lunes, 23 de noviembre de 2009

Violines



Pese a que sé que no debería estar haciendo esto, de hecho, no debería haber encendido hoy el ordenador; debería estar estudiando. Pero no he podido evitarlo, y menos tras el subidón que sufrí ayer noche al embriagarme de poesía casi en penumbra. Me ha quedado grabado en el fondo de mi pupila, o de esa pizarra que me perpetúa el alma en los versos de los que a veces tanto me enamoro. Y pensar que no vi poesía hasta que la miré desnuda... Hasta que, no sé porqué, alguien la desnudó para mí con sus versos vislumbrados entre las sombras, con versos sobre los sueños meridionales del soldado.
Sé bien a quién debo ciertas precipitaciones de mi mundo, arrebatos que me han atacado el alma y hacen que me pierda en otros mundos.

Hoy (ayer cuando leáis esto), he escuchado por la radio que es el día de la música y también de la poesía. Yo no lo sabía, ni me importa porque para mí ayer fue la medianoche

[He hecho un inciso para sufrir el subidón del día de hoy, ya que el que os narro es el de ayer. Ha sido flipante, emocionante, inenarrable, algo fuera de mí.]

de la poesía. Como me estoy entreteniendo mucho y ahora mismo lo otro ocupa casi toda mi mente, por no decir TODA, pues no voy a decir más. Algún día voy a devolver ciertos favores, por difícil que sea en algunos casos, y es una especie de promesa.

Os dejo el soneto de Aníbal Nuñez... (no quiero estropearlo con descripciones absurdas y malas)

He metido las manos en el fuego...

He metido las manos en el fuego
por saber si era cierto su suplicio
y supe -el si era o no lo supe luego-
que el saber esperar ya no es mi oficio.

Y lo es desesperar, quiera o no quiera,
y es el seguir no hallándote en lo oscuro
de esto que llaman llanto por ahí fuera
y yo de que es mi vida estoy seguro.

Y aunque tu mano tarda, a mí me duele
como si no llegara nunca. ahora
me entretengo en trenzar melancolía.

Después vendrá la pena como suele
venir: para avisarme que es su hora;
y el estar solo a hacerme compañía.

Enero de 1962

P.D.: Muchísimas gracias a ti, que hiciste que en mi mundo también cupieran versos.


5 comentarios:

  1. Me alegra de que alguien haya introducido en tu mundo la poesía.

    Es un texto fascinante... y revelador. Me ha gustado mucho leerte.

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  2. Me alegra que te alegre que alguien me haya llenado de poesía el cielo...

    Y que te haya gustado leerme ^^

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  3. Leyendo los versos de Anibal Nuñez con los que nos has obsequiado, me ha venido a la mente otro cercano, como respondiendo a la voluntad que me susurra desde tus letras...

    Melancolía

    A Domingo Bolívar

    "Hermana", tú que tienes la luz, dime la mía.
    Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
    Voy bajo tempestades y tormentas
    ciego de sueño y loco de armonía.

    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
    es la camisa férrea de mil puntas cruentas
    que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
    dejan caer las gotas de mi melancolía.

    Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
    a veces me parece que el camino es muy largo,
    y a veces que es muy corto...

    Y en este titubeo de aliento y agonía,
    cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
    ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?

    (R. Darío.)

    Mi silencio era no encontrar palabras.

    Gracias Mi Oscura-Luminosa Dama.

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  4. Me parece muy impactante que me dejes este poema, cuando llevaba una semana y pico con el primer verso en la cabeza sin saber mucho más de nada... Gracias...

    A veces nuestros silencios son la mayor elocuencia, esta vez me alegra que no lo hayáis mantenido.

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Miríadas de sendas desde el Abismo