jueves, 3 de marzo de 2011

[...]



Este blog permanecerá cerrado durante un tiempo por reformas administrativas de los autores. 


(Disculpad las molestias, si es que surgen ^^). 

martes, 22 de febrero de 2011

Conversaciones [...] entre los fuegos del invierno.



Título extendido: Conversaciones [terribles de los tormentosos recuerdos] entre los fuegos del invierno.
Razón: Para que no sirva de reclamo.
Destinatario: Bien lo sabes. 




CAPÍTULO I

Estoy, sentada, sola. 

En las tristes palabras de un latín desmejorado que no entiendo para no caer en la esperanza. En la pantalla de mi ordenador veo difuminarse los días, veo un cielo de potente azul sin nubes, con rastros de vacío nocturno con forma de ramas de cedros. El sol se está ocultando, y no calienta. 

Me veo, sola. Con los ojos brillantes por los recuerdos, tras unos cristales que hacen que yo todo lo vea como un final ineludible. Mis labios, parecen el único punto de vida que me consigo al mirarme, parecen unos labios fríos, más rojos que de costumbre, parecen resquebrajados por el viento del día a día, pero no consigo la fuerza necesaria para curarlos. Son labios que apenas me sonríen, son labios que me dicen crueldades porque..., yo qué sé por qué. Son labios que torturan cuando besan, sádicos como pocos. Busco un dolor en las entrañas de la tierra, en el vacío que me dejas, un abismo insalvable entre tú y yo. 
Casi que prefiero cerrar los ojos para no ver nada, cerrar los ojos y dormir en mi cama acurrucada, cerrar los ojos para siempre y que sea nunca quien venga a buscarme y no me encuentre. 

Yo no quiero esperar la muerte, quiero mirarla a los ojos y decirle lo mucho que la amo, quiero que ella me conteste con un te quiero antes de llevarme a mi tálamo nupcial. 

Nos has destruido, tú, no yo. Tú nos has destruido y me has vuelto a dejar entre las ruinas de un hogar perdido, nos has destruido, tú que conocías mi anterior palacio de cristal infantil, tú que me sabes princesa de cuento de hadas me has condenado a saltar desde la más alta torre. Ahora no tengo un castillo de frío hielo, ya no tengo nada, ni fuerzas para construir de nuevo un hogar. Quiero dejar de mirarla y verla, sin mí, desamparada, no quiero culparme por nada, pero es tan profundo el océano, y da tanto miedo perturbar sus sueños de un pasado mejor, su respiración tranquila mientras yo la veo dormir. 
No sé porque tanto empeño en la vida de la muerte, ni en el descanso de los soberanos pudiendo existir la nada. 

El sol apenas calienta, y te oigo gritar "muerte" sin comprender que yo no puedo tener otra cosa. Abandóname, déjame sola en mitad de la calle empedrada para que pueda encontrarme a solas con la muerte, pero no me sigas, no intentes romper mis murallas para ver lo oscuro que escondo en mi corazón, en mi ponzoñosa alma, el miasma que recubre mis sueños como un lienzo imperfecto. No me busques, no me encuentres, destiérrame de ti, y yo seguiré guardando en mí todo lo que tengo de ti. No quiero dejar nada para el recuerdo, me los llevaré conmigo a la luz. 

Tú ya no me conoces, ya soy cruel y sádica, ya no hay cura ni esperanza, ya quiero hundirme en el fondo del mar, profundo mar, el rumbo es el abismo. Me han encadenado y ya no decido, me entregué y de allí ya nada vuelve. Para ello hay que alzarse sobre el más poderoso de todos los dioses, un reflejo de la muerte es su manto de noche entera. Su boca devora lo que en mi ya no queda, su él es todo el futuro y el pasado, puede el tangible presente. 

Ahora ya hace frío, ya se ha ido el sol. Ya sólo te recuerdo conmigo entre la hierba, prometiéndome todo lo que ya no será mío, me hielo, me estoy helando, no hay fuego capaz de calentarme. Aunque si es verdad, demasiado frío y demasiado calor queman lo mismo. Un infierno musical, el de tu voz gritando a mis entrañas. Un profundo dolor. Tu mirada como un clavo ardiendo para separarme del olvido, aunque queme tanto como el mismísimo cielo helado. 

