlas porque tiene un melocotón en la mano, además, está desnuda.
-- Oh, dioses míos, ¿cómo puedo estar desnuda? (dice, tapándose el ombligo con ambas manos)
-- ¿Cómo puede preocuparte estar desnuda? ¡¡¡Estás sosteniendo un melocotón!!! Es vergonzoso...
-- Mirad por la ventana, no queda ni rastro del cielo.
-- Y a la otra gilipollas le da por la astrología, cielo pa' rriba, cielo pa' bajo, que asco de temario.
-- Tiene sentido que no haya cielo, cielito, los del telediario dijeron que lo iban a quitar, ya lo sabíamos todos. Lo que pasa es que no acudiste a la reunión de vital importancia.
-- Oye, y si no hay cielo, cielito, cómo vamos a ver las nubes en el concurso per-importante que se celebra cada medianoche en el cielo de Zacut.
-- No creo que ocurra nada con el resto de cielos, Espinete se lo dijo a la niña del columpio, esa que se mató por los pinchos de Espinete, que es un espino.
-- ¿Y qué te parece mi tacto a piel de melocotón?
-- Umm, ¿tu tacto?...
-- ¿Desde cuando tienes tacto?
-- Desde ahora mismo, me lo ha regalado mi abuela por la Segunda Comunión.
-- Jo... Yo también quiero abuela.
-- AH, menos mal, pensé qué querías tácto, qué también és vergonzosó.
-- Y una caca pa' ti, sé más respetuoso. Y cesa de hablar con acentos.
-- Que rima con oso, tramposo y poso.
-- Deja de hacer el canelo.
-- Me gusta la canela...
-- Nunca sabes si es veneno, ¿verdad, Canelo?
-- Efectivamente y no, pequeña ganzúa de color de rosa, como una osa dentro de una morsa metida, a su ve-
-- ¡¡¡CÁLLATE!!!
-- Es verdad, necesita concentración.
-- ¿Qué hace que requiera tanta, tantísima concentración?
-- Meterse el dedo en la nariz.
-- Ah, claro, me mete el pene por el culo.
-- De repente, con la U de Umanidad.
-- La que no tenemos.
-- Pero, pero, nosotros podemos hablar humaneño...
-- Sin H, espécimen de una raza extinta, sin H, cuántas veces tengo que repetírtelo, no sabes pronunciar la Hache, de chepa.
-- Que te la pique un pez pezón, de esos que te dejan un reguero de simiente de simio.
-- Ahm, interesante, muy interesante.
-- Me duelen tus palabras.
-- ¿Por qué?
-- O, mejor dicho, ¿cómo?
-- Son sal en mi piel lisa y tersa, y me duelen.
-- Interesante, interesante, extraño el comportamiento de la cabra montesa en el periodo de la muerte vegetal.
-- Brillante, bravísimo (aplaude entusiasmado)
-- Y una caca pa' ti.



P.D.: Joder...

jueves, 6 de agosto de 2009

Esperma Tozoide


Divagando:

No sé porque no me sorprende que el personaje bipolar (de Six Feet Under), con ambos padres psicólogos y una hermana con un cociente intelectual de 185, que está chumao de la cabeza y como un cencerro se llame William; y claro, inevitablemente, me tenía que gustar. Creo que mis tiradas se reducen un 50%, en general, o incluso más, (William, sé que sacarás punta a esto, pero es una larga historia y tú no te llamas asín XD).



Y a la luz de la luna todo desaparece y parece tinta china lo que en verdad es sangre.

Miles de lunáticos bailan desnudos bajo la luz de la luna que los hace desaparecer y parecer el mundo vacío.

Mientras una triste bailarina baila entre los desaparecidos viendo sangre lo que es tinta china y parece lo que nunca existió.



miércoles, 5 de agosto de 2009

Amanece



Había vuelto a despertarse sola, por mucho que quisiera evitarlo no lo conseguía. Se puso en pie con bastante lentitud. Sus cosas continuaban desperdigadas en el sillón de skay que tenía la habitación. Se vistió sin medias ni sujetador, que guardó en su bolso, y salió al salón, donde su anfitrión se encontraba tirado en el sofá, sólo con pantalones y su compañera de piso en brazos. De sobra sabía que había acabado con aquel tipo para darle celos, pero la situación era bastante parecida a la inversa, por lo que no importaba. Pasó por la nevera y agarró dos latas de cerveza, que también metió en el bolso, y un paquete de Malboro que encontró en la mesa de cristal, junto a varios botellines vacíos. El espejo del vestíbulo era un estanque demasiado oscuro para conseguir verse reflejada en él, por lo que se colocó un poco su ondulada melena castaña y salió a la calle, sin poner ningún cuidado en que la puerta no cerrase con un portazo. Bajó andando los ocho pisos que la separaban del nivel de la tierra y se adentró en una fría madrugada costera, donde el sol aún no sabía como romper en oriente. Las calles estaban vacías: era martes, o eso creía. Hoy también tenía el turno por la tarde, así que...

Se encendió un cigarro mientras andaba hacia el paseo marítimo, sin querer caminar allí, pero no teniendo otra posibilidad. Le gustaba sentarse en la playa mientras amanecía, aunque en ese lugar el horizonte era el oeste y únicamente pudiese imaginarlo. Le gustaba contemplar como el mundo pasaba sin ella, mientras se paraba en un extremo con una sonrisa indefinible en sus ajados labios, que sufrían por recibir tantos besos sin amor. Entonces cerraba sus ojos almendra y decía como sería su vida sin ella, que pasaría si ella desapareciese del mundo y no quedase otra cosa que el recuerdo, quizá ya ni eso. Era algo que siempre le había gustado, conseguía relajarla cuando todo la sepultaba, la realidad, e incluso borraba las lágrimas que ya había dejado de llover hacia muchísimo tiempo.

Al llegar se sentó sobre la arena fría, en aquella playa sin oleaje donde todo comenzaba a ponerse gris. Sacó una de las latas y la abrió sin mucho convencimiento, sólo le dio un sorbo antes de tumbarse con la cabeza sobre el bolso. Miraba las constelaciones estivales, preguntándose cuando llegaría el final de aquella estación que había aprendido a odiar. Realmente poco importaba el tiempo, no le prestaba mucha atención, su caja de cerillas era una puta mentirosa.



lunes, 3 de agosto de 2009

Mi leño



Este post iba a empezar con una pequeña reseña a un chiste personal del que me estuve partiendo la caja durante rato y que pone de manifiesto la poquísima salud mental que he recuperado. Ya me tendré tiempo para eso pero ahora sólo me queda quejarme de una cosa que me ha puesto de mala ostia a partir de las 13.56 de esta misma mañana.

