viernes, 31 de diciembre de 2010

III Aniblogario


Hoy, hoy he inundado el océano. 

Dioses, MIRAD LO QUE HE VUELTO A HACER, otra vez, una y otra vez… Lo hago y lo rehago y me parte el pecho en dos verlo tan azul y tan lleno de agua y olas. Me tiemblan los dientes y lo siento todo tanto. Hay tanto corazón fuera de mi pecho… 

Con lo que termine de hacer hoy ya me habré muerto. 

Y eso que ya llevo tiempo en este lugar, en este ínterin que me ha dado la vida para encontrarme mal. Y tengo un aguacate que parece ser comido por caracoles. Mis santas súplicas, y mis dioses descontentos. 

Si seguís tirando de mí en direcciones opuestas me voy a cansar y os voy a dejar sin juego, a los dos --dijo el cadavérico árbol sobre el océano de plata. 

Lo malo de conjuntarse con quien no se debe es que no se debe compartir lo que no debe ser compartido. Joder, la razón que tenía Espronceda… Creo que esta noche leeré "A Jarifa" una y otra vez, y otra y otra vez. Inventad otras caricias, por favor, hacedlo; y dejad los besos-mentira que tanto duelen, y las palabras que no sirven, que son palabras, sólo palabras, que no dicen nada. 

Ayer te volví a ver, antiguo y remoto, antaño, pero eras tú y tu voz que me miraba como si fuera capaz de no verme naufragar… Y pensar que esa canción me sonaba a mentira, ahora ya no, no ahora que languidezco en los brazos de una mujer de mentira. O de verdad, el problema es que no existen. Nadie, nunca, nada… Hablamos de absolutos como si fuéramos capaces de entenderlo, hablamos de tanta banalidad que merecemos morir para siempre. 

"¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?"

Joder, morir para siempre, no podéis decirme que no suena lo más placentero y siberiano del mundo, morir para siempre… Tú, que todo lo tienes y todo lo sabes, tú, que vives entre amapolas, tú, que no estás al otro lado de la noche, tú, que no sueñas.

Si pudiera, haría de mi vida una invocación, haría de mi vida un sortilegio de poder incalculable sólo, sólo, sólo para que no dijeran que no lo intenté. Y lo intento, lo intento aunque no puedas creerlo, pero lo intento, lo intento y no fui gota de lluvia cuando mi corazón sólo deseaba serlo… Y lo deseaba tanto… Ay, mis muertos, como siento de ligero este universo y hace una fría mañana. 

De ojos grises, rojos, con un brillo de locura entre los largos y nocturnos cabellos de la noche. La tiene atada a sus anhelos, la ha encadenado a su necesidad de no ser durante más tiempo. 

Llamo a Alejandra a través de la noche, y sólo responde Alejandra. Alejandra. Alejandra. Alejandra. Alejandra. 

NO LLAMO, ME DEJO EL PECHO GRITANDO A LA NOCHE, y eso no es llamar, no es sentir, no es racionalizar nada, nunca, nadie. Quiero el primer punto de los puntos suspensivos, quiero tenerte a mi lado para toda la eternidad, sea eso lo que dure. ¿Por qué? ¿Por qué este dolor de los papeles? Y hace tanto, tantísimo que no te veo. 

Y si me muero mañana, ¿cómo podré soportar la angustia de no haberte visto en tantos siglos? ¿Cómo, dime, cómo? Creo que hoy me pondré una corbata de sangre azul celeste, como el cielo. 

Marineros, marineros a la mar, ¡hombre al agua! O mujer, que tienes un cuerpo más bonito si estás mojada. Estoy intentando retraer una canción, pero no lo consigo, sólo tengo, obtengo, cuando miro, el eco de tu voz en mis martilleantes oídos. 

Sabe bonito el chocolatito cuando lo vomito.





P.D.: Tomad post surrealista para fin de año, el inicio de mi bloj XD

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Impiedad manifiesta. Suplico sea perdonada.



He despertado en la oscuridad profunda lejana del Mar de Plata, 
he despertado en el silencio y el olvido del sueño y
he escuchado, a medias entre las caracolas, 
el rubor del viento en la otra orilla. 


