jueves, 21 de octubre de 2010

Citaciones





Estando la Señora en ese limbo entre historias y reencarnaciones, recibe en sus puertas el correo urgente de un poderoso ser externo a su casa. Informa el mensajero de un importante fin y unos trabajos que deben ser hechos y la intrínseca dificultad de los mismos, necesarios para salvar del tiempo. Si bien, no es ella la destinataria de tal empresa, si no un aliado y amigo con el que muchas veces y recíprocamente ha compartido la hospitalidad de los anfitriones.



Pronto despide al correo y se refugia en su palacio de ónice y nácar. Frente a los inmensos ventanales de su biblioteca, desde donde se intuyen sus abisales dominios, empieza la palabra de convocación, y sellándola a sangre y fuego, uno de los dementes, carta en mano, abandona el hogar para viajar ante otra puerta, más lejana y oceánida.



Así, el Escritor guarda el Equilibrio.



4 comentarios:

  1. Ven, nombre de los nombres
    a estas manos de nácar
    devuelve

    la virtud antigua
    y soplo eterno
    de robar a Olvido

    las sombras los muertos.

    Deja que desaten sus ojos
    las fronteras
    del exacto tiempo

    Y permanezcan incólumes
    la carne
    la sangre
    el hueso.

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  2. Muchas gracias, mi señor Ilkaan.

    ¿Os he caído bien?

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Miríadas de sendas desde el Abismo