Os pongo en situación: Millenium

En Navidad me bebí en cuatro días los dos primeros tomos, por orden inverso, y caí, de forma irrevocable, enamorada de Lisbeth Salader. Lo llevé bastante bien porque sabía que aún quedaba un precioso volumen de 850 páginas que me saciaría durante un tiempo. Ni que decir tiene que la peli me hizo querer releerme los dos libros, pero por suerte los dioses hicieron que no pudiese obtener ningún libro, por lo que no recibí distracciones extra en mi periodo examinil.

En el área de servicio en la que paramos al volver de Europa me recordó que posiblemente tendría el libro esperándome en casa, cosa que no ocurrió, ya que la gente de mi entorno que se compró el libro eran todos unos siesos y no lo acababan ni a pedos. Al final, este sábado apareció mi madre con una hermosísima, cursi y princesil bolsa de una joyería con el libro envuelto en un papel blanco con flores que realmente es superpijo pero con encanto.

Que conste que yo no he dejado de hacer vida normal, he quedado, he dormido las horas pertinentes, he hablado por teléfono, he comido, incluso he realizado tareas de jardín de las que normalmente me encuentro exenta; pero, y mira que me duele, no he podido ralentizar la lectura del libro más y me lo he acabado devorando en menos de dos días. ¡No es normal, ostia! Se me ha desintegrado en las manos, joer.

Ahora, quejas:

1) Una servidora es gilipollas profunda y no piensa en el futuro cercano ¬¬.

2) A Stieg Larsson por morirse sin haber escrito las otras dos partes.¬¬

3) A Robert Jordan por morirse también y hacerme pensar que si me ha gustado tan poco acabar Millenium, que sólo llevo leyendo y esperando 8 meses, con la Rueda del Tiempo va a ser una hecatombe que me acabará deprimiendo durante meses.

4) A la amiga de mi tía por dejarme el libro ¬¬

5) Al libro en sí mismo por no tener ninguna parte lenta y aburrida con la Säpo que yo esperaba me atrasaría al menos una semana.¬¬

6) A los estúpidos que dicen que tiene parte lenta (yo la estuve esperando hasta la página 600, cuando llegué a la conclusión de que ya la había leído) y me dan esperanzas.¬¬

Y por último,

7) La culpa de todo esto en general la tiene Lisbeth Salander por ser tan gran personaje que me hace acabar colgada irremisiblemente y sin la cual Millenium no me hubiera enganchado nada de nada.¬¬


Y ahora, tras esta declaración de principios así porque sí, decir a quien lea este blog, y no lo haya hecho aún, que Millenium es una trilogía muy recomendable y que yo recomiendo encarecidamente.

Cambiando radicalmente de tema...

Ayer estuvimos sacando del jardín unos sacos enormes de hierba. En total eran 67 sacos en bolsas de basura negras en las que entra un cádaver y varios si han pasado por una amasadora (es lo que tiene estar viendo Six Feet Under), que nos tocó meter entre tres en la furgoneta (que estaba a varios/ 30 metros de la furgoneta por un camino estrecho con alambres donde los sacos se enganchaban y soltaban un líquido que parecía sangre de assamita bastante licuada, por lo que tenías que llevarlos a pulso), llevar hasta el contenedor y hacer lanzamiento de sacos en un contenedor que ya habían llenado bastante mis simpáticos vecinos. Y cuando terminé de meter el último saco de hierba me salió del alma soltar: "A tomar por saco". Luego empecé a despollarme, aunque nadie de mi familia lo pilló. Normalmente hubiera soltado un "a tomar por culo" y me hubiera quedado tan ancha, pero como estoy haciendo meritos con mamá cambié mi estrategia, e inocentemente me salió la otra frase. Por suerte, Fuego, Moony y Ed si que lo pillaron (así no soy sólo yop).



Y nada más que añadir.



P.D.: ¬¬, again
P.D.: Ahora tengo agujetas, no sé si de sacos o de leños XD

viernes, 31 de julio de 2009

Casualidad o curiosidad...



Pues el otro día andaba yop trasteando por la red cuando me encontré con un grupo de google que te envía citas cada día, entonces para recibir algún correo me suscribí y esas mierdas. La gracia ha estado en que la primera cita que me ha llegado ha sido la siguiente:


"Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida."

NERUDA, Pablo
Poeta chileno.

Esto normalmente no hubiera importado, pero sí, da la casualidad de que en este momento de mi rutinaria existencia me ha encantado que Neruda ya haya pensado en eso... Me ha emocionado un montón, porque tengo una melopea mental flipante por eso (que sí, que aún me dura) y nada más. Y me importa una puta mierda quien se oponga, porque aquí somos así, antiguos y radikales, y si ya lo hice antes puedo repetir mi hazaña, esperemos que no las consecuencias. Pero bueno, que os quiero cuando sé que me quereis incluso más que antes, lo que no deja de ser algo que me da por culo.

****


Gaia: (emitiendo sonidos agudos e intermitentes)
Heli: Pero, gilipollas, que hay bombona.
A la muy zorra se le llenó la boca llamándome con esa palabreja tan fea.


P.D.: Este post lo ha escrito un mono, como los discursos de Krusty, porque no tiene ni pies ni cabeza y el léxico es una caca y eso, pero bueno...

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Cómo hacer una maleta?



Hay dos reglas fundamentales:
- La primera: tienes el tiempo que tengas, si tienes un minuto, pues debes hacerla en un minuto y punto.
- La segunda: tienes que meter todo lo que necesites y luego sacar la mitad.
Entonces ya tienes hecha la maleta.
Luego se añadió una tercera regla, que también puede decirse que es la segunda parte de la segunda, que es que te vas.

Entonces, esto queda así: tienes el tiempo que tengas, metes todo y sacas la mitad y luego ya puedes irte.

Nota de las masters: el mecanismo es el mismo para hacer mochilas, maletines, maletitas, neceseres y un largo etc.

27 de julio en la Pole, a buenos entendedores...



P.D.: Ori, como co-maestra de ceremonias necesito tu peneplácito para que esto sea algo consensuado y oficial. Como sé que andas en el destierro, tómate tu tiempo.


martes, 28 de julio de 2009

28 24 11 7



A A.N.


Quiero tenerte sólo para mí, mientras me besas y no, sin saber por qué quiero tus labios más que cualquier otros labios, demorándose en la eterna duda de besar o ser besados, que no besando. No quiero un “se” recíproco en nuestros besos, no quiero frías y distantes terceras personas del plural que nos alejen irremediablemente en el alejado campo de la semántica.

Para nosotras quiero reflexivos, quiero besarte o que me beses, quiero ser besada con constante diligencia cada mañana, o fatigada pasión antes de dormir, quiero que me beses, ¿es acaso pedirte tanto? A ti, que besas indistintamente, como juego y solaz de los besos, que te mantienes cuerda hasta que enloqueces y enloquecen tus besos.

Y tu boca, la boca que en mí despierta mil pasiones y me hacen temblar los susurros que no me diriges. Quiero verte sola y triste a mi lado, como yo soy sola y triste cuando pienso en ti.

