martes, 6 de abril de 2010

"Teresa, ¿dónde vas tan rápido?"




--Lo siento, no soy Teresa, debe haberme confundido con otra.
--Ah, lo siento.


No soy Teresa, pero si tú quieres puedo serlo. No debe ser muy difícil que cambien mi extraña manera de nombrarme por otra cualquiera a tu elección, que de verdad no me importa. Podrías enseñarme todo lo que Teresa hace y a ti te gusta, lo que te hace feliz, y yo lo repetiría sin problema alguno, ser Teresa no debe ser más difícil que ser lo que ya soy. Tampoco tendría ninguna pega a no hacer eso que Teresa tanto hace, y que tanto te molesta a ti, simplemente no lo aprendería, no tendría porqué si a ti no te gusta. Y por supuesto, sería la Teresa que tanta prisa llevaba hacia ningún lugar que tú conozcas, no tengo inconveniente. Y a verdad es que no sé porque Teresa se me hace más deseable de lo que ya soy, Teresa… Suena a mujer hermosa, que no sigue, que se pierde en la lentitud de sus palabras, Teresa. 

Y tampoco sé porque este enorme deseo de complacerte, tampoco es que tú fueras Alejandro. Podrías llegar a tener sus ojos, quizá si los mirase mucho y te convenciera para que mirarás como él mira, tal vez si no fueras tan poco Alejandro. Además, yo tampoco conozco a Alejandro, no sabía decirte como es, aunque quizá seas tú escondido tras un mundo de profesor de Historia, o francés, te sentaría bien susurrarme la Internacional en francés, cuando estemos juntos en tu piso, ahora que tu mujer se ha ido a trabajar y tus tres niños están con los abuelos en el pueblo. Y nos tumbaríamos en el sofá, y tú te imaginas que aún puedo denunciarte, mientras yo te convenzo de mi minoría de edad, sin que lo sea. Luego habrá que huir, mientras tu me hablas francés por teléfono, un francés que no entiendo pero que todo me suena a sexo. Y el desayuno, porque quedaríamos para desayunar cerca de tu instituto, y yo me saltaría todas las clases, excepto los miércoles y algún martes literario, lo demás carecería de importancia. 

Pero luego Ismael tendría razón y acabaríamos mal, yo con otro nombre y en otro lugar que no fueran tus brazos, y tú con ese nombre que no conozco y el recuerdo que seguro no aciertas a dedicarme. Tal vez le cuentes a Teresa que me encontraste una mañana muy de mañana por la Plaza, que me parecía tanto a ella que te atreviste a apretarme el brazo antes de saber de mi existencia, de la existencia de alguien que se parecía, bajo la luz amanecida, a tu Teresa, tu amada Teresa.


Y surge la pregunta, ¿quién es Teresa?


Teresa que debe tener el pelo corto y negro, oscuro, gafas, un mínimo para parecerse a mi versión de sí misma. Pero el aspecto físico no responde a un quién, a un quién nunca le corresponde un cuerpo, necesita de sustancia pensante, de alma. 

- Quizá sea una estudiante de geología que haya olvidado que las bibliotecas no abren en vacaciones, pero que aún así se levante con la excusa para poder recorrer rápido las cuevas de piedra dorada y rosácea de la luz por la mañana, no es una chica muy atenta, sólo para las piedras. Él no espera encontrar a la vecina de su madre caminando tan rápido hacia ninguna parte, porque sabe que es una chica un poco dormilona. 

- O no, seguramente fuera una chica de Madrid que haya venido porque sus padres la obligan a ver a la abuela, y cansada de tantas indiscretas preguntas agarre la mochila llena de apuntes con la excusa de estudiar en un sitio que no conoce, que ya apenas recuerda. Aunque camina rápido a algún jardín, donde ya se escapan los besos de aquel verano, ¿quién la mandaría a ella amar lejos? Él es uno de los mejores amigos de sus padres, un celador de la biblioteca municipal que llega tarde casi siempre a cualquier sitio, por andar tan rápido. 

