martes, 23 de noviembre de 2010
Querenciales.
Quiero que alguien aparezca sin que yo lo vea y me tape los ojos por la espalda.
Quiero que me susurre al oído en muda pregunta, y quiero ser incapaz de contestar su nombre.
Quiero devolver la llave, salir al frío viento y agarrarme de cualquier brazo que me lleve a pasear por Salamanca.
Quiero pisar las baldosas frías, sentir la luz de las farolas en el imperecedero asfalto.
Quiero acabar, o empezar, el paseo en el Botánico, y mirar las vagamente estrellas que desde allí se ven.
Quiero hablar de intrascendencias, de cosas alegres o felices, o tristes, e inventar las historias que han matado.
Quiero pasear hasta el ocaso, hasta que aburrida tenga que irme al ahumado nido y charlar frente a frente.
Quiero, quiero, quiero...
Quiero, pero querer no es conceder, y en la biblioteca no se pasea y hoy nadie va a venir a buscarme.
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Corección: En la biblioteca SÍ que se pasea, por algo se llamó Biblioteca Peripatética de Filología (en otros tiempos, pero me parece que sí que puedo recuperar la terminología)
ResponderEliminarGuau, y por fin consigo una entrada en el último mes que tenga un comentario, ¡que wonder!
ResponderEliminar(Si es que debería dedicarme a llenar de comentarios mi propio blog y dejarme de perder el tiempo llenando de comentarios los blogs de los demás)
"Comenzaba a anochecer, y tu mirabas el rastro de la luz prendido de los tejados de la ciudad, las primeras luces abrir paso a la helada. Unas cálidas manos de yemas frías se posarán entonces sobre tus ojos y una voz apenas un susurro te saludará entre los bucles negros de tu pelo envuelta en el primer frío del invierno..."
ResponderEliminarEn futuro, ¿eso quiere decir que ocurrirá?
ResponderEliminarsólo tira del la madeja y encontrarás al gato...
ResponderEliminarA ver, qué remedio, sólo tengo que encontrar la madeja del misterioso "...hola..."
ResponderEliminarmmm quizás se ha caído el abismo.....
ResponderEliminarMuy gracioso, Gil, desbordas graciosidad.
ResponderEliminarP.D.: Ni que lo diga yo.
... no era mi intención, serlo... sigo pensando que quizás tienes que descender en el abismo para encontrarlo...
ResponderEliminarPerdonadme, señor Gildûr, perdonadme. Sí que teníais razón y un extraño visitante se había caído en las capas más superficiales del Abismo. Esto cada vez se parece a ese extraño plano que aquellos que se llaman a sí mismos Otros llaman Crepúsculo (en la traducción en este extraño idioma del que me estoy sirviendo...)
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