Y quiero un lugar donde ser, y estar, y permanecer oculta al mundo y morirme en soledad cada noche que te abrace.




P.D.: Es un poco pesimista para mi humor ventana, pero hoy era necesario XD

lunes, 20 de julio de 2009

"Aún no sé si desearlo..."



Y al final ha sido un estrepitoso fracaso, un puto 3,5


P.D.: Ahí estaba yo, manteniéndome precariamente en el filo de la navaja y vas tú y me arrojas al tempestuoso mar de la ciudad nocturna.


miércoles, 15 de julio de 2009

In the middle of the Huesca



Era de noche y sin embargo, llovía

Aquella tarde no había caído la noche como solía hacerlo, repentinamente, sino que había ido viendo como el cielo se oscurecía poco a poco, cambiando en diferentes tonalidades de gris, hasta adquirir el inconfundible tono anaranjado de las noches de tormenta. Pareció que nada más acabar el crepúsculo, que no termina al traspasar una línea fija, comenzó a caer el cielo sobre las calles de esa vieja ciudad que se había convertido en su hogar. No había dejado de llorar desde entonces, profundamente, como si las nubes sintiesen una pena que le ocultaban, pero aún así, le obligaban a sentir, sin que pudiese hacer nada. Había estado retrasando todo lo posible el momento de apagar las luces y cerrar el bar hasta la mañana siguiente, para evitar la caminata que le esperaba hasta casa, que al menos llevaría media hora de carreras bajo la lluvia, sin paraguas ni chubasquero. Tampoco le apetecían las frías y vacías habitaciones de una buhardilla que había alquilado meses atrás, aunque eso era algo más difícil de admitir.

Estaba barriendo entre las mesas restos de cafés tomados entre jazz y humo, perdida en una línea de pensamiento que no conseguía recordar, cuando dieron tres fuertes golpes en la puerta de cristal ahumado. Su mirada se desvió automáticamente al reloj de pared que marcaba la una menos diez de la madrugada, antes de soltar el cepillo y acercarse a la entrada, para comprobar qué clase de curioso personaje pensaba aparecerse hoy ante su puerta. Siempre, al menos una vez a la semana, alguien se acercaba a golpear el cristal cuando estaba cerrado, con las ideas más variopintas rondándoles por la cabeza. Casi siempre mendigos o lunáticos que, normalmente, se iban cuando no contestaban a su llamada. Se asomó con precaución desde otra ventana para encontrar a un hombre moreno, vestido también de oscuro, que cargaba con un enorme bulto a la espalda. La silueta le resultaba vagamente familiar, y no fue hasta que oyó su voz llamándola cuando se dio cuenta de que se conocían o, al menos, lo habían hecho en el pasado.

Se giró para mirarse en el espejo antes de abrirle, si bien comprobó con desilusión como le devolvía una imagen poco halagüeña. Tampoco había nada que hacer. Vio como él volvía a llamar con insistencia. No pudo menos que inspirar lentamente antes de andar hacía la puerta y girar un par de veces la llave encajada en la cerradura. Reculó unos pasos tras abrirla, los suficientes para bajar las escaleras del local. Él también paró tras haber iniciado una zancada, que se quedó suspendida en un momento, el que necesitaron para mirarse fijamente, y constatar que nada entre ellos había cambiado lo suficiente. Se fundieron en un abrazo interminable, con el frío aire de la calle entrando por la puerta abierta y sus ropas intercambiando humedad y gotas de lluvia.

Cuando se decidieron a separarse, ambos desviaron la mirada, incómodos, como dos extraños solitarios que no entienden una muestra de cariño. Al mismo tiempo ella se giró y él cerró la puerta, mientras se descargaba de su mochila de viaje.

––Hac-–– comenzó el recién llegado.

––Me h-–– dijo ella al mismo tiempo.

Los dos se rieron, comprendiendo lo embarazoso de la situación.

––Canda ––pidió la mujer, atrincherándose tras la barra, al lado de la cafetera.

––¿Qué? ––preguntó, con un gesto entre confundido y divertido, enarcando una ceja.

––Que cierres con la llave, coñe ––le recriminó, bromeando.

––Ah, eso explica tantas cosas... ––contestó mientras se giraba para obedecerla.


13/VII/09

P.D.: "Where you gonna sleep tonight?" Amy Mcdonald.

viernes, 10 de julio de 2009

Felicidad, con Kinder Sorpresa



"A la mierda con tó, hoy me quedo esperando tu boca"


miércoles, 8 de julio de 2009

Comida del Peñuelas



Ya volvemos a estar de aniversario, de esos aniversarios que se vuelven una estúpida constante equiparable a nada. A veces para que salga el sol y se borre el eterno nublado estival es mejor que llueva en solitario durante un rato, sin más. No sé porque pero es así, el verano...

Es el tiempo perfecto para recordar, para no hacer y pasar de ser, prefiero estar. Siento que seamos sólo nosotros los que caemos en la espiral de los sueños rotos, cuando desaparecen. Algo no es por desearlo, ya lo he aprendido. Únicamente puedo sopesar en mi balanza, y no me salen las cuentas, lo siento.




No sé si quererte está todavía alcance de mi vida, por suerte o por desgracia,...



P.D.: Olé que bien hemos comido en el Peñu, no me jodas, las brochetas de manto y dátiles han sido orgásmicas, lo de más... Exquisitos, pero las brochetas me han dejado extasiada...


martes, 7 de julio de 2009

...ni el sueño que se desvanece



Nota: ésta es la última parte del relato que he ido colocando por el título, que me gusta mucho.

Verónica dio un largo sorbo al café antes de contestarle.

––Estaba preocupada porque..., pensé que podrías darte cuenta de que la seguías amando a ella más que a m-, a nosotros––se corrigió––y te marchases.

––¡¿Qué?!––otra sorpresa marcó sus facciones, aunque ahora era él el que se sentía disgustado.

––Que estab-

La cortó antes de que le tocase escuchar de nuevo aquella estúpida declaración:

––No, no, te he entendido––sacudió una mano para quitarle importancia, que luego llevo a la cara.

Si hubiese estado mirándola habría comprobado que acababa de envararse. Tras estar diez segundos pensando todo lo que implicaba su hipótesis, no pudo menos que echarse a reír.

––Joder, Verónica, eres increíble.––murmuró, casi para sí. Después alzó los ojos para mirarla y sacudió la cabeza, escéptico. ––A cualquier mujer le preocuparía el hecho de que he pasado la noche con otra, pero, a ti no, a ti te importa que haya dejado de quererte.

Apartó la mirada, no supo discernir si avergonzada o molesta porque estuviera trivializando sus sentimientos. Dejó el café en el suelo, junto a la pata del taburete y se acercó. Oyó como susurraba algo, pero no logró entenderlo.