Y ya no quiero imaginar más Teresas, podéis hacerlo vosotros, si perdonáis tanto retraso en mis Abismos, y queréis imaginar a esa Teresa que me confunde con sus besos. 






P.D.: Bueno, este post se lo dedico a Ladrona de Mentiras, que sé que de cuando en cuando se pasa por aquí porque me deja algún comment. Ha habido un momento en que he pensado en ella cuando lo escribía, no tiene más razón. Espero que te haya gustado, si es que lo lees ^^

7 comentarios:

  1. Tu ya sabes que me ha encantado, pero lo dejo aquí escrito para que conste....

    Encantador y delicioso.

    Muchas gracias por volver a llenar el abismo con tus letras... ^^.

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  2. Bueno, aquí consta. Por cierto, he leído silencioso en vez de delicioso, y me ha sonado raro XD

    Fmo.: El Constatador

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  3. archivado y documentado a 16 de Abril de la era cristiana plano 70
    3K58G8L27

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  4. CHISTE, CHISTE!!

    Dos sujetos entran en un apartamento pequeño, caliente y húmedo, arrastrando por los brazos a un muchacho flaco y debilucho.
    Dentro Big Leroy, un negro enorme, sudoroso, hediondo, con cara de mala persona, un palillo en la boca, limpiándose las uñas con un machete de cortar cocos.

    Uno de los hombres dice:

    ‘Oye Big Leroy, el jefe ha mandado que te folles a este sujeto… Dice que es para que aprenda a no querer hacerse el valiente con la gente del barrio.’

    La víctima grita desesperada e implora perdón. Pero Leroy apenas asiente con la cabeza, ignorando los lamentos del chico:

    ‘Déjenlo ahí en ese rincón, ya me encargo yo de ese hijo de puta dentro de un momento.’

    Cuando los dos hombres salen, el muchacho dice:

    ‘Sr. Leroy, por favor, no me haga eso, déjeme ir que yo no le diré a nadie que usted me ha dejado ir sin castigo…

    Leroy le dice: ¡Cállate la boca y quédate quieto ahí!

    Cinco minutos después, llegan los dos hombres arrastrando otro individuo:

    ‘Big Leroy, el jefe ha mandado que le cortes a este elemento las dos piernas y que le saques los ojos para que aprenda a no llevarse el dinero del jefe.’

    Leroy contesta con voz grave:

    ‘Déjenlo ahí en ese rincón, que ya resuelvo yo ese asunto.’

    Poco después llegan los mismos hombres, arrastrando a un tercer muchacho:

    ‘Big Leroy, el jefe ha dicho que le cortes el pito a este tipo, para que aprenda a nunca mas meterse con la mujer del jefe. ¡Ah!, ha dicho que también le cortes la lengua y todos los dedos para que no haya la mínima posibilidad que pueda tocar otra mujer en su vida.’

    Leroy contesta con voz más grave aún:

    ‘Ya resuelvo eso. Ponlo allí en el rincón junto a los otros dos hijos de puta esos.’

    Cuando se retiran los tipos, el primer muchacho que había llegado primero dice entonces en voz baja:

    Señor Leroy, con todo respeto, sólo para que usted no se vaya a confundir, yo soy al que hay que follarse…¿eh?

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  5. Muy bueno el chiste, no lo conocía... Espero que Orión lo haya leído ya (manifiestate!!! XD) ¿Sabes cuanto vamos a tardar en cambiarlo a otro plano de fantasía e ilusión? Mi mente ya trabaja en ello XD. Pues lo dicho, gracias por la aportación XD

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  6. Ah, pues claro que lo había leído... y por supuesto que me he reido... y por supuesto que... no se si quiero que sea traspasado a otro plano, después de la cinta aislante veo todo de una manera diferente...

    Ya me manifesté, ¿contenta?

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Miríadas de sendas desde el Abismo