“Después de cinco días de descenso continuado entre bosques y riachuelos habían alcanzado los primeros edificios de Hulvye, el campamento norte de los Vigías. Allí Valagiur debía entregar la información al general y cobrar la recompensa. Había intentado convencer a Hioenoa, pero se negaba en rotundo a permanecer lejos de su hogar en verano. ––A saber a que tradiciones estaban sujetas las tribus del sur.––pensó, al ver como era incapaz de convencerla. Le parecía una buena compañera, podía recubrirse las espaldas y echar una mano en la batalla, pero tenía en alta estima a su jefe. Rememoró la carnicería con los cinco soldados. Incluso cuando él terminó sus pesquisas ella continuaba con el deseo de matar a uno de los desertores. Un hombre moreno y sin mucha inteligencia, con un rostro algo pueril. Pero nunca lograba acercarse lo necesario, le ofreció su arco, pero ella le devolvió una mirada furibunda mientras le contestaba que debía hacerlo con sus armas. Al final, atacó cuerpo a cuerpo de noche, ella contra cinco, y aunque intentaron defenderse con dagas no tuvieron ninguna oportunidad. Sólo dos de ellos fueron lo bastante rápidos (o inteligentes) para lanzarle los cuchillos. Uno rozó su mejilla izquierda y el otro se clavó en el costado, atravesando las anillas y el cuero. Cuando regresó con él, (que contrario a su naturaleza se había escondido tras unos arbustos) bañada en sangre, le pedió cortésmente que vendara sus heridas, y le persuadió de salir del bosque, antes de que lo que restaba de la guarnición saliera en su busca. De eso hacía siete días.
Ahora se encontraban ante una encrucijada, el camino de tierra viraba al este a través del río y el empedrado se internaba en el pueblo. Giró hacía ella y vio como se colocaba despreocupadamente una runa en el pecho, colgando de un cordón de cuero.
––¿Qué es?––preguntó interesado. Creía que hasta entonces lo había guardado en la escarcela.
Alzó la vista y le miró con suspicacia, se formaron unas graciosas arrugas en su frente:
––Bueno, es lo que necesito para viajar por los prados de mi tierra. Te aconsejo que no entres nunca sin uno o sin un compañero que lo lleve. Durarías poco siendo hombre libre.––dijo.
Valagiur rió y le contestó con sorna:
––Las Tierras de Nadie no es un buen nombre, parecen estar llenas de gente. Tranquila, espero que no me encuentres acarreando agua en tu tribu.
Ella se mantuvo impasible durante unos segundos y finalmente sonrió.
––Eres uno de los pocos que dice eso. Tienes sentido del humor, Valagiur; y en cuanto a la posibilidad de acarrear agua, no creo que llegaras a eso, sirves más como remero o constructor... Aunque pensándolo bien, no te descartaría para otras tareas, según lo ordenase la esposa del Jefe.
––¿Cómo cuáles, si puede saberse?
––Dejaré que ignores esa información, es mucho mejor para ambos.
Él se encogió de hombros.
––Como guste la mujer misteriosa.––e hizo una burlesca reverencia parecida estilo en las cortes de Xujekyo, pese a que nunca estuvo en ninguna.
––Creí que era la mujer desnuda a la intemperie.––recalcó, haciendo referencia a su primer encuentro.
––Estar desnuda una noche de primavera en los Altos del Vanie es propio de una mujer misteriosa.
––Tienes razón...
––Razón de más para que no me lo eches en cara. No puedo invitarte a comer algo en el mesón, ¿verdad?––preguntó con falso desinterés.
––No, tenéis extrañas costumbres en vuestra tierra. Como abrir los puentes cuando la estrella roja está en su cenit.
––Ya, pero no es mi culpa, aunque sí tu problema. Además las tierras del Agua no son mi hogar.
––Nunca te había oído mencionar tu morada. ¿De qué parte del norte eres? Tal vez la conozca.
––No lo creo. Soy un mercenario, no tengo hogar...––se arrepintió de haber dicho la verdad, con lo fácil que era contestar Cnos a todo el mundo. Nadie preguntaba por un pequeño y abandonado pueblo al sur de Lansdiuer, perdido en el bosque.
––Todo el mundo tiene hogar. ¿Adónde regresar cuando se pierde el rumbo?––respondió con un deje apenado en la voz.
––No puedo dejar que mi brújula deje de marcar el oeste, porque sino no podré volver a encontrarlo.
Ella hizo ademán de responder, pero cerró la boca.
––Dejemos ya de filosofar en el camino. Deberías salir por el puente antes de que toquen la campana.
––Tienes razón, ––convino.––debo regresar a mi patria entre ciénagas, y veros gobernar desde nuestras tierras, como usurpadores. Si comenzáramos una rebelión para recuperar las orillas de los grandes ríos, ¿a quién apoyarías?
Él dudó durante unos instantes, finalmente contestó con seguridad:
––Mi meta es el dinero, por supuesto, pondría mi espada al servicio del mejor postor.
Hioenoa lo miró pensativa y sonrió de nuevo.
––Eres inteligente y perspicaz, buenos atributos para un Jefe de las Tribus. Ahora debo partir.
––Bien, pero déjame darte antes otro consejo. ––vio con satisfacción como lo miraba extrañada.––Si alguna vez deseas volver a estas tierras, te aconsejo que tomes la ruta al norte, por el desierto. A principios de otoño los guerreros siempre encuentran trabajo en el oasis de CasimFol. Hay una bonita posada, Las mil Arenas, donde seguro que alguien contrata a una mujer misteriosa de las tribus que sepa manejar unas cimitarras.
Aunque le pareció que ya había sido demasiado simpática no pudo menos que reír quedamente ante tal apreciación. Esto convertía la despedida en un “hasta luego”, sin necesidad de que ninguno de los dos se rebajase. Vio como él sonreía ampliamente y se apartaba el pelo de la cara. El sol le daba de lleno en el rostro, pero no parecía importarle.
––Bien, lo tendré en cuenta. Es bueno conocer tal información. Y una última cosa, aféitate antes de presentarte al general y cobrar tu recompensa, tienes un aspecto desastroso.––dijo a la vez que daba media vuelta y emprendía el camino al este.
Él la vio alejarse mientras se rascaba la barba, pensativo.
––Es, en verdad, una extraña mujer.––susurró.
Antes de continuar el camino al sur, comprobó como se calaba la capucha de la capa; pese al calor que hacía. Parecía que a ella si le irritaba el sol en la cara.”
22/I/08

ala! ya esta lo conseguiste...estaras satisfechaXDDD... enfin... es mi sino:) algo que decir sobre lo que has escrito... me encanta tu lenguage soez..XD ... de verdad que me gusta como lo utilizas es muy real.. ;) nos vemos...
ResponderEliminar