––A ver, ¿qué has dicho?––preguntó, acuclillándose y apoyando la mandíbula en su rodilla. Ella negó con la cabeza, para restarle importancia, aunque todavía no le había mirado.

––Da igual––contestó, mientras hacia ademán de levantarse, aunque él se lo impidió.

––No, no da igual. Si te pregunto es porque quiero la respuesta––su voz transmitía un matiz que ella conocía: ahora no valían medias tintas.

––Vale, siento que no me importe, siento no ser como “cualquier mujer”, pero realmente, no me importa con quien te acuestes mientras vuelvas a dormir a casa, conmigo––tampoco en su tono había cabida para la ambigüedad.

El hombre apoyó la cara contra sus cálidas piernas, sin saber exactamente como debía reaccionar ante tal declaración. Sintió sus manos revolviendo el pelo de su coleta. Había cosas en aquella mujer que no entendería jamás, por mucho tiempo que pasasen juntos aún tenía afirmaciones que conseguían dejarlo clavado en el sitio.

––¿Qué piensas?––preguntó la suave voz, desde las alturas.

––En que eres la persona más curiosa que he conocido nunca. Da igual lo que haga, siempre tienes alguna idea peregrina que destruye por completo el esquema que tengo de ti––le contestó, con total sinceridad, alzando la cabeza para mirarla.

Ella mostró su peculiar sonrisa de lado, pícaramente.

––Al menos ahora sabes lo que siento yo. Todo el tiempo––le reprochó.

––Sí, ya, como quieras––bufó, haciendo un elocuente gesto con los ojos.

––¿Y se puede saber cuál es el esquema que te has hecho de mí?––preguntó, con un brillo en los ojos de inconfundible curiosidad.

––Ahora mismo, ninguno. Ya te he dicho que acabas de tirarlo a la puñetera basura––añadió, poniéndose en pie. Tomó la cara de la mujer entre sus manos y la miró con detenimiento. ––Aún quiero a Silvia, compartimos muchas cosas hace mucho tiempo, y no puedo decirte que no la quiero, porque es mentira. Pero, Verónica, eres la persona a la que más he amado en este mundo, la que más amo. A ti puedo decirte “te quiero”, porque sé que es verdad, porque puedo darle a esas palabras la amplitud que expresan, cosa que nunca harán con nadie más––declaró, muy serio, clavando sus ojos en los abismales de ella.

Se quedaron en silencio unos momentos, hasta que Hugo no aguantó más la dulce y penetrante mirada y la besó. Tras eso, se separó de ella, y alzó un dedo, como haría un profesor para anotar alguna explicación de última hora.

––Bueno, técnicamente, tienes un competidor.

Verónica enarcó una ceja.

––Sí, se llama Alejandro, muy a mi pesar––bromeó, antes de que un puñetazo le diera en el costado, y tuviera que fingir un quejido.

––Deja ya de quejarte––le recriminó con una sonrisa.

Él no supo si se refería al nombre o al golpe, pero decidió que no importaba mucho.


2/VI/09



viernes, 3 de julio de 2009

...rescata nunca el mundo que se pierde...



Nota: Esta es la segunda parte del post que se llamaba "Ninguna lágrima..."


Realmente no se arrepentía de nada de lo que había ocurrido, pero sólo podía esperar que Verónica entendiese su punto de vista. Tampoco la culparía si no lo comprendía, era lo más normal del mundo. Lo que más le dolía era que hubiese pasado toda la noche en vela, por él. No era nada placentero, y menos cuan-, el ruido de la puerta de la terraza al abrirse cortó todas sus divagaciones. Ella se apoyó a su lado y alzó la vista al cielo. Se había puesto una camiseta de deporte azul oscuro y unas bragas, pero estaba descalza y con las piernas al aire.

––No m-

––Anda, vamos dentro,––la cortó sin querer––no es racional coger un resfriado a mediados de mayo.––añadió mientras la empujaba con delicadeza de regreso a la cocina.

La cafetera ya estaba empezando a llenar el recipiente de cristal, así que él sacó las tazas de la alacena, el bote de azúcar, leche y dos cucharillas. Ella se sentó en la mesa sobre las palmas abiertas, con los pies colgando en el aire, y un enorme bostezo apareció en su boca, contagiándole también a él. Ambos sonrieron.

No queriendo dilatar más el tiempo, cogió uno de los taburetes que había bajo la mesa y se sentó frente a ella, para poder ver las expresiones de su rostro.

––Tengo algo que decirte.

Asintió como única respuesta.

––Estuvimos cenando hasta las once y media, pero después ella me invitó a su piso y acepté, intuyendo donde íbamos a acabar. Mi intuición fue acertada y hemos estado follando hasta las cinco, o cosa así. Luego me he venido––no pudo evitar que desde la palabra "follando" todo fuese casi un susurro.

––Ya lo sabía.––su respuesta lo descolocó por completo.

––¿Cómo que ya lo sabías?––frunció el entrecejo.

Se rió antes de contestar.

––No sé, me pareció obvio––se encongió de hombros. ––Siempre me has hablado de ella con cariño y sabía que de volveros a encontrar acabaríais haciéndolo irremediablemente. Cuando vino a casa buscándote y le di tu móvil ya sabía donde terminaríais.––le había sostenido su atónita mirada todo el tiempo.

La cafetera eligió ese mismo instante para pitar, indicando que todo el café estaba hecho. Él se levantó y comenzó a servirlo en sendas tazas.

––¿Y por qué lo hiciste?

Ahora se cambiaron las tornas y llegó el turno de ella para sorprenderse.

––¿Por qué hice qué?

––Darle mi número, decirme que había venido, no sé, todo en general.

––¿De veras piensas que te mentiría para que no te encontrases con una antigua amiga, por mucho que pudieses traicionar mi confianza con ella? No sé que opinión tienes de mí, Hugo, pero después de tantos años esperaba que me conocieses mejor. Gracias––añadió cuando le tendió la taza.

Él se dejó caer en el taburete, y se pasó una mano por el pelo, para apartar de su cara los mechones que se escapaban de la coleta.

––Sí, lo he dicho sin pensar, lo siento. Realmente no esperaba eso de ti. Pero no sé, me par-

––Entonces, si por un casual, uno de mis amores de juventud––él no pudo evitar sonreír ante la absurda referencia––se pasase por aquí en mi busca, ¿tú harías algo para que no nos reencontrasemos?––había un deje de reproche en su voz que no le paso desapercibido.

––No, nunca haría eso.

––Entonces, ¿por qué piensas que yo sí?––ahora estaba empezando a enfadarse.

––Joder, no, te he dicho que se me ha ido la pinza. Sé que tú no lo harías, al igual que no lo haría yo––el cansancio que sentía no ayudaba mucho a organizar los pensamientos que notaba revolotear en su cabeza. ––Siento haberlo dicho, ¿vale? No rijo mucho esta noche.

No contestó a sus disculpas. Quiso pensar que eso significaba que las había aceptado.