No, pero no vengas. No quiero tener que verte en la distancia, ni ver como se aleja el cielo de mis ojos cuando te vea aparecer en la distancia, para salvarme, aunque yo ya estaré muerta. 



lunes, 21 de febrero de 2011

Conservaciones [...] entre la nieve I



Título extendido: Conservaciones (acerca de lo inhumano [que es dejarme (sola [entre la nieve])]) I. 
Razón: Antiestético. 
Destinatario: Hazme el favor de no creerte con un sol en el culo y pensar que va dirigido a ti. 


ACTO I


--No, no es que no quiera darte una segunda oportunidad, es que no la mereces. 
Su rostro perdió color entre la niebla, quedándose como un sudario húmedo de versos. Se le perdieron las palabras en los recovecos de su boca. Un dolor agudo en el costado izquierdo de su corazón. 
--¿No habrá perdón? --preguntó, con el miedo latente en las entrañas. 
--No, nunca habrá perdón, por muchos "lo siento" que cortes en tus pieles. 
--Mira, ¡mira! --le grito, angustiada en la profundidad de su cráneo, y le enseñó sus muñecas llenas de cicatrices, de cortes sonrosados que no terminaban nunca de sanar, porque eran las puntas del abismo. 
Sujetó sus manos con fuerza, y las apartó de su vista. 
--No me las enseñes --ordenó entre dientes--, no quiero verlas. 
--Pues tienes que mirarlas, verlas, porque yo soy ellas, y tú no me quieres del todo, ni bien, sólo quieres lo que quieres, y lo que quieres, lo tomas; nada más --reprochó, con el tono indignado de una mariposa de alas negras con manchas blancas. 
--Ni menos --concedió, con una sonrisa perdida en la distancia --, yo sólo cojo de ti  lo que necesito, y te advierto que la guadaña corta ciegamente los hierbajos del mundo, tu mundo. 
--¿Y tú? ¿Tú quién crees que eres para no ver lo que soy, todo lo que soy? 
Se rió de mala gana, casi con un matiz de siniestra pesadumbre de los días y las noches, cada noches que se escapaba con fuerza más lejos de la misma noche. 
--Yo soy quien soy, amor mío, y tomo de ti lo que de ti necesito. No me sirves más que para alimentar a mis crías, alimentarme. De ti provienen todas mis presas, la carne pura con la que me nutro --concluyó, sonriendo de nuevo con voz pausada por el ansia de muerte, de hambre. 
--¿Presas? ¿Tus presas? Son mis hijos, yo los amo como si todos y cada uno de ellos hubieran estado en mi vientre, lo están, lo han estado. Devoras a mis hijos, sin piedad ninguna, y esperas que yo lo mire sentada, sin enfrentarte a ti. 
--Y cuando los tienes en tu vientre los condenas a mí, irremediablemente. ¿Dónde está tu piedad, tu compasión? Si tuvieras más fortaleza jamás te volverías a acercar a alguno de ellos, jamás los acariciarías mientras duermen plácidamente en los abrazos de 
--Ni se te ocurra nombrar su nombre en mi presencia, o te juro que alejaré de ti a aquellos que aún no me pertenecen. 
Alzó las manos con condescencia, queriendo ahuyentar de sí aquel mal tan temido: ellos eran los únicos que podían mantenerlo cuerdo. 
--Está bien, no hablaremos de quienes no deben ser hablados entre nosotros. 
Asintió, cabeceando ligeramente. 
--¿Entonces?

Otra sombra aparece en escena, ambos personajes se giran levemente para mirarla. Sus caras desaparecen, se olvida el silencio, un cordero degollado bala en lo alto del monte vacío.

OTRA SOMBRA (grita): ¡Silencio!

lunes, 14 de febrero de 2011

Recopilación de un pasado anodino.



¿Quién me va a salvar si se va a pique...? 

Pensándolo bien, prefiero naufragar a vivir un sueño.

Quédate conmigo, hasta que la luz se haga, esta noche oscura de mi alma. 

Toda una vida, ¿para qué? Todo es mentira, ya no lo ves. 

...y le das un beso a todos si me muero. 

Duele, la vida como un puñal hay veces que duele.


Son por las cosas porque te fuiste, por las cosas que nunca te dije. 




Todos martilleos en un instante eterno
que guardo bajo las sábanas,
en fin...


martes, 1 de febrero de 2011

Canción de cuna para el no despertar.




He estoy cayendo bajo las piedras de la locura, ya no las simples extracciones, sino las piedras mismas del mismo material de tus miradas, una esquiva sensibilidad imanescente. 

