Verónica dio un largo sorbo al café antes de contestarle.
––Estaba preocupada porque..., pensé que podrías darte cuenta de que la seguías amando a ella más que a m-, a nosotros––se corrigió––y te marchases.
––¡¿Qué?!––otra sorpresa marcó sus facciones, aunque ahora era él el que se sentía disgustado.
––Que estab-
La cortó antes de que le tocase escuchar de nuevo aquella estúpida declaración:
––No, no, te he entendido––sacudió una mano para quitarle importancia, que luego llevo a la cara.
Si hubiese estado mirándola habría comprobado que acababa de envararse. Tras estar diez segundos pensando todo lo que implicaba su hipótesis, no pudo menos que echarse a reír.
––Joder, Verónica, eres increíble.––murmuró, casi para sí. Después alzó los ojos para mirarla y sacudió la cabeza, escéptico. ––A cualquier mujer le preocuparía el hecho de que he pasado la noche con otra, pero, a ti no, a ti te importa que haya dejado de quererte.
Apartó la mirada, no supo discernir si avergonzada o molesta porque estuviera trivializando sus sentimientos. Dejó el café en el suelo, junto a la pata del taburete y se acercó. Oyó como susurraba algo, pero no logró entenderlo.
––A ver, ¿qué has dicho?––preguntó, acuclillándose y apoyando la mandíbula en su rodilla. Ella negó con la cabeza, para restarle importancia, aunque todavía no le había mirado.
––Da igual––contestó, mientras hacia ademán de levantarse, aunque él se lo impidió.
––No, no da igual. Si te pregunto es porque quiero la respuesta––su voz transmitía un matiz que ella conocía: ahora no valían medias tintas.
––Vale, siento que no me importe, siento no ser como “cualquier mujer”, pero realmente, no me importa con quien te acuestes mientras vuelvas a dormir a casa, conmigo––tampoco en su tono había cabida para la ambigüedad.
El hombre apoyó la cara contra sus cálidas piernas, sin saber exactamente como debía reaccionar ante tal declaración. Sintió sus manos revolviendo el pelo de su coleta. Había cosas en aquella mujer que no entendería jamás, por mucho tiempo que pasasen juntos aún tenía afirmaciones que conseguían dejarlo clavado en el sitio.
––¿Qué piensas?––preguntó la suave voz, desde las alturas.
––En que eres la persona más curiosa que he conocido nunca. Da igual lo que haga, siempre tienes alguna idea peregrina que destruye por completo el esquema que tengo de ti––le contestó, con total sinceridad, alzando la cabeza para mirarla.
Ella mostró su peculiar sonrisa de lado, pícaramente.
––Al menos ahora sabes lo que siento yo. Todo el tiempo––le reprochó.
––Sí, ya, como quieras––bufó, haciendo un elocuente gesto con los ojos.
––¿Y se puede saber cuál es el esquema que te has hecho de mí?––preguntó, con un brillo en los ojos de inconfundible curiosidad.
––Ahora mismo, ninguno. Ya te he dicho que acabas de tirarlo a la puñetera basura––añadió, poniéndose en pie. Tomó la cara de la mujer entre sus manos y la miró con detenimiento. ––Aún quiero a Silvia, compartimos muchas cosas hace mucho tiempo, y no puedo decirte que no la quiero, porque es mentira. Pero, Verónica, eres la persona a la que más he amado en este mundo, la que más amo. A ti puedo decirte “te quiero”, porque sé que es verdad, porque puedo darle a esas palabras la amplitud que expresan, cosa que nunca harán con nadie más––declaró, muy serio, clavando sus ojos en los abismales de ella.
Se quedaron en silencio unos momentos, hasta que Hugo no aguantó más la dulce y penetrante mirada y la besó. Tras eso, se separó de ella, y alzó un dedo, como haría un profesor para anotar alguna explicación de última hora.
––Bueno, técnicamente, tienes un competidor.
Verónica enarcó una ceja.
––Sí, se llama Alejandro, muy a mi pesar––bromeó, antes de que un puñetazo le diera en el costado, y tuviera que fingir un quejido.
––Deja ya de quejarte––le recriminó con una sonrisa.
Él no supo si se refería al nombre o al golpe, pero decidió que no importaba mucho.
2/VI/09

... y al final resulta que te encuentras diciendo la odiada frase: "es complicado".
ResponderEliminar¿cuántas veces habré deseado que mi vida no lo fuera tanto? y sin embargo nunca tan tremendamente hermosa cuando lo es...
me haces pensar brujilla...