Permanecieron en silencio un rato, hasta que una pregunta asaltó la mente de Hugo. ––A ver, si ya sabías que íbamos a acabar juntos, ¿por qué has permanecido despierta?

Antes de contestarle suspiró.

––Ya te lo he dicho: estaba preocupada––no parecía quedar rastro de enfado, o al menos no lo dejaba traslucir en su voz. Más bien le pareció cansada por tener que explicarle eso.

––Pero, ¿por qué?––insistió.




P.D.: "La muerte como final del tiempo que se vive sólo puede causar pavor a quien no habe llenar el tiempo que le es dado a vivir." Viktor Emil Frankl.

lunes, 22 de junio de 2009

Entre las aguas del Danubio





La carencia de soledad a veces se hace demoledora. Tiempo no llovia de esta manera desde hace mucho, para mi ni para mi mundo. Creo que soy mas propensa a estar lluvia cuando no puedo ser, asi, simplemente. No quiero que pienses que eres un escollo al que aferrarme cuando necesito ser mi yo, de nuevo. Un doloroso clavo al rojo.

Odio los nuevos comienzos, para siempre...




P.D.: Lo siento, tambien carezco de acentos.



martes, 16 de junio de 2009

Alejandros




Ya he acabado los exámenes. Para bien o para mal...



P.D.: No puedo evitar sentir desasosiego cuando ocurre algo a algún Alejandro...

martes, 2 de junio de 2009

Ninguna lágrima...





Tras cerrar la puerta despacio a sus espaldas, se quitó la sudadera negra, que dejó colgada por la capucha en el perchero, y los zapatos, para evitar hacer ruido mientras avanzaba por el pasillo. Vio una rendija de luz filtrarse desde el dormitorio. Un suspiro apesadumbrado escapó de su garganta, al pensar que ella había estado despierta toda la noche, esperándole. Aunque también cabía la posibilidad de que se hubiese quedado dormida con la luz encendida, así al menos habría descansado algo. Miró el reloj de pulsera de nuevo, pese a que sabía que eran las seis menos cuarto de la mañana, y que apenas quedarían veinte minutos para el amanecer. Abrió con cuidado, para echar un vistazo antes de entrar. Estaba despierta, sentada en la cama, con un libro en las manos y tapada sólo hasta la cintura con una sábana. Levantó la cabeza cuando le vio entrar, mirando por encima de sus gafas. Él la saludó agitando la mano, mientras se acercaba a la cuna que había al fondo de la habitación. Como era de esperar Alejandro dormía profundamente, con una de sus pequeñas piernas destapadas y el peluche de un perro-lobo gris a sus pies. Casi metódicamente volvió a taparle y colocó de nuevo el muñeco cerca de sus manos, sin poder evitar enredar sus dedos en los cabellos oscuros. Él no se movió lo más mínimo; a veces envidiaba el sueño de su hijo, estaba seguro de que él si se hubiera despertado.

Cumplida una parte se giró para terminar la otra. Había cerrado el libro y dejado las gafas sobre la mesilla, ahora tenía los brazos cruzados sobre sus pechos desnudos. Apoyó las rodillas en el borde de la cama y se tumbó para darle un beso, que correspondió levemente.

––¿Qué tal te ha ido?––preguntó en un susurro, pese a que sabía que nada conseguiría despertar al único durmiente.

Él se encogió de hombros.

––No ha estado mal. ¿Por qué te has quedado despierta? Te dije que llegaría tarde.––su voz sonó más áspera de lo que le habría gustado, pero le molestaba que ella no hubiera dormido en toda la noche.

Frunció los labios, antes de contestar, irritada por el tono que él había utilizado.

––Estaba preocupada––pese al gesto anterior, le pareció una disculpa.

Miró sus ojos llenos de pena, o eso creyó, y supo que no podía mentirles, ni siquiera ocultarles la verdad hasta mañana al medio día, como había sido su intención desde el principio. Él nunca mentiría a las personas que amaba, ni siquiera para evitarles dolor. Se dejó caer sobre su hombro, cansado, y sintió como ella le acariciaba el pelo.

––Voy a hacer café, ¿vienes?––no le apetecía hablar en aquella habitación, además iba a necesitar más de una taza si quería poder ir al trabajo.

Oyó un sonido de asentimiento desde la posición privilegiada que ocupaba, en su regazo, así que se puso en pie y fue a la cocina. Aún no se veía nada de claridad por la puerta de la terraza, pero no pudo menos que salir a comprobarlo tras haber encendido la cafetera. Fuera hacia frío, las madrugadas de mayo todavía lo eran y él sólo llevaba puesta una camiseta de manga larga y estaba en calcetines. A pesar de ello se acodó en la barandilla para contemplar el escaso trozo de cielo negro que se veía desde allí, salpicado con dos tenues estrellas.





miércoles, 27 de mayo de 2009

Homónimo





Don Quijote está loco porque en vez de molinos ve gigantes, ergo, Sancho está cuerdo porque en vez de gigantes ve molinos.




viernes, 22 de mayo de 2009

Llorando lluvia





Me duelen las ganas que tienes de verme caer desde cielo estrellado de julio a una tierra que me es indiferente. Para siempre.




miércoles, 20 de mayo de 2009

Toma del frasco





Rosas



Hasta donde recuerdo las rosas blancas siempre fueron mis favoritas. El abuelo Ignacio tenía un hermoso rosal que limitaba la entrada a su casa, formando un arco que se cubría de albinas flores cada primavera. Mi abuelo siempre cogía una para enredarla en mis cabellos rubios de entonces, no sin antes cortar con su navaja todas las espinas. Decía siempre que era la niña más guapa del mundo, con mi vestido beige de los domingos, que mamá nunca me dejaba llevar entre semana. Cuando yo tenía doce años una helada acabó con el arbusto, o con gran parte de él, pero mi abuelo no tardó en plantar otro. No sé si por error o tal vez porque el color blanco ya estaba demasiado reflejado en su vida, el rosal que creció sobre mi arco era rubí. Sus pétalos, igual de hermosos, comenzaron a teñir de carmesí lo que antes había sido nacarado; hasta acabar por completo con las flores de mi niñez.

Pienso que es una gran fábula para resumir nuestra historia, la mía y la de Juan, porque si bien yo dejé de ser “tesoro”, para mí él siempre será Juan, mi Juan.

Apareció una noche de verano en el varadero, con un clavel en la mano y los mejores tangos de mi vida escondidos en su cuerpo; bailando pasó esa noche, como cientos más, siempre al son de vertiginosos punteos entre sus pies. Noches que acababan en el mar, en la playa, en cualquier lugar donde estuviésemos él y yo, sólo para nosotros, respirándonos tan insaciables que llegamos a amanecer entrelazados. Esta época fue la del crecimiento, la de cientos de ramas que se tejían para cubrir el arco del triunfo, de nuestro triunfo.

