lunes, 16 de marzo de 2009

Musa entre sangre

Entonces conocerás los caminos para no errar por ellas... Lástima que no puedan ser escritos en burdo mapa, y así elidir los intentos del páramo de atrapar en sí a los incautos vagamundos.

Esto el algo que me he encontrado en borradores de gmail, creo que era el principio de una respuesta a un poema de Gildûr que murió aquí.

Ahora creo que tengo humor bañera, pero bañera para darme un baño de jabón caliente y perder la necesidad de respirar entre sus aguas. O también puedo tener humor océano, para dejar, helada, de respirar, presa de criaturas irrevocables y monstruos sin nombre.

Tengo que catapultarme al firmamento o fundirme con la tierra, pegar los pies al suelo y encontrar por una vez ese espacio donde morar. Ser real o irreal, materia o espíritu mi mundo; dejar e flotar en esa nube blanca que se mueve entre los dos, arrastrada por el viento del tiempo, de las arenas del desierto.

No obstante yo sigo con mi humor bañera, pero vacía, toda blanca alrededor del blanco. Como siga así conseguiré tener todo el cuarto de baño, aunque espero que el humor ventana no tarde tanto en llegar, porque mis ganas de abstracción crecen proporcionalmente a los días con el humor váter. Pero quiero dejar de torturar, y eso que hace mucho que no lo hago. ¿Crees que el fondo de un vaso lleno de whisky habrá posibilidad de verse reflejada, de que sea un espejo? ¿O qué un espejo de baño, con las gotas de agua, pueda producirte tanta embriagadez como el alcohol? Los ojos de Helena son de todos los colores posibles, oceánicos, hasta alcohólicos. ¿Cómo alimentas el brillo de unos ojos que desean morir, acabar con toda vida que late en su interior? No sólo ser vacío, grito lastimero que se desliza en la oscura luna, cayendo cual cascada por tu palacete onírico.

Se muere desafiante entre las espinas del jardín, junto a la fosa imaginaria donde maté mis amores fantásticos.

9:40, 9/II/09

P.D.: Duele, la vida como un dolor hay veces que duele C. Chaouen

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