He despertado y minutos después he visto. 
He visto como el ciego que no desea ver.
Que no desea ver toda la playa inmensa. 
La playa inmensa sin ninguna alta marea. 
Alta marea del ayer en turbulentas aguas. 
Turbulentas aguas que casi me despeñan. 
Me despeñan a lo abisal del mundo océano. 
Mundo océano que se ha quedado en la playa. 
En la playa del sacro Mar de Plata han caído. 
Han caído los vestigios de la desolación. 
La desolación del infinito devorarme ha. 
Devorarme ha en el presente eterno. 
Presente eterno que no lleva olvido. 
Olvido que me visitó dos segundos. 
Dos segundos dormidos en los que me decidí a vivir. 


P.D.: No es una poesía, es que el texto me pedía la forma.  




P.D.2: Y sigo pifiándolo a base de bien, jodeeeer

martes, 21 de diciembre de 2010

Solsticio de invierno (y que se jodan tus palabras)



Hoy me he empeñado en buscarle las vueltas al gato para no ver el inmaculado gong de plata que se me presentaba sobrio (por cierto, siento tan banal beso de despedida). Y una carta incompleta que por fin ya llegado a mi abandonado buzón del mundo, tampoco es tan dificultoso ser de esa forma tan rastrera. Pero me llenan tan poco las ideas de lograr que no sean logradas, y el surrealismo de la gominola. 
Creo que la culpa de todo la tienen los alófonos, los alófonos y me empeñó por no emborracharme tanto que no pueda ver ni mis propios pies. De la superflucidad, por supuesto. Me sueño morir, y tampoco puede ser tan extraño, y se está medio calentito medio fresquito en la biblioteca. 
Lo de "feliz navidad" es la mentira más grande que he dicho siempre, a ver, digo mentiras todos los días, y mucho más grandes, lo único que la sintaxis de la frase me exigía un superlativo como yo puedo exigir un camino entero y luminoso, es todo cosa de la sintaxis, y yo creo que también de los vaqueros de la pelicastaña que busca cosas de lingüística, pero todo es cuestión de enterarse. La mierda que escribo la subo al blog y así la leas, para que sepas que me entregaría a la tormenta sólo porque ahora recordases mis palabras y vinieras a buscarme a este lugar donde tanto sufro tu ausencia. Te equivocaste de persona, nos hemos equivocado a base de bien, pero no te preocupes, he echado la lotería para remediar el error lo antes posible, sólo es cuestión de remedios y pociones… Y mucho mucho miedo, peor no sé porqué, a qué… Supongo que no al deseo de pensar, de entregarme a la lluvia, al atavismo lluvioso, no es pedirte tanto, ¿verdad? 
Y claro, a ver, 2011, por mucho que te empeñes, alma de cántaro, no va a mejorar ni fu ni fa. Lo único que puedo hacer es pagar mi lápida por adelantado, y sería la verdadera solución del ser, y de la luna de eclipse que mis lluvias y las tuyas no me van a dejar ver. 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sexo inmaculado.


Locos, aquellos que hacen locuras; por definición de la palabra es cuestión de plantearse el momento altivo de tu rostro.
Así me busco en el interior del alma la fuente hirviente de mis necesidades, necedad máxima el abrirse las venas sólo para ver, ––sólo para ver si se puede ver––, si brota veneno en vez de sangre.
Me he acostado con la muerte, y con el deseo extremo de dejar de lado la áspera cadencia de verte aun más lejos cuando cierro los ojos. Tras mis párpados ha adquirido el dolor sabor punzante y las quemaduras sacramentales ya sobre el pálido campo ya se extienden, ya.
Y no es mal amante, porque sus caricias son tiernas y eternas, no como las manos mías, podridas, con las que me acaricio el sexo antes de dormir. Masturbación de los anhelos, el dolor del dios que circunspecto me deprime el pecho a latigazos. Algún día encontraré la semilla de estos versos, algún día, justo antes de morir recuperaré el color de las ardientes mañanas que no viviste conmigo. “Las cosas que se hacen sin penar luego hay que pensarlas el doble”, pero es un suspiro, no se lo digas a mamá. El pastel de arándanos que suicidó el alféizar, mirando al mar de plata.
Ahora que ya sabes que la Meseta es ardiente te diré que también quema igual que el hielo.
Haré mil lanzas para atravesar la piel que desconozco y me desangraré mientras me miro desde fuera. No me preguntes tu nombre, desconozco la piel de las mil lanzas. Ahora sólo tengo cicatrices, lo siento, va a ser que volveré a mentirte.
Este pecho se me queda grande, hay demasiados sentimientos que no necesito, y yo sólo aspiro al silencio.
¿De verdad crees que me importas? ¡Ay, ilusa, sólo me importo yo y mis necesidades! ––dijo, y mi muerte llegó como un hálito.
Por mi follamos cuando quieras, […], ¡maldita!*