Un grito desesperado sino hay sábanas como sudarios para esconderme de la mismísima vida. Mi sudario de sudor nocturno para ocultarme a mí misma de mí misma. Y no te digo gritar ayuda para socorrerme, será que no lo gritas, será que acabaremos muriendo juntos ya que tú estás tan jodidamente decidido a vivir. ¿Entonces has olvidado mi secreto anhelo de muerte intemporal? Ni se te ocurra dolerte por mis expectativas, ya sé que deshacerme con la marea no te gusta ni un pelo, ni dos ni tres, pero no verte es no ver el mar, y no ver el mar es la muerte de toda esperanza. 

¿Pero es la muerte de toda esperanza el nacimiento de la desesperanza? ¿O pueden coexistir ambas con la tranquilidad profunda de esa magia humana que es capaz de destruirnos a todos con su leve hálito?

He estado enferma, sigo estando enferma… No he sido capaz de salir de la cama con tanto dolor de cabeza terrible que me consumía las horas diurnas. Y como me niego a tomar pastillas para el descanso del alma y del cuerpo, pues no me termino de curar de ninguna manera posible. Y este no es un estado de permanencia, de ninguna manera. Es un estado que ahoga cualquier posibilidad de permanencia. 

viernes, 31 de diciembre de 2010

III Aniblogario


Hoy, hoy he inundado el océano. 

Dioses, MIRAD LO QUE HE VUELTO A HACER, otra vez, una y otra vez… Lo hago y lo rehago y me parte el pecho en dos verlo tan azul y tan lleno de agua y olas. Me tiemblan los dientes y lo siento todo tanto. Hay tanto corazón fuera de mi pecho… 

Con lo que termine de hacer hoy ya me habré muerto. 

Y eso que ya llevo tiempo en este lugar, en este ínterin que me ha dado la vida para encontrarme mal. Y tengo un aguacate que parece ser comido por caracoles. Mis santas súplicas, y mis dioses descontentos. 

Si seguís tirando de mí en direcciones opuestas me voy a cansar y os voy a dejar sin juego, a los dos --dijo el cadavérico árbol sobre el océano de plata. 

Lo malo de conjuntarse con quien no se debe es que no se debe compartir lo que no debe ser compartido. Joder, la razón que tenía Espronceda… Creo que esta noche leeré "A Jarifa" una y otra vez, y otra y otra vez. Inventad otras caricias, por favor, hacedlo; y dejad los besos-mentira que tanto duelen, y las palabras que no sirven, que son palabras, sólo palabras, que no dicen nada. 

Ayer te volví a ver, antiguo y remoto, antaño, pero eras tú y tu voz que me miraba como si fuera capaz de no verme naufragar… Y pensar que esa canción me sonaba a mentira, ahora ya no, no ahora que languidezco en los brazos de una mujer de mentira. O de verdad, el problema es que no existen. Nadie, nunca, nada… Hablamos de absolutos como si fuéramos capaces de entenderlo, hablamos de tanta banalidad que merecemos morir para siempre. 

"¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?"

Joder, morir para siempre, no podéis decirme que no suena lo más placentero y siberiano del mundo, morir para siempre… Tú, que todo lo tienes y todo lo sabes, tú, que vives entre amapolas, tú, que no estás al otro lado de la noche, tú, que no sueñas.

Si pudiera, haría de mi vida una invocación, haría de mi vida un sortilegio de poder incalculable sólo, sólo, sólo para que no dijeran que no lo intenté. Y lo intento, lo intento aunque no puedas creerlo, pero lo intento, lo intento y no fui gota de lluvia cuando mi corazón sólo deseaba serlo… Y lo deseaba tanto… Ay, mis muertos, como siento de ligero este universo y hace una fría mañana. 

De ojos grises, rojos, con un brillo de locura entre los largos y nocturnos cabellos de la noche. La tiene atada a sus anhelos, la ha encadenado a su necesidad de no ser durante más tiempo. 

Llamo a Alejandra a través de la noche, y sólo responde Alejandra. Alejandra. Alejandra. Alejandra. Alejandra. 

NO LLAMO, ME DEJO EL PECHO GRITANDO A LA NOCHE, y eso no es llamar, no es sentir, no es racionalizar nada, nunca, nadie. Quiero el primer punto de los puntos suspensivos, quiero tenerte a mi lado para toda la eternidad, sea eso lo que dure. ¿Por qué? ¿Por qué este dolor de los papeles? Y hace tanto, tantísimo que no te veo. 

