jueves, 21 de octubre de 2010

Citaciones





Estando la Señora en ese limbo entre historias y reencarnaciones, recibe en sus puertas el correo urgente de un poderoso ser externo a su casa. Informa el mensajero de un importante fin y unos trabajos que deben ser hechos y la intrínseca dificultad de los mismos, necesarios para salvar del tiempo. Si bien, no es ella la destinataria de tal empresa, si no un aliado y amigo con el que muchas veces y recíprocamente ha compartido la hospitalidad de los anfitriones.



Pronto despide al correo y se refugia en su palacio de ónice y nácar. Frente a los inmensos ventanales de su biblioteca, desde donde se intuyen sus abisales dominios, empieza la palabra de convocación, y sellándola a sangre y fuego, uno de los dementes, carta en mano, abandona el hogar para viajar ante otra puerta, más lejana y oceánida.



Así, el Escritor guarda el Equilibrio.



miércoles, 13 de octubre de 2010

El tiempo sin ti es...


Odio los lunes que parecen miércoles, o los miércoles que parecen lunes. Odio los martes-domingos en los que se espera el tiempo de las ostras en las sábanas del beleño, hundida en sus más profundas raíces. El olor a olivo muerto, encerrado en un frasco de gel de ducha, desparramándose todo por mi piel fría.

Odio los días que parecen noches, o las noches que de tanta conciencia se asemejan a días perennes de palpitaciones nulas. Odio los valles de montes santos, de sacros lugares perdidos en los horizontes vacíos de la ingesta propia de las algas. Odio cada mundo que diviso, tenue, en las profundidades limpias de un vacío extremo. En el extremo septentrional de tu boca, en la lejana cumbre de afilados bordes. Y el meridional bosquejo de un silencio apagado con escamas, verdiazulados hilos, corazón purpúreo de salutaciones imposibles. Odio el no llegar nunca a la tierra prometida, el sentir la enfermedad como parte inenarrable de uno mismo, la esperada cura convertirse en desesperado placebo.

No querer del martirio nada más que la sangre gotear de tu boca hasta la mía, de las ataduras marfil a la deleitada piel sin fin, fruto de las moscas perpetradas de las almas de las andinas de tus pechos. Allá, en el más acá de mi futuro, en el más allá de tus tiradas, en los dardos del sueño que se van por los verticales solares.

No existe tiempo, ni rabia para conseguir más jirones que tus azules ideales.

viernes, 8 de octubre de 2010

Madrugada




Dolor, Alfonsina Storni

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Aunque os dé igual

SoNnreír con la mirada,
cagarse del gusto las patas abajo,
descuidar el sentimiento en O busca de la
universalidad delS pensamiento.

              No mirar. No esperar. No desesperar.
              Sólo desolarse, devastarse,
volverse quimera (E quimérico monstruo)
enE la soledad de la batalla.

        Perdida. Rota. R. Derrotada en el
resentimiento propio del luchar contra uno mismo.

...ni la mitad de buena de lo que para mí hubiera sido mi muerte.

martes, 5 de octubre de 2010

Otoño







P.D.: "Aquellos que tengan un porqué para vivir, pese a la adversidad, resistirán." Friederich Nietzsche