Y porque no puedo esperar más a que la leas, o ha leértela yo:

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA, Federico García:

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.


Y para aliñar la cena, ya que no tenemos tejo, pues a Dolly o a Joaquín, pero con “Cuando era más joven”.


*Creo que me ha quedado incompleto, pero no sabía seguir.


P.D.: Me ha aparecido una extraña cicatriz que me cruza el rostro de parte a parte, espero que no sea duradera, porque no tengo tantos poemas que me hagan llorar tanto como para borrarla con lágrimas. 

P.D.2: Lo siento, no era/estaba en mis expectativas encontrarte. 

martes, 7 de diciembre de 2010

Rememoranza de un desnudo*


¿Qué daría por volver a ver 
el mundo 
desde mis mismos ojos?

¿Qué destruiría a cambio 
         -de la desaparición- 
de esta pátina a melancolía 
que me cubre la visión?

¿Qué?

¿Qué por volver a ver el mundo luminoso, lleno de brillante sol y aterciopeladas nubes? 


Creo que la parte de mi alma que me falta se la quedó la niña que vivía al otro lado del espejo. La niña de ojos de bronce y mirada felina que sacó su mano para tantear la mía. 
A mí dadme divino corcel de fiera pureza, dadme caballo albo para irme al otro lado de la noche y os juro que no volveréis a verme. 
¿Acaso os pido tanto?
No, no es mucho si con ello me desaparezco, yo y mis delirios, para siempre. Olvido... 


* A lo peor, de un vestido 

jueves, 2 de diciembre de 2010

снег



Está nevando, y no tengo a nadie con quien desnudarme bajo la nieve, pero eso no viene al caso. 



Fonética de la oclusión 



Intensión: los órganos pasan de estar en reposo a colocarse en el lugar de articulación.

El sol dejaba de ver la medialuna, y los vientos catabáticos se arrullaban en la noche que era cálida. La visión de conceptos se dejaba ser:
--¿/t/e venés /k/onmigo?
La mano se extendió a las inmensidades de su esófago.
--/p/uede… --respondió, dubitante, pero no dudó en extender la piel hasta tocar su pecho.


Tensión: momento en el que se retiene el flujo de aire.

Y compartían corazón, mudos besos de petaca. Los placenteros eran siempre bilabiales, pasmosos, profundos, pactando pacientes el palatino palacio. Los taciturnos moraban en los alvéolos, tiránicos y tropicales, tautológicos, tardíos, incluso tontos, tectónicos. Y los caucásicos, esos se perdían en la profunda concatenación del deseo velado, quebradizos, casquivanos, cóncavos y cósmicos, concurrentes… Catárticos.

Explosión: separación violenta de los órganos.

Mas se dejaron de abrazar tan pronto como habían caído en el abrazo. En la exigua saliva que se había formado pronto sembró el instante sus milésimas y se rompió el hechizo con el sonido. Se marcharon solos, igual que habían llegado. Y un soplo de aire procedente de los pulmones se llevó su sombrero.





A una reciente visitante. Para que veas que la fonética no tiene porqué ser lenta...

No, es que no lo entendéis, está nevando y no hay nadie, ni siquiera la luna...