Y si me muero mañana, ¿cómo podré soportar la angustia de no haberte visto en tantos siglos? ¿Cómo, dime, cómo? Creo que hoy me pondré una corbata de sangre azul celeste, como el cielo. 

Marineros, marineros a la mar, ¡hombre al agua! O mujer, que tienes un cuerpo más bonito si estás mojada. Estoy intentando retraer una canción, pero no lo consigo, sólo tengo, obtengo, cuando miro, el eco de tu voz en mis martilleantes oídos. 

Sabe bonito el chocolatito cuando lo vomito.





P.D.: Tomad post surrealista para fin de año, el inicio de mi bloj XD

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Impiedad manifiesta. Suplico sea perdonada.



He despertado en la oscuridad profunda lejana del Mar de Plata, 
he despertado en el silencio y el olvido del sueño y
he escuchado, a medias entre las caracolas, 
el rubor del viento en la otra orilla. 


He despertado y minutos después he visto. 
He visto como el ciego que no desea ver.
Que no desea ver toda la playa inmensa. 
La playa inmensa sin ninguna alta marea. 
Alta marea del ayer en turbulentas aguas. 
Turbulentas aguas que casi me despeñan. 
Me despeñan a lo abisal del mundo océano. 
Mundo océano que se ha quedado en la playa. 
En la playa del sacro Mar de Plata han caído. 
Han caído los vestigios de la desolación. 
La desolación del infinito devorarme ha. 
Devorarme ha en el presente eterno. 
Presente eterno que no lleva olvido. 
Olvido que me visitó dos segundos. 
Dos segundos dormidos en los que me decidí a vivir. 


P.D.: No es una poesía, es que el texto me pedía la forma.  




P.D.2: Y sigo pifiándolo a base de bien, jodeeeer

martes, 21 de diciembre de 2010

Solsticio de invierno (y que se jodan tus palabras)



Hoy me he empeñado en buscarle las vueltas al gato para no ver el inmaculado gong de plata que se me presentaba sobrio (por cierto, siento tan banal beso de despedida). Y una carta incompleta que por fin ya llegado a mi abandonado buzón del mundo, tampoco es tan dificultoso ser de esa forma tan rastrera. Pero me llenan tan poco las ideas de lograr que no sean logradas, y el surrealismo de la gominola. 
Creo que la culpa de todo la tienen los alófonos, los alófonos y me empeñó por no emborracharme tanto que no pueda ver ni mis propios pies. De la superflucidad, por supuesto. Me sueño morir, y tampoco puede ser tan extraño, y se está medio calentito medio fresquito en la biblioteca. 
Lo de "feliz navidad" es la mentira más grande que he dicho siempre, a ver, digo mentiras todos los días, y mucho más grandes, lo único que la sintaxis de la frase me exigía un superlativo como yo puedo exigir un camino entero y luminoso, es todo cosa de la sintaxis, y yo creo que también de los vaqueros de la pelicastaña que busca cosas de lingüística, pero todo es cuestión de enterarse. La mierda que escribo la subo al blog y así la leas, para que sepas que me entregaría a la tormenta sólo porque ahora recordases mis palabras y vinieras a buscarme a este lugar donde tanto sufro tu ausencia. Te equivocaste de persona, nos hemos equivocado a base de bien, pero no te preocupes, he echado la lotería para remediar el error lo antes posible, sólo es cuestión de remedios y pociones… Y mucho mucho miedo, peor no sé porqué, a qué… Supongo que no al deseo de pensar, de entregarme a la lluvia, al atavismo lluvioso, no es pedirte tanto, ¿verdad? 
Y claro, a ver, 2011, por mucho que te empeñes, alma de cántaro, no va a mejorar ni fu ni fa. Lo único que puedo hacer es pagar mi lápida por adelantado, y sería la verdadera solución del ser, y de la luna de eclipse que mis lluvias y las tuyas no me van a dejar ver. 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sexo inmaculado.


