sábado, 7 de noviembre de 2009

Freudiano (psicoanálisis)



¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión
Una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño
y toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son.

Calderón de la Barca.

¡Qué tristes son los versos del poeta! ¡Qué dolorosa verdad encierran que se vuelve más poderosa cada vez que me despierto! ¡Ay de mí, qué triste y sola me encuentro! Sin brazos que me arropen cuando a fuerza de frío se me congelan las palabras. ¿Quién es pluma y quién tintero? ¿Quién me salvará cuando caiga el gran diluvio, yo sola en mi barca de sueños diluibles?

Si no me queda nada más que desear que la tinta se caliente sobre mi brazo y me deje las cicatrices que yo ya no puedo hacerme. Y te prohíbo que leas esto, ni contigo ni sin ti, tan diferentes estados de transición involuntaria.

Mentes que me dejan vacía. ¡Qué cruel palabra! ¡Qué estado tan tardío y solo que me sepulta bajo las arenas de mil desiertos! Y no creas que el agua son tus besos, agua de mar, que me dejan más sedienta cada vez que vivo de ellos. Y me toca beber, sin que la muerte se ofrezca voluntaria, sólo una tardía sensación de permanencia cuando yo lo único que anhelo es devenir a tu lado, siempre.

Y se me agotan las palabras con las que puedo expresar mis estados, sólo quiero que sepas que la llaga nunca cura y tú te dedicas a abrirla una y otra vez, a echar sal y bálsamo momentáneo para desaparecer con tu sonrisa de duende.

¿Dónde te escondes cuando te busco? ¿Por qué huyes de mí si me desgarro el pecho llamándote? ¿Por qué mi sangre ya no te retiene a mi lado? Pensé que serías tú a quién habría de entregarme, tranquila caída en tus brazos y en mi playa. No lloraré aunque me falten las palabras y las lágrimas, ni siquiera cuando tú me faltes dejaré hueco para la tranquilidad.

Y te mientes, tú, que por mentir te alimentas de mentiras y has aprendido a vivir de ellas. Porque sabes que nada es real y todo es tan efímero, tan lento y distante que desearía que la tinta no se corriera en el papel cuando la miro. Y tus versos que no me entregas, que te limitas a enseñarme mientras suspiro por la tristeza que me produces.

No queda nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, nihil, ni siquiera yo.



[...]


..., esto no es normal, sólo una vana sombra en el jardín de la luna.



9 comentarios:

  1. te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero,te quiero, te quiero, te quiero...

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  2. mierda, gildur se me adelanto...

    Es lo que tiene la presencia pavorosa de la ausencia de palabras.

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  3. Debo decir, mi estimadísimo Gildûr, que vuestros comentarios en ningún momento carecen de elocuencia, y ahora, una considerable cantidad de horas después de haber leído el último, me mantengo en mi observación de que no consigo encontrar las palabras idóneas para expresar mis sentimientos de entonces; de ahí, este lenguaje tan vulgarmente recargado escrito a las dos de la madrugada, cuando me dedico a soslayar el sueño a base de te quieros, sólo puedo decir gracias, de todo corazón.

    En cuanto a vos, mi querido William, espero teneros por aquí de nuevo en un breve lapso de tiempo para iluminar vuestro anterior comentario. En caso de que no sea así, me reservo la posible y probable invocación de todo mi panteón destructor sobre vuestro triángulo o algo de semejante magnitud que puede no ser entregado por este medio.

    P.D.: Una parte de mí sabe que te mueres de ganas por ver todo el panteón de Gaia en tu blog XD

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  4. En efecto, no pienso esclarecer nada. Lanza tus hordas sobre mi, ha de ser magnifico, lo espero con ansia :P

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  5. Como ya te dije en tu blog:

    “Lo siento, William, estoy demasiado cansada para espolearte con mis hordas, quizá hace un par de días lo hubiera hecho. Voy a tener que conformarme con la ignorancia.”

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  6. Tras excusarme por entrometerme en vuestra discusión....

    Oh.. mi Abisal Dama... por favor, esa "ramera" de la ignorancia no está hecha para vuestras manos... por favor no os conforméis con algo así...

    Y vos s. William Tea, si sois un caballero no la dejareis en tal situación...
    "La ignorancia"... ¡Que ofensa!

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  7. En ningún momento debeis disculparos por la intromisión, Señor Bibliothekario, ya que no es considerada como tal.

    Muchas veces no podemos hacer otra cosa que confomarnos con las circunstancias, ya que carecemos del poder necesario para cambiarlas, como vos sabeis bien, querido amigo. Ahora, si William tiene a bien seguir vuestra sugerencia y reconsiderar la situación, que no está en mi mano cambiar, os estaré muy agradecida por vuestras palabras.

    Nunca os sintais impelido a pedir disculpas por lo dicho aquí, puesto que sois un apreciado huesped cuyas opiniones siempre son tenidas en cuenta.

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  8. Pero, ¿qué he de explicar?¿Acaso un simple comentario pasajero requiere de explicaciones?
    ¡Cruel peaje me hacéis pagar vos, Bibliothekario, al apelar a mi honor para manipularme y hacerme ceder!
    ¿Y vos, Moridin? Aún más cruel, si cabe, apoyando tal ignominia.

    Habláis de caballerosidad, pero sois viles conmigo... aún así, he de reparar mis palabras, por mi pundonor.

    Leí este texto inicialmente poco después de haberse hecho público aquí, pero no pude escribir nada en respuesta, paralizado, aterrado de no saber qué decir, o de estropear el momento de éxtasis si me atrevía siquiera a intentar un juego de palabras. Entonces, al día siguiente, releyéndolo, vi vuestra reseña, Bibliothekario, y alabé vuestra genialidad, arrepintiéndome de mi cobardía y la traba impuesta sobre mis dedos.

    Y he ahí, la presencia pavorosa de la ausencia de palabras.

    Ahora, ¡dejadme! Pues mi orgullo aún sigue herido, y juro que esto no quedará así...

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  9. Mi querido William, ambos sabemos que tu pundonor sigue intacto, al igual que tu orgullo. El juramento de venganza no tiene cabida, sabiendo, como vos sabéis, que me debiáis esta explicación, más aún después de decirme que la ignorancia es cruel. Y creo estar completamente en lo cierto si digo que vos no queréis ninguna crueldad para mi persona, ¿o no?
    En cualquiera caso, si os sentiís ofendido por mi lógica petición, mil disculpas, caballero. Aunque me veo obligada a añadir que no imagine que en vos cabiera la ausencia de palabras, ya que sois siempre tan locuaz.

    P.S.: Dejaré que el bibliothekario defienda su honor, ya que no me creo capaz de lograrlo yo, tras esta parrafada mañanera.

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