lunes, 20 de octubre de 2008

Otoñales delirios

Lunes, 20 de octubre de 2008, 00:38

Esto son unas descripciones que tuve que hacer para clase de Lengua y Literatura, y que en un intento de complicarme la vida lo hice la mar de subjetivo y ambos bastante oscuros (Otoño), por lo que opté por hacer otra que se ajustase más a lo que me pedían (Rubíes). Ahora y para aprovechar que tenía que corregirlos y que ya estaban en el ordenador los cuelgo aquí =). También es mi homenaje a la época del año que más me gusta.

Otoño

- Es áureo, rojizo, castaño. Huele a melancolía y tristeza, a pérdida de fuerza, a los postreros alientos de un año que sólo permanecerá mutable en nuestros versos. Es tiempo de lloros dulces y crecientes oscuridades, de velas que cada vez se encienden antes. De vida muerta y de muerte viva, reptando tras cada esquina, viviendo en tempestades. De ruinas de ilusión y encuentro de esperanzas. De nuevo soñar con un conocimiento que sólo lo ignoto puede brindar. Es mostrar una media sonrisa cargada de añoranza.

Es abandono de lo pasado, miradas de resignación hacia un futuro que se resiste a acontecer. Empuñar unos recuerdos que forman ya parte de lo que para siempre perdimos. Cientos de horas de oscuro silencio esperan para envolvernos. Y éste, caminante, es sólo el comienzo. Lugares mojados y amaneceres tempranos, sonrisas fingidas y noches de engaños. Pero, dioses del mundo, no desesperéis, sabed que volveréis a meceros en las brisas del verano.

Rubíes

- Eres capaz de apagar los diamantes y el oro blanco que circundan la exquisita forma de tu cuerpo. Es tu brillo, y no el de ellos, el que levanta corazones y hace palidecer amaneceres. Es el tuyo el color de la victoria. Cuando el Sol se cuela en tu interior y un millar de sangrientos reflejos tocan la lechosa piel de una mujer, pestañeos de gloria y poder que sobre su cuello eclipsan la luz de sus pupilas.

No puedo negar que eres hermoso; frío, distante y cruel, pero también repleto de belleza. Para mí tus curvas sólo reflejan lujuria, el dolor que miles de personas tuvieron que sufrir para que las consiguieses. Tus miradas colman de ira mi corazón, por ser fruto de la esclavitud de los hombres. Impotencia siento al saber tu origen, cómo, viniendo de la Tierra vales más que ella.

29/IX/08

P.D.: "Si hubieses dicho "vete", habría enterrado la esperanza, pero jamás te habría abandonado" Martyn Tallanvor

Editando: Y el frío que hace en esta ciudad olvidada por los dioses es lo que peor llevo, pero tiene su atractivo si puedes abrazarte a alguien XD

viernes, 17 de octubre de 2008

"...si el Atador así lo desea."

Viernes, 17 de octubre de 2008, 01:51

¡Buenas madrugadas! La razón por la que sigo despierta es muy clara, mañana tengo examen de inglés y ya veis... Me he puesto a escribir y he pasado de estudiar como de la mierda XD. El texto en cuestión es el siguiente que espero que disfruteis leyéndolo tanto como yo no he disfrutado escribiéndolo ("cojo un personaje, lo creo torturado...", todos sabemos que en el fondo no puedo evitarlo, el único (masc) que acaba ma o menos bien es Valagiur, y ya sabéis como acaba =). Pero bueno, dejando esto aparte ya había ganas de escribir una escena como esta, que se le haya tocado a este personaje es fruto de la casualidad, ¿para que crear nuevos cuando tienes un montón que admiten nuevas desgracias? Se estaba rifando entre Alejandro y Reihven, and the winner is... Alé, pues ya dejo que juzgueis por nosotros mismos, lo único que me gustaría avisar a Daos de que este fragmento tal vez hiera su sensibilidad, para que luego diga que no lo señalo antes.

Sus miradas habían quedado entrelazadas. Los iris anaranjados reflejaban con tranquilidad diluida en deseo unos ojos oscuros que brillaban desazonados, intentando desvelar los pensamientos que poblaban la mente de su maestro. Tras pasar unos instantes de angustiosa calma, en mitad de la gran alcoba repleta de manuscritos y polvo, el clérigo desenfundó una daga de plata con deliberada lentitud. El sonido del acero se fundió con la entrecortada respiración del joven, ya casi un hombre, que pese al tiempo transcurrido continuaba temiendo aquellos ojos. De un paso se colocó a un palmo de su cara mientras esbozaba una media sonrisa cargada de significado, haciendo que un escalofrío recorriese la espalda del discípulo, quien no pudo parar a tiempo los pensamientos anhelantes que afloraron en su mente. Como única respuesta el sacerdote frunció el ceño, disgustado quizás por el desliz cometido por el muchacho, aunque interiormente le complaciesen aquellos lujuriantes bosquejos.