Locos, aquellos que hacen locuras; por definición de la palabra es cuestión de plantearse el momento altivo de tu rostro.
Así me busco en el interior del alma la fuente hirviente de mis necesidades, necedad máxima el abrirse las venas sólo para ver, ––sólo para ver si se puede ver––, si brota veneno en vez de sangre.
Me he acostado con la muerte, y con el deseo extremo de dejar de lado la áspera cadencia de verte aun más lejos cuando cierro los ojos. Tras mis párpados ha adquirido el dolor sabor punzante y las quemaduras sacramentales ya sobre el pálido campo ya se extienden, ya.
Y no es mal amante, porque sus caricias son tiernas y eternas, no como las manos mías, podridas, con las que me acaricio el sexo antes de dormir. Masturbación de los anhelos, el dolor del dios que circunspecto me deprime el pecho a latigazos. Algún día encontraré la semilla de estos versos, algún día, justo antes de morir recuperaré el color de las ardientes mañanas que no viviste conmigo. “Las cosas que se hacen sin penar luego hay que pensarlas el doble”, pero es un suspiro, no se lo digas a mamá. El pastel de arándanos que suicidó el alféizar, mirando al mar de plata.
Ahora que ya sabes que la Meseta es ardiente te diré que también quema igual que el hielo.
Haré mil lanzas para atravesar la piel que desconozco y me desangraré mientras me miro desde fuera. No me preguntes tu nombre, desconozco la piel de las mil lanzas. Ahora sólo tengo cicatrices, lo siento, va a ser que volveré a mentirte.
Este pecho se me queda grande, hay demasiados sentimientos que no necesito, y yo sólo aspiro al silencio.
¿De verdad crees que me importas? ¡Ay, ilusa, sólo me importo yo y mis necesidades! ––dijo, y mi muerte llegó como un hálito.
Por mi follamos cuando quieras, […], ¡maldita!*



Y porque no puedo esperar más a que la leas, o ha leértela yo:

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA, Federico García:

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.


Y para aliñar la cena, ya que no tenemos tejo, pues a Dolly o a Joaquín, pero con “Cuando era más joven”.


*Creo que me ha quedado incompleto, pero no sabía seguir.


P.D.: Me ha aparecido una extraña cicatriz que me cruza el rostro de parte a parte, espero que no sea duradera, porque no tengo tantos poemas que me hagan llorar tanto como para borrarla con lágrimas. 

P.D.2: Lo siento, no era/estaba en mis expectativas encontrarte. 

martes, 7 de diciembre de 2010

Rememoranza de un desnudo*


¿Qué daría por volver a ver 
el mundo 
desde mis mismos ojos?

¿Qué destruiría a cambio 
         -de la desaparición- 
de esta pátina a melancolía 
que me cubre la visión?

¿Qué?

¿Qué por volver a ver el mundo luminoso, lleno de brillante sol y aterciopeladas nubes? 


Creo que la parte de mi alma que me falta se la quedó la niña que vivía al otro lado del espejo. La niña de ojos de bronce y mirada felina que sacó su mano para tantear la mía. 
A mí dadme divino corcel de fiera pureza, dadme caballo albo para irme al otro lado de la noche y os juro que no volveréis a verme. 
¿Acaso os pido tanto?
No, no es mucho si con ello me desaparezco, yo y mis delirios, para siempre. Olvido... 


* A lo peor, de un vestido 

jueves, 2 de diciembre de 2010

снег



Está nevando, y no tengo a nadie con quien desnudarme bajo la nieve, pero eso no viene al caso. 



Fonética de la oclusión 



Intensión: los órganos pasan de estar en reposo a colocarse en el lugar de articulación.

El sol dejaba de ver la medialuna, y los vientos catabáticos se arrullaban en la noche que era cálida. La visión de conceptos se dejaba ser:
--¿/t/e venés /k/onmigo?
La mano se extendió a las inmensidades de su esófago.
--/p/uede… --respondió, dubitante, pero no dudó en extender la piel hasta tocar su pecho.


Tensión: momento en el que se retiene el flujo de aire.

Y compartían corazón, mudos besos de petaca. Los placenteros eran siempre bilabiales, pasmosos, profundos, pactando pacientes el palatino palacio. Los taciturnos moraban en los alvéolos, tiránicos y tropicales, tautológicos, tardíos, incluso tontos, tectónicos. Y los caucásicos, esos se perdían en la profunda concatenación del deseo velado, quebradizos, casquivanos, cóncavos y cósmicos, concurrentes… Catárticos.

Explosión: separación violenta de los órganos.

Mas se dejaron de abrazar tan pronto como habían caído en el abrazo. En la exigua saliva que se había formado pronto sembró el instante sus milésimas y se rompió el hechizo con el sonido. Se marcharon solos, igual que habían llegado. Y un soplo de aire procedente de los pulmones se llevó su sombrero.