Florecimos durante cinco años, cada estación, no sólo en primavera; yo veía nuestros capullos siempre en perpetua lozanía, los que me regalaba en mi cumpleaños, en San Valentín, en nuestro aniversario, en cada sublime ocasión en la que al salir del trabajo me llevaba a cenar al italiano, como algo imperecedero, incluso más allá de la promesa impronunciada, “hasta que la muerte nos separe”.

La única diferencia entre nosotros y la enredadera fue la inexistencia de la helada, no encuentro una razón por la cual la vida plantó un rosal carmín entre el blanco. Aunque alguien podría pensar que su corazón se mutó piedra, yo creo que había estado dormido hasta entonces y ahora el sol lo había abrasado. Las flores púrpuras empezaron a surgir en sus palabras, por estaciones, entre las blancas y yo me esforzaba en cortarlas, él las tapaba con más rosas nevadas. En algún momento también sembró rojas en mi piel, la pálida piel de la niña del yayo, la niña crecida, ahora mujer jardinera. Si bien las que más duraban, las que más se esforzaba en cultivar las dejaba a la puerta de mi alma, donde echaron raíces entre las que eran albas.

Entonces me fui. Y odié todo tipo de rosas durante seis meses. Todos y cada uno de los días, menos hoy. Hoy...

Me ha prometido que llenará de rosas blancas mi velatorio, que cubrirá con ellas mi tumba entera y plantará un enorme rosal sobre ella. Yo le he creído, mi Juan nunca miente en las cosas importantes. Me prometió que moriría en un bonito lugar, entre rosas de ambos colores, cerca del océano, como el día que nos conocimos, en sus brazos y que no me abandonaría hasta ese momento. Para mí, ahora que siento velados de muerte mis ojos, el agua que estaba hirviendo cuando entró por sorpresa en mi casa de acogida y que cayó por los suelos es el Mediterráneo de aquel verano. Los rosetones carmesí que arrancó de mi pecho con un cuchillo, los que llovieron sobre las níveas baldosas, cada gota escarlata que lloró sobre blanco formaron mi campo de flores. Sus brazos son los mismos, no sé discernir si más firmes o nerviosos, pero me mece contra su pecho, y me susurra lo mucho que me ama. Cuando quiero contestarle siento llenarse mi boca con rosas. No consigo hablar, pero me gustaría explicárselo mientras lo miro. Él me sonríe y me sigue diciendo dulces palabras. Yo quiero decirle: “––Juan, Juan, has olvidado cortar las espinas.” En cambio, no me sale otra cosa más que expirar en sus brazos.





P.D.: “Atapuerca es una isla en el océano del tiempo.” D. Pablo.





martes, 19 de mayo de 2009

No hay bien que por mal no venga





Lo escribí para Gildûr la semana pasada y lo cuelgo ahora, después de no encontrar ningún rato para pasarlo a ordenador.





Pêrdida



Cuando el dolor a la pérdida se hace ineluctable, imposible deseo en ser saciado del espíritu insomne, alma lejana que pasea presente sin ver su estigma decadente. Lloverá sobre el mar mojado las huellas del hombre muerto, en el exilio de pensamientos arrugados por la melancolía aún no sucedida. Sabrá el ser tranquilo, caminante de otros mundos, la historia de su regreso, el forjador de versos incólumes caerá entre las aguas del mar de espuma y renacerá en sus ondas de plata. Veo sus uñas romper carne y hueso entre las grullas de papel que gobiernan el acantilado de los sueños.

En los castillos del cielo, opalina piel que sirve de cauce a los besos que pierde el aire. Término del camino, del sendero bañado en ónice esmerilado, que tránsito de estatuas marmóreas, sucumbe a los anhelos de un futuro acompañado.

Pero soledad es prueba necesaria, rito lejano y ausente que no deja nunca de perseguirnos. Plantarse ante el solsticio, equinoccio entre noche y día, arcaico deseo mortal de pertenecer donde nunca seremos cristal tranlúcido.

Por el tiempo pasado tememos el crepúsculo de medianoche. Oscuro lo que desconocemos nos impide el abismo ver las estrellas truncadas que no iluminan, si bien llenan de belleza la noche eterna.

La incertidumbre de las perlas nacaradas deja un regusto amargo en el fondo de los besos, en la fertilidad de una hierba mojada con las lágrimas del rocío. En el próximo amanecer llorará el cielo un reloj lleno de barro, llorará el vuelo del ángel negro, caído sin alas, el ser permanente y que continua en el ocaso. Sobre el sibilante sonido del mar, del peñasco partirán barcos de madera al horizonte. Suspiros deseados que se cobijarán de nuevo junto al hogar una noche nevada. En la sangre de los sueños brota el futuro insondable, latidos del corazón que no se apagan aunque el miedo sea sudario opresor de lo que no conseguirá ser derrotado.

Y perecerá la arena a los iris constantes, a las pupilas llorantes que no destilan el sabor del océano. Olor a bosque otoñal, tierra húmeda de la patria inolvidable va donde van los sueños y acompaña al soñante. Púrpura el deseo, billete de ida y vuelta a un albor imperecedero, que no ceja en su empeño de ser oro en piel de nieve.

No cae el hambre insaciable sobre vano cuenco de lágrimas, inmensidad de cristaleras en lo alto del monte adamantino, que refleja plata sobre un conocimiento guardado durante eones. Pisa el pie descalzo el camino sin empedrar y hace fuerza antigua llega de lo que es y pudo haber sido. Mano en la frente del caminante que no permite al sol deslumbrar el fin de su camino.



12/V/09, 14:48





P.D.: "Tened el valor de equivocaros." Hegel.



viernes, 15 de mayo de 2009

¿Chirimoyas?



Oro parece,

plata no es,

si quieres que te lo diga,

es pera.





P.D.: Que tengo tanto esperma en la mirada, que cuando lloro al aire nace un cielo. Chaouen.



martes, 12 de mayo de 2009

Tzimisce



Bienvenidos, mil veces bienvenidos, queridos huéspedes, como diría un Tzimisce de los de manual. Pues ya veis que he reabierto el blog, y espero que no vuelta a ser cerrado en un largo periodo de tiempo. He aprovechado para hacer algunos cambios y dar un nuevo aspecto y esas cosas. De hecho, he puesto la encuesta para saber vuestras opiniones, de la nueva imagen, no de que haya tenido esto cerrado más de dos meses. También he seguido posteando, mucho más que antes, y es que a veces me gusta escribir para mí, y ver mi blog lleno de cosas que no quiero que nadie más que yo lea. Ahora tenéis la oportunidad de hacerlo, porque no me importa.