Alzó la hoja y comenzó a cortar una a una las puntadas de la túnica corta, deteniéndose para clavar la arista sin llegar a cortar, lo que provocaba leves sacudidas en el de negros cabellos. Finalmente, la prenda cayó al suelo con un susurro, descubriendo un cuerpo fibroso y torneado, repleto de costras y cicatrices rosáceas. Con la punta comenzó a recorrer antiguas heridas, dibujando extraños símbolos cabalísticos sobre la pálida piel, ignorante del esfuerzo que le suponía al adepto permanecer inmóvil con la mirada fija en la nada. Sin previo aviso hundió el cuchillo en una zona intermedia entre el corazón y el hombro, donde la espesa sangre acudió sin demora. Un grito ahogado se elevó en la estancia, causando una momentánea vacilación en la imperturbable mente del sabio. Llevó las manos a su cintura, sin preocuparse de la hoja, mientras se inclinaba y detenía con la punta de la lengua el plasma que comenzaba a descender por el pectoral izquierdo. Después de lamer la piel adyacente se centró en la herida, de donde bebió hasta saciarse. Durante los minutos que se había prolongado la consagración de su maestro, se había mantenido hierático, con los puños en los costados y dos lágrimas recorriendo lentamente sus mejillas; intentando mantener la superficie de su mente como un estanque, eludiendo las sensaciones que pugnaban por embargarle. A duras penas contuvo un suspiro de alivio cuando él volvió a mirarle, con sangre en los labios, mostrando un brillo codicioso y hambriento.

La daga cayó al suelo con un tintineo, rozando en su descenso el gemelo del joven, que dobló la rodilla ante el imprevisto dolor. Con sorprendente indulgencia, el clérigo tiró de él y hundió ambas manos en el abundante pelo azabache, atrayéndolo hacia sí. El beso fue violento y rápido. El sabor metálico les impregnaba las fosas nasales, y por las comisuras de sus labios corrían sendos regueros escarlatas, pues en un indeterminado momento el sacerdote lo había provisto de la sangre de ambos. Instantes después de ese momento indefinido, el muchacho se había aferrado a sus nalgas cubiertas de terciopelo y, al no encontrar oposición, continuó envolviéndole apasionadamente.

Se separó de él perezosamente sosteniéndole de nuevo la mirada, en la que se intuía anhelo y temor a partes equivalentes por lo que habría de ocurrir. Con la mano derecha tomó la verga erecta del adepto y empezó a acariciar la punta con los dedos índice y pulgar sin dejar de escrutar aquellas sombrías pupilas, que no parecían ser capaces de concretar los sentimientos que le inspiraba.

Dejó que el líquido blanquecino tiñese toda la mano, antes de indicarle con un leve gesto que le subiese la túnica y se la recogiese con el ceñidor, cosa que hizo no tan prestamente como debería. Untó su propio pene rápidamente, mientras notaba como la respiración del joven se volvía más jadeante.

––A cuatro patas.––ordenó fríamente.

Él se apresuró a obedecer, cayendo de rodillas en el suelo desnudo para luego girar hasta darle la espalda a su señor. Los brazos comenzaron a temblarle al sentir como también se arrodillaba entre sus piernas abiertas y el roce del terciopelo en la piel.

17/X/08

P.D.: "Pero lo prometido es deuda, y las promesas hay que cumplirlas." L. Frank Baum, El mago de Oz.

martes, 14 de octubre de 2008

Brisa de cadencias

Lunes, 13 de octubre de 2008 21:42

¡Buenas noches! Hoy ha sido un día de dejar todo para dentro de un rato por lo que ahora tengo un montón de cosas por hacer y siguen acumulándose. He perdido por un rato largo y bastante angustioso una carpeta donde guardo algunos de mis escritos, y todo por hacer el gamba y darle a "Ocultar carpeta" cuando sé que mi hermana no leería algo mío ni aunque le pagase en metálico. Luego está el problema de mis troyanos, aunque realmente no entiendo porque se llaman así, que ya han creado unas productivas colonias en todos los PC que utilizo normalmente. Lo mejor es que los muy hijos de puta no aparecen cuando pongo "Mostrar ficheros ocultos". Voy a intentar quitarmelos de en medio con un antivirus, pero sino se van capitularé. Y no es por nada, pero me jode que mi bonito ordenador negro sin nombre este plagado de cosas como esas sin ni siquiera conexión a Internet. Es horrible en cada una de sus formas, snif, snif...

(...) Aquí había un gran párrafo que creo oportuno borrar para asegurar la larga y sana vida de Ever... A buen entendedor, pocas palabras.