A una reciente visitante. Para que veas que la fonética no tiene porqué ser lenta...

No, es que no lo entendéis, está nevando y no hay nadie, ni siquiera la luna... 

martes, 23 de noviembre de 2010

Querenciales.


Quiero que alguien aparezca sin que yo lo vea y me tape los ojos por la espalda. 


Quiero que me susurre al oído en muda pregunta, y quiero ser incapaz de contestar su nombre. 

Quiero devolver la llave, salir al frío viento y agarrarme de cualquier brazo que me lleve a pasear por Salamanca. 

Quiero pisar las baldosas frías, sentir la luz de las farolas en el imperecedero asfalto. 

Quiero acabar, o empezar, el paseo en el Botánico, y mirar las vagamente estrellas que desde allí se ven.

Quiero hablar de intrascendencias, de cosas alegres o felices, o tristes, e inventar las historias que han matado.

Quiero pasear hasta el ocaso, hasta que aburrida tenga que irme al ahumado nido y charlar frente a frente. 

Quiero, quiero, quiero... 

Quiero, pero querer no es conceder, y en la biblioteca no se pasea y hoy nadie va a venir a buscarme. 

viernes, 19 de noviembre de 2010

Me tiembla en corazón.





Me arden las manos a desgracia, a frío incontenible que se apoderó de mi espalda. La poesía viva que me despierta el ser. Y a la patria quiero volver, a la patria entre dos mares y que se alivie mi dolor. 
Casi que anhelo Panamá como hogar, a los pájaros que allí me habiten junto a sus campos en flor. Yo también quiero acariciar sus costas, y arribar a... 



jueves, 4 de noviembre de 2010

Dorado Sol.



Sin ti a mi lado, Ismael Serrano.


["Quien quiera entender que entienda".]


Estoy cansado de hacer el mismo recorrido, el mismo trabajo,
ver las mismas caras, los mismos paisajes, sin ti a mi lado.
Mi vida, poco a poco, se va llenando de esos días
tristes, grises y opacos, que uno omite en su biografía.



Cansado de ir cada noche a los mismos bares,
buscándote aunque sé que no estás, que no voy a encontrarte.


Cansado de ir cada noche lamentando tu ausencia,
directamente a tu altar para hacerte una ofrenda.

Mañana será tarde si vienes a buscarme.

Mira en tu buzón, dejé un mensaje.
No todo está perdido, encuéntrate conmigo,
tú bien conoces el camino.



A esas horas, en las que casi todos engañan a sus amantes,
casi siempre encuentro un buen momento para asesinarme.
Y entre muerte y muerte miro a la ventana,
con la vana esperanza de ver que Madrid se consume entre llamas.



Tú quizás mientras busques un horario perdido
o cantes una canción para dormir a un niño.
Tú quizás mientras busques en horarios perdidos
la letra de una canción que yo te he escrito.



Mañana será tarde si vienes a buscarme.
Mira en tu buzón, dejé un mensaje.
No todo está perdido, encuéntrate conmigo,
tú bien conoces el camino.



Mañana será tarde si vienes a buscarme.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Incomprensible.



Melodías rusas rompiendo la razón de mi reposo, mientras tanto verso me atrinchera el alma en la cadena ferrosa que, incólume, permanece estéril. 


Tal fertilidad sólo pertenece a los oscuros campos bañados por la mar. Y el perpetuo movimiento hacia el ocaso que se l***pa como los bordes de un cáliz de acristalado mirar. 


El sol frío, que no calienta, que sólo templa el furor de unas venas llenas de suspiros. De suspiros y alegrías que el alma se opone
a mantener, como el blanco entero del virginal folio que se marchita con cada gota de tinta que penetra en su ser. 

jueves, 21 de octubre de 2010

Citaciones





Estando la Señora en ese limbo entre historias y reencarnaciones, recibe en sus puertas el correo urgente de un poderoso ser externo a su casa. Informa el mensajero de un importante fin y unos trabajos que deben ser hechos y la intrínseca dificultad de los mismos, necesarios para salvar del tiempo. Si bien, no es ella la destinataria de tal empresa, si no un aliado y amigo con el que muchas veces y recíprocamente ha compartido la hospitalidad de los anfitriones.



Pronto despide al correo y se refugia en su palacio de ónice y nácar. Frente a los inmensos ventanales de su biblioteca, desde donde se intuyen sus abisales dominios, empieza la palabra de convocación, y sellándola a sangre y fuego, uno de los dementes, carta en mano, abandona el hogar para viajar ante otra puerta, más lejana y oceánida.