He cambiado también el nombre del blog y la dirección, como podéis ver. Atávicos expirará en un mes, como muy tarde, porque el nombre dejó de tener sentido hace mucho tiempo. Este sigue siendo el Abismo de la Luz, porque todavía no estoy preparada para dejarlo, pero al menos, ahora las Puertas se encuentran ante mí, ya decidiré si poseo el valor necesario para traspasarlas. Realmente aquí siguen estando todas las entradas desde del 31 de diciembre, hay demasiados comments que me gustan como para mandar todos los antiguos a la mierda y empezar de cero. Además, sería una incongruencia por mi parte fingir algo que nunca seré capaz de hacer.

Pero, bueno, cambiando radicalmente de tema, gracias a todos los que se preocuparon del cierre (en especial a Jolene, ya que no me lo esperaba y me sorprendió gratamente) y a los que dieron la brasa para que lo abriese o me echaban en cara haberlo cerrado (Hola, Gil y Ori, que sois unos brasas). Espero que me sigáis leyendo, pese a esta salida de tono, y no me guardéis mucho rencor. De todas formas, diré que yo os he leído a todos, a pesar de que me sé de algunos blogs que también han estado un poco muertos. Aunque acepto que no soy quien para echar en cara nada a nadie.

Y no sé que más decir, he aumentado la lista de la palabras y la de citas, en especial la de palabras, pero bueno, ya lo veréis.

Ah, y desde esto, todas las entradas del webmaster serán delirios, porque se consensuó de una de las reuniones del Consejo, que Gaia sólo podía delirar, y cosas por el estilo. Qué se le va a hacer (aceptará lo que se vote por mayoría, aunque fuese simple).

Y no tengo nada más que decir. Aceptad mi más calurosa bienvenida otra vez again. Y gracias por seguir el camino desde Atávicos, pero lo creí necesario.





P.D.: Jo, y todavía no sé si dejaré el blog como está. A lo mejor la próxima vez que intenteis entrar os dice que están de reformas XD





lunes, 11 de mayo de 2009

Los licántropos son un poco radicales, ¿no?



Coste de oportunidad

El paisaje que se veía a través de la ventana a penas había cambiado, quizá la tarde se había oscurecido ligeramente y un par de hojas más habían caído, ya rojizas, sobre las baldosas de piedra. Estaba hastiado de aquella tarde, de los incontables momentos que habían transcurrido desde que se sentó en aquella silla de madera y abrió el libro frente a sí. Podía perfectamente haber recogido los apuntes y abandonado, al fin y al cabo, daba lo mismo un seis que un siete, y estaba completamente seguro de ser incapaz de sacar mayores puntuaciones. Le costaba entenderlo, y aún más explicarlo, y era demasiado temario para aprenderlo de memoria, como había hecho hasta ahora.

Su mirada se deslizó por la realidad para posarse sobre el libro de texto, con tres tipos de rotulador fluorescente e innumerables anotaciones a lápiz; eso era lo peor de heredarlos, lo que su hermano consideró importante no lo fue para su hermana ni tampoco lo de ambos para él. Que más daba que al sector terciario pertenecieses las asesorías, las entidades bancarias, los servicios comerciales y un largo etcétera si no había subrayado que significaba ese sector. Pasó la página y alzó una larga mirada a la siguiente, ni por asomo mejor que la anterior.

Comenzó a leer por encima, a inventar los inexistentes diálogos de un inexistente interlocutor, que se esforzaba por hacerle entender los conceptos sencillos que se negaban a permanecer en su mente. Unas palabras se colaron entre el amasijo, resaltaron cual incendio entre la hierba seca. “Renunciará a todas las demás”. Se remontó al inicio de la pregunta, cuyo significado desconocía, e intentó con más denuedo desempañar el significado que parecía ocultarse de él.

Decía llamarse coste de oportunidad, el precio de elegir una opción, el gasto que conlleva desechar todas las demás, perderlas. Él, en su dramática mentalidad adquirida gracias a las frustrantes semanas en las que había vivido, lo extrapoló a su vida, a cualquier decisión que había tomado y de la cual tenía constancia. Algunas tuvieron fácil respuesta, el color de calzoncillos era irrelevante, el sabor de los regalices o, incluso, el menú de esta semana. Nada le condicionaría, ya que podría escoger cualquiera de las otras opciones en otro momento, seguirían estando allí.

El problema se presentaba en elecciones que tomó en el pasado y ya no podían remediarse. Que matricularse en un instituto, unos determinados amigos (que en contra de lo habitual, él eligió siendo plenamente consciente), las notas obtenidas, su primer beso... Todo ello tenía ahora sus consecuencias, quizá si hubiera cambiado algunas de ellas su vida daría un giro de noventa grados (pensar en mayor cantidad era bastante más doloroso). Entonces cayó en la cuenta de que no importaban tanto las consecuencias como el mero hecho de que había cientos de cosas que habían quedado en el tintero, que nunca serían narradas en el libro de su vida, solamente porque las había eliminado. Porque no reflexionó lo suficiente, o tal vez porque lo hizo demasiado y no alcanzó ninguna conclusión satisfactoria. Pero, en realidad, ¿era el plenamente consciente de aquellas bifurcaciones ante las que a veces ni siquiera paró a mirar? ¿Había sabido lo que estaba haciendo al elegir o sólo fue fruto del más miserable azar, de los irracionales sentimientos que habían tomado decisiones por él? Nunca había sido muy reflexivo, y tampoco le gustaba hacer cábalas erróneas sobre un futuro que no sucedería como esperaba. Si bien quizás debería haber sido más maduro, estudiar más y aprender. No perder infinidad de tardes paseando o infinidad de noches observando las estrellas. Debería aprovechar más el tiempo, hacerlo ahora que aún le sobraba. Sacrificaría algunas cosas que no le aportaban nada. Ya tendría tiempo de vivir esas sensaciones cuando creciera, en vacaciones, cuando tuviese dinero...

Con ánimos renovados se colocó en la primera página y empezó otra vez desde el principio. Haciendo resúmenes, anotaciones al margen, estudiando con aquel método que casi garantizaba el aprobado. En su mente se estaba formando un posible futuro perfecto, con él licenciado en económicas y una brillante carrera que le conduciría a la felicidad. No le costaba estudiar aquel estúpido libro de texto mientras su inconsciente seguía una perfecta línea de pensamiento que conducía irremediablemente a su final. Se paró en medio de una frase, y hubo de parpadear varias veces para borrar del fondo de sus retinas la imagen de su ataúd adentrándose para siempre en un nicho de mármol blanco. Una exhalación escapó de su garganta, al darse cuenta de lo pronto que terminaría su vida. En su maravillosa historia vivía hasta los ochenta y siete, pero, ¿qué eran ochenta años comparados con todas las cosas que quería vivir, con todo lo que tenía que ver y aprender? Sabía que necesitaba mucho más tiempo para pasar con la gente que quería, para conocer a muchas otras personas.

