lunes, 11 de enero de 2010

El final (o fin, a secas)


Bueno, ahora son las 20:01 del 10 de enero de 2010, y yo escucho mi versión favorita de Semilla en la Tierra, mientras pienso cómo escribir este post que ya tiene título desde hace días. Soy plenamente consciente de que es la primera entrada de este fantabuloso año que ha comenzado, pero no me sale otra cosa que no querer avanzar o querer que el tiempo avance rápido para volver a ese tiempo de momentos lentos. Bueno, pero supongo que a las desolaciones también le quedan días de lluvia y a la nieve momentos de suspiros que yo miro desde la cama de mi casa.

––Por poco tiempo ––dijo con voz trémula, y esas palabras sonaron como una inevitable condenación.

Mis armas son pocas, inútiles y absurdas, sólo os prometo sangre, sudor y lágrimas. Creo que cambio la sangre por los hematomas, el sudor por cualquier otro sucedáneo o placebo que no consiga engañarme lo más mínimo, con las lágrimas me da que voy a tener que quedarme a base no poder hacer otra cosa.
A mis ausentes les informo que hoy ha nevado a través de mi hogar, y que hubiera dado la mitad de mis años por que nos hubiéramos besado desnudos en algún punto indeterminado del tejado, pero bueno, los daré de todos modos.
Ahora he cambiado de técnica y me he puesto a Sabina, con Barbie, que no está nada mal. Hace rato que he dejado de pensar en lo que estaba escribiendo, hay cosas que sólo salen cuando no las piensas ni nada que se le parezca. Debería dejar de pensar más a menudo, me duele la muñeca izquierda a poco que la deje contra el mueble para llegar al teclado sin un mínimo de cuidado. Por cierto, que no se me olvide que la rutina espera a la vuelta de un par de relojes, no sé cambiarlo. Voy a contestar a un montón de preguntas sólo con una palabra, que no lo exprese todo. Me duelen también los labios de tan poco besar, o del frío, que viene siendo lo mismo. Ayer, de haberme cruzado con un vampiro, le hubiera dado un beso en cualquier parte de su cuerpo, para calmar el ardor de haber comido palomitas con sal y el frío que se había acumulado en mí. Pero me gusta pasear por mi City, con frío también. Me gusta la gente que me acompaña a pasear, y sólo alguna de las que no (porque de ellos me gustan otras cosas). A otras, las adoro aunque no paseemos, pero esas son muy pocas, poquísimas, quiero decir, que incluso si no paseásemos, las querría igual. Estas Navidades he añadido dos FM a mi lista y un problema existencial de la ostia, por algo que quiero, como siempre. Intefiere con EP.

He delirado, mis escritos están un poco muertos. Todo en general.

6 comentarios:

  1. Algún día tendré la clave de tanta abisal sigla y juro que haré caer sobre nosotros el séptimo sello... porque, seguro, nos lo mereceremos...

    Envidio tu silencio de nieve y esa ciudad incluso sin paseos.

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  2. Bueno, bueno, Gildûr, no exageres, tampoco os lo merecéis tanto XD. Cuando lo consigas también caerá una parte de mí, el sello está porque debe estar.

    Yo envidio lo que tienes^^

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  3. Ven cerca, entonces y hagamos intercambio.... ^
    luego
    veremos si nos hemos ganado a pulso o no la caída
    cuando sobrevenga...

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  4. Ya no tengo lo que tú quieres, el intercambio es imposible, pero podía coger lo que yo quiero y dejarte sin tu parte, no estaría mal.


    Miedo me esta dando por donde tiras, no sé si os la merecéis, el Séptimo Sello es parte de este lugar, y no podría existir sin él.

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  5. ... no temáis, pues lo haréis en vano
    y si tengo algo que deseáis pedidlo, os lo daré con o sin intercambio...
    las únicas cosas que me son imprescindibles, no se agotan por mucho que las derroche... ; )

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  6. No sé si ahora mismo está en vuestra mano darme lo que deseaba cambiarlo, así que nos quedamos los dos sin nuestras peticiones, una lástima.

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Miríadas de sendas desde el Abismo