Así, el Escritor guarda el Equilibrio.



miércoles, 13 de octubre de 2010

El tiempo sin ti es...


Odio los lunes que parecen miércoles, o los miércoles que parecen lunes. Odio los martes-domingos en los que se espera el tiempo de las ostras en las sábanas del beleño, hundida en sus más profundas raíces. El olor a olivo muerto, encerrado en un frasco de gel de ducha, desparramándose todo por mi piel fría.

Odio los días que parecen noches, o las noches que de tanta conciencia se asemejan a días perennes de palpitaciones nulas. Odio los valles de montes santos, de sacros lugares perdidos en los horizontes vacíos de la ingesta propia de las algas. Odio cada mundo que diviso, tenue, en las profundidades limpias de un vacío extremo. En el extremo septentrional de tu boca, en la lejana cumbre de afilados bordes. Y el meridional bosquejo de un silencio apagado con escamas, verdiazulados hilos, corazón purpúreo de salutaciones imposibles. Odio el no llegar nunca a la tierra prometida, el sentir la enfermedad como parte inenarrable de uno mismo, la esperada cura convertirse en desesperado placebo.

No querer del martirio nada más que la sangre gotear de tu boca hasta la mía, de las ataduras marfil a la deleitada piel sin fin, fruto de las moscas perpetradas de las almas de las andinas de tus pechos. Allá, en el más acá de mi futuro, en el más allá de tus tiradas, en los dardos del sueño que se van por los verticales solares.

No existe tiempo, ni rabia para conseguir más jirones que tus azules ideales.

viernes, 8 de octubre de 2010

Madrugada




Dolor, Alfonsina Storni

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Aunque os dé igual

SoNnreír con la mirada,
cagarse del gusto las patas abajo,
descuidar el sentimiento en O busca de la
universalidad delS pensamiento.

              No mirar. No esperar. No desesperar.
              Sólo desolarse, devastarse,
volverse quimera (E quimérico monstruo)
enE la soledad de la batalla.

        Perdida. Rota. R. Derrotada en el
resentimiento propio del luchar contra uno mismo.

...ni la mitad de buena de lo que para mí hubiera sido mi muerte.

martes, 5 de octubre de 2010

Otoño







P.D.: "Aquellos que tengan un porqué para vivir, pese a la adversidad, resistirán." Friederich Nietzsche

lunes, 27 de septiembre de 2010

Obviedades, no tan obvias




"--¿Que por qué? --pensó Rand, maravillado--. Porque cada vez que vivimos, volvemos a amar--."





Rand al'Thor, el Dragón Renacido y Señor de la Mañana, 
en la cumbre del Monte del Dragón.  




P.D.: No sé que decir. 

martes, 21 de septiembre de 2010

Deleidades


Hay
un latido iniciático en el fondo de cada corazón roto.

Hay
un litro de esperma desesperando en su consecución a lo visible.

Hay
una vida bogando tras la larga espera,
tras el crepúsculo de sueños que queda en la brisa de la tarde.
Un lugar lejano y ajeno a lo propio,
donde cada verso deja a la sempiterna alma un lugar donde existir.

Existir en la libertad pura del puro vicio al morir la mañana.
                                                                                      Ausente.
                        

jueves, 16 de septiembre de 2010

Aprendizajes





Ayer aprendí que era un abismo, y éste ha dejado de serlo



viernes, 9 de julio de 2010

Happy Wonderland...


...y un cojon (en los teclados checos no hay acentos)


A mi dadme mi portatil y un rato, necesito torturar a alguien!!!



P.D.: Que a gusto me he quedado =)

miércoles, 16 de junio de 2010

No he podido evitarlo

jsch +ah csfhxj<ñbf vfdhiza

martes, 1 de junio de 2010

1 de junio, el día que ibas a acompañarme



Me siento tan abandonada y sola, tanto tiempo de deseo que se marcha por la cloaca del abismo rumbo a ninguna parte. Es absurdo llorar cuando nadie puede verte, ni oírte, nadie al que le importes, al menos. Y yo que pensaba que alguien me acompañaría, alguna manera de establecer un parón al tiempo que no cesa, un grito de auxilio que se escapa de mi garganta muda, como el orgasmo sobre las mesas de una biblioteca.

martes, 6 de abril de 2010

"Teresa, ¿dónde vas tan rápido?"