Cerró el libro que tenía delante y metió todas las hojas en la mochila, se levantó haciendo que la silla chirriase contra el suelo. Una chica que se encontraba enfrente le echó una mirada de enojo, a la que respondió con una amplia sonrisa, que la desconcertó aún más. Sabía que hoy no conseguiría concentrarse, no podía mantener a su corazón parado entre esas paredes silenciosas. Para bien o para mal, la suerte en el examen de mañana estaba echada, hoy había preferido vivir.



Cuando salió de la biblioteca comenzaba a caer una leve llovizna, que hizo que alzase la cabeza y dejara que las pequeñas gotas bañasen su cara y mojasen su boca. Se subió a su bicicleta, en principio, rumbo a ninguna parte, esquivando coches de forma temeraria. Cuando pasaba por una tienda de regalos se acordó de alguien, que según sus cálculos, siendo martes como era, a las siete menos cuarto, debía estar en su casa, enfrascada en algún misterioso estudio sobre los colores del océano. No hablaba con ella desde hacía varias semanas, se habían enfadado por una estúpida razón que, hasta hacía una media hora escasa, no estaba dispuesto a perdonar a no ser que ella se disculpase primero. Ahora quería pasar esa inigualable tarde de otoño a su lado, a ponerle un tope al reloj para hacer que sólo existiese el crepúsculo. Llovía con más fuerza cuando llegó a su portal, y se encontraba completamente calado, con el pelo chorreando agua sobre las baldosas. Dejó la bici dentro pero volvió a salir a la calle para llamar por el interfono. Oyó una voz femenina al otro lado.

––¿Está ella?––preguntó.

––¿Hugo? ¿Qué haces aquí?––su voz reflejaba un matiz de disconformidad que no le pasó desapercibido.

––Vente, que te espero en la aduana del cariño, con un carné falso, con una foto de cuando era un niño.––le cantó, antes de hundirse de nuevo bajo la lluvia, poniéndose frente a la ventana de su comedor, sabiendo que ella se asomaría. Pero no lo hizo.

No pasó un minuto antes de que ella apareciese en el portal, con una mirada incrédula plasmada en su semblante, mientras veía como él se encontraba bajo la lluvia con los brazos en cruz y la boca abierta, mirando al cielo encapotado.

––¿Qué coño estás haciendo?––le gritó aún desde el portal. Había bajado en pijama, con deportivas y una cazadora, preocupada por su presencia allí, que jamás hubiera esperado. Él la miró y sonrió, con esa sonrisa que la había enamorado hacía ya algunos años. Se acercó hasta ella y le tendió una mano, invitándola a salir con él bajo la lluvia.

––Vivir, ¿vives conmigo? La vida es demasiado corta como para enfadarme contigo por esas minucias, como para permitir que tú te enfades conmigo.

Ella le devolvió la sonrisa y tomó su mano, que la condujo bajo la cascada de agua dulce, helada. Al principio, se limitaron a permanecer abrazados, mojándose juntos.

––¿Quieres bailar?

––¿Bailar bajo la lluvia no es demasiado romántico?––le susurró entre risas.

––Tal vez.––le contestó cogiéndola por la cintura y atrayéndola hacía sí.

Cantaron Vente unas cinco veces hasta que el frío de noviembre se hizo insoportable y ambos tiritaban.

––Vamos a casa.––le propuso.

Él se rió, antes de seguirla hasta el portal.

––¿No estarás intentando llevarme hasta tu cama? Sabes que un chico de mi inocencia no lo soportaría.––dijo, mientras se escurrían las ropas en el portal.

––¡JA! No sueñas tú ni nada. Como no quieras que te desvirgue en el felpudo lo veo difícil, porque me he dejado las llaves dentro.

––Joer, entonces me veré abocado a perder todo romanticismo en mi primera vez. Que mala eres para conmigo.

––Cállate, no sea que te oiga alguna vecina, porque en mi edificio son así, antiguas y radicales. Además estás dando cosas por supuestas, demasiadas para mi gusto.

Estaban subiendo las escaleras hasta el primer piso, que era donde ella vivía. Empujó la puerta varias veces, sólo para comprobar que estaba cerrada. Después llamó al timbre compulsivamente. Mientras tanto él se dedicaba a hacer un ruido de fallo y decir “error”, con sorna.

––Vamos a probar la última opción.––dijo, mientras llamaba al timbre de la puerta de enfrente.

––¿Qu-?

––Calla, primo Ismael, que la señora Tomasa tiene llaves de mi casa.

Como única respuesta él le pellizco el trasero sin demasiada fuerza, pero consiguió que ella diese un respingo y se tocase el culo, falsamente compungida. De hecho, cuando una mujer mayor con delantal abrió la puerta la encontró en esa tesitura, aunque la disimuló con facilidad.

––Hola, niña. ¿Qué quieres?––dijo, mientras la mirada por encima del hombro para evaluar al chico, frunciendo el labio.

––Buenas tardes, Tomasa.––la saludó con un tono de voz que nunca la había oído utilizar. ––Me puede dejar las llaves de mi casa, es que salí con prisa, y no me acordé de cogerlas.

––Ay, ay, qué cabeza...––comenzó a murmurar antes de cerrarles la puerta.

––Ahora es cuando nos las da.––le susurró, con una sonrisa.

Unos segundos después la puerta volvió a abrirse y la señora le tendió un llavero de la Expo, con dos llaves, que ella se apresuró a coger.

––¿Y-?––quiso empezar a hablar la mujer.

––Muchas gracias, doña Tomasa, no sé que íbamos a hacer sin usted.––le dijo, devolviéndole las llaves antes de meterse rápidamente en su casa, cerrando la puerta tras ellos.

No pudieron evitar reírse nada más caer en el sofá, sobre una manta.

––¿Y esa voz que has puesto?

––Es la que me sale para hablar con gente mayor.––le contestó, encogiéndose de hombros, mientras se levantaba, escurriéndose entre sus brazos.

Se quedó de pie, en jarras, mientras le observaba con detenimiento.

––¿Te he dicho alguna vez lo bien que te sienta la ropa mojada?––le soltó, mientras le devolvía la miraba evaluativa. Ella hizo ademán de taparse. ––Sobretodo ese pijama, umm, quien fuera gota de lluvia...––un cojín le dio de lleno en el rostro.

––Me voy a duchar, ¿vienes o no?––dijo, antes de salir del salón y encaminarse al baño. Cuando se levantó del sofá y salió al pasillo se encontró un camino de ropa que llegaba hasta el baño, de donde salía una luz mortecina y parpadeante. Tardó apenas diez segundos en desnudarse y alcanzar el cuarto de baño, iluminado por cinco velas de color azul. Ella estaba sentada en el váter, apoyando la cabeza sobre las palmas de las manos.

––Nos hemos quedado sin electricidad, no pienses que esto es algo estúpidamente romántico.

Él se había apoyado en el marco de la puerta.

––¿Sabes? Por una vez no me importa.



10/V/09



P.D.: “La vida es demasiado valiosa. Sobretodo para mí, que soy cristiana y sólo tengo una.” Ana y el rey.