Y ahora, dejo esto que escribí hace casi un añito. Espero que lo disfrutéis =)

"Cascadas de humo azul que lo cubren todo a su paso. Nosotros las seguimos como el camino solitario que desaparece en el mapa que perdimos. Y continuamos. Uno cae, y dos, y el tercero se abandona a la tierra que lo vio nacer. Sólo quedamos tú y yo, mi pequeña. Me abrazas con fuerza en lo rojo del espíritu. Te sigo, sólo juntos y separados a la vez por la fuerza que nos impone la carne. El dolor de nuestra visión, el cielo gris que nos contempla caminar por el erial de sus lágrimas. Y desfalleces. Y continúo. Las estatuas que dejamos atrás regresan a los campos de amapolas de los cuentos que infancias nos contaron. Las luces alumbran mi solitario caminar en el nuevo mundo que tu despedida creó para mi. Y dios me mira, y yo me río de él. Sus ojos cambiantes me odian y mortifican y llorando me arrastro y suplico perdón. Ya no desearé las lágrimas de mis ancestros en la cara, y los descendientes morirían en mi vientre antes de nacer. Poseída de lluvia y colores apagados me pierdo en las otoñales calles de piedra, de una ciudad de piedra, en un país de piedra, en el muerto mundo."

P.D.: "Podéis poseerme si lo deseáis". XD

lunes, 6 de octubre de 2008

Benditos recuerdos

2 de octubre de 2008, 23:49

Bueno, pues después de un mesecito sin postear nada ya va siendo hora. Se supone que ahora debería estar estudiando un examen de inglés que tengo mañana, pero tras la desilusión del anterior no me apetece nada. En cambio estoy escribiendo esto y una descripción “que te cagas”, porque ese es el sintagma adjetival que mejor la define (la verdad es que me la estoy tomando muy en serio). Por lo demás, no hay ninguna novedad, lo que tiene su punto inquietante. No sé, en un momento te pones a pensar cómo empezar una frase y al siguiente ya te has ido un par de mundos más arriba. Es básicamente lo que me acaba de pasar, pero no me gusta que me pille por sorpresa. Ay, que le voy a hacer... Y ahora, volviendo a temas más trascendentales, os habéis dado cuenta de que el la archiconocida canción de Carmina Burana dicen “O fortuna” al principio. Yo lo hice el otro día^^. Voy a ir acabando porque esto se esta convirtiendo en un sinsentido de lo peor, u horrible, según se mire. Alé, a vivir lo más libres que nos deje el mundo.

Beberé la hiel de tus labios

Después de tanto tiempo sin pensar lo que en realidad deseo, me he dado cuenta (quizá demasiado tarde) de que disfruto con tu simple compañía. De que me gustan tus ojos, y tu manera de sonreír. Segura estoy que si mi doncellez perdiese contigo me arrepentiría en cuanto tuviera tiempo de pensar. Ni aún sabiendo que tú me amas no sé si sería capaz de amarte yo. Sinceramente, encuentro ese sentimiento un poco esquivo, y tal vez sea mejor. Me pensaré varias veces la posibilidad de que puedas leer esto, y aún no sé si sólo me pertenece a mí o nos permanecerá a ambos. Quien quiera entender que lo haga, no son desconocidos mis etéreos amantes, que incluso abrazo en confusión cuando duermo contigo. Puedo inventar un pasado, futuro y presente, sobretodo cuando escucho el rasgar de tus melodías. Aún recuerdo esa mañana recién levantada, tu torneado cuerpo durmiendo junto a mí, con ganas de abrazarte y darte un beso en tus voluptuosos labios, como tantas veces hicimos, tal vez esperando más morbo del que nunca existió. ¡Ay, si el Tiempo perdonase! Ahora sólo queda el triste recuerdo, o el aun más triste olvido. Es quererte en mi memoria, y significar la indiferencia en mi vida. Perdóname por lo que hice, sabes que era una niña sin nada con que llenar mi corazón. Ni tuya fue la culpa ni mía la capacidad de que me perdones. Supongo que aunque no lo parezca continúo echándote de menos, a ti y a tus caricias. A ti y a tus besos robados entre blancas sábanas. A ti y a las conversaciones sobre el devenir de las olas, entre el devenir de las olas. Si yo fui de luna y tú de sol, amor mío, aun te quiero. Si alguna vez, quieran los dioses, que de tu cuerpo desnudo vuelva a disfrutar, para acariciar cada rincón de ti, ahora que ya se como hacerlo. Es imposible negar lo mucho que apareces en mis sueños, con caras e historias diferentes. Pero dejaré ya de hablar de ti, pues no quiero más dolor del que ahora ya siento por otros pasados. Pondré fin a esta historia como hice con tantas otras, pues ninguna tendrá ocaso hasta que olvide...

21/IX/08

P.D.: "De los despojos de la rueda".

P.D.2: "Ya no persigo sueños rotos, los he cosido con el hilo de tus ojos y te he cantado al son de acordes aún no inventados". Los Secretos.

P.D.3: Me olvidadé el documento en casa, asi lo pongo hoy en vez del viernes.