--Lo siento, no soy Teresa, debe haberme confundido con otra.
--Ah, lo siento.


No soy Teresa, pero si tú quieres puedo serlo. No debe ser muy difícil que cambien mi extraña manera de nombrarme por otra cualquiera a tu elección, que de verdad no me importa. Podrías enseñarme todo lo que Teresa hace y a ti te gusta, lo que te hace feliz, y yo lo repetiría sin problema alguno, ser Teresa no debe ser más difícil que ser lo que ya soy. Tampoco tendría ninguna pega a no hacer eso que Teresa tanto hace, y que tanto te molesta a ti, simplemente no lo aprendería, no tendría porqué si a ti no te gusta. Y por supuesto, sería la Teresa que tanta prisa llevaba hacia ningún lugar que tú conozcas, no tengo inconveniente. Y a verdad es que no sé porque Teresa se me hace más deseable de lo que ya soy, Teresa… Suena a mujer hermosa, que no sigue, que se pierde en la lentitud de sus palabras, Teresa. 

Y tampoco sé porque este enorme deseo de complacerte, tampoco es que tú fueras Alejandro. Podrías llegar a tener sus ojos, quizá si los mirase mucho y te convenciera para que mirarás como él mira, tal vez si no fueras tan poco Alejandro. Además, yo tampoco conozco a Alejandro, no sabía decirte como es, aunque quizá seas tú escondido tras un mundo de profesor de Historia, o francés, te sentaría bien susurrarme la Internacional en francés, cuando estemos juntos en tu piso, ahora que tu mujer se ha ido a trabajar y tus tres niños están con los abuelos en el pueblo. Y nos tumbaríamos en el sofá, y tú te imaginas que aún puedo denunciarte, mientras yo te convenzo de mi minoría de edad, sin que lo sea. Luego habrá que huir, mientras tu me hablas francés por teléfono, un francés que no entiendo pero que todo me suena a sexo. Y el desayuno, porque quedaríamos para desayunar cerca de tu instituto, y yo me saltaría todas las clases, excepto los miércoles y algún martes literario, lo demás carecería de importancia. 

Pero luego Ismael tendría razón y acabaríamos mal, yo con otro nombre y en otro lugar que no fueran tus brazos, y tú con ese nombre que no conozco y el recuerdo que seguro no aciertas a dedicarme. Tal vez le cuentes a Teresa que me encontraste una mañana muy de mañana por la Plaza, que me parecía tanto a ella que te atreviste a apretarme el brazo antes de saber de mi existencia, de la existencia de alguien que se parecía, bajo la luz amanecida, a tu Teresa, tu amada Teresa.


Y surge la pregunta, ¿quién es Teresa?


Teresa que debe tener el pelo corto y negro, oscuro, gafas, un mínimo para parecerse a mi versión de sí misma. Pero el aspecto físico no responde a un quién, a un quién nunca le corresponde un cuerpo, necesita de sustancia pensante, de alma. 

- Quizá sea una estudiante de geología que haya olvidado que las bibliotecas no abren en vacaciones, pero que aún así se levante con la excusa para poder recorrer rápido las cuevas de piedra dorada y rosácea de la luz por la mañana, no es una chica muy atenta, sólo para las piedras. Él no espera encontrar a la vecina de su madre caminando tan rápido hacia ninguna parte, porque sabe que es una chica un poco dormilona. 

- O no, seguramente fuera una chica de Madrid que haya venido porque sus padres la obligan a ver a la abuela, y cansada de tantas indiscretas preguntas agarre la mochila llena de apuntes con la excusa de estudiar en un sitio que no conoce, que ya apenas recuerda. Aunque camina rápido a algún jardín, donde ya se escapan los besos de aquel verano, ¿quién la mandaría a ella amar lejos? Él es uno de los mejores amigos de sus padres, un celador de la biblioteca municipal que llega tarde casi siempre a cualquier sitio, por andar tan rápido. 

Y ya no quiero imaginar más Teresas, podéis hacerlo vosotros, si perdonáis tanto retraso en mis Abismos, y queréis imaginar a esa Teresa que me confunde con sus besos. 






P.D.: Bueno, este post se lo dedico a Ladrona de Mentiras, que sé que de cuando en cuando se pasa por aquí porque me deja algún comment. Ha habido un momento en que he pensado en ella cuando lo escribía, no tiene más razón. Espero que te haya gustado, si es que lo lees ^^