“Andaban por el camino a Lansdiuer, para cobrar la recompensa de la última misión, cuando vio un gran halcón pardo que se acercaba en picado hacia ella. Valagiur también lo había visto y la apartó de su trayectoria. Cayeron al suelo, manchándose con el polvo de la carretera. Hioenoa se puso en pie, farfullando maldiciones contra él.
––Pero por qué te pones así. Viste a ese halcón, venía directo a nosotros.––oyó como pronunciaba unas rápidas palabras en su lengua natal y giraba hacia él con el ave apoyada sumisamente en sus manos enguantadas. Abrió la boca por la sorpresa.
––Cuanto tienes que aprender aún, Arquero, por tu culpa me he llenado de tierra.
––¿Cómo has hecho eso?––balbuceó.
––Uno de los pueblos vecinos al mío, doma a los pájaros y los utilizan como mensajeros. En las demás Tierras también lo hacen, no tendría que sorprenderte, incluso...––se calló de repente. Observando significativamente una de las patas del ave.
––¿Qué ocurre?––preguntó, mientras se ponía en pie y se acercaba por detrás.
Ella lo miró, con gesto de alarma, y le mostró una pequeña anilla en la extremidad derecha. Tenía grabado un símbolo rojo y los bordes del metal eran de cobre.
La agarró por los hombros y la puso frente a él. Sus ojos grises apartaron la mirada.
––¿Qué significa, Hioenoa? ¿Quién lo manda?––también su voz demostraba miedo. Ninguna vez había visto a Hioenoa tan asustada, con el rostro carente por completo de color.
––Es un mensaje de mi padre, debo partir con urgencia al sur––dijo trémulamente.
––¿Qué puede significar?
––Una tragedia. No sé que puede haber ocurrido.––por fin empezaba a reaccionar. Dio la vuelta la anilla y soltó al pájaro en el aire. Después se acercó a los caballos y ató la silla de su zaino.
––Valagiur, tengo que regresar con mi tribu. Si Nohfiwn quiere, en primavera seguirá habiendo trabajo en Covain. No voy a dejar que te quedes con la mitad de mi paga.––montó y le sonrió desde arriba.––Adiós, Arquero, que la Fortuna guíe tus pasos.––dijo al espolear su montura; dejándolo envuelto en una nube de polvo.
Todo había sido demasiado prematuro, pero en una cosa sí que podía resolver: no dejaría que la única mujer de su vida atravesara el continente en solitario. Era mejor no pensar decisiones como esta. Perdería diez mil platas, pero ganaba una compañera bastante enojosa, aunque con sentido del humor. Todavía le echaba en cara haber fallado el tiro con el bandido de Tirynar, si bien fue su caricia en la entrepierna la causa. Al intentar justificarlo dijo que no verdad, que debería haber acertado hasta con presión. Después ella lo mató con la jabalina, sin cambiar un ápice la expresión de su cara, aunque más tarde se cobrase con creces el precio del éxito (aún le duraban algunos arañazos en la espalda).
––Maldita sea ella y todas sus costumbres,––le dijo al semental negro––que bien estábamos tu y yo, muertos del asco en Hulvye, antes de conocerla, ¿verdad?
Caía la noche cuando la alcanzó. No obstante continuaba, llevando el caballo por las riendas. Él también había tenido que parar, ningún caballo aguantaba desde el mediodía cabalgando. Pero, por suerte, Nebulos era más resistente que el zaino.
Al verlo aparecer paró por completo, mirándolo desde más abajo que de costumbre.
––¿Qué est...?
––No es normal ver a una mujer caminar sola por Enoiyid, y menos de noche. Me veo en la obligación de escoltaros. ––dijo con el tono más galante que era capaz de modular. ––He decidido acompañarte.
Ella se sorprendió.
––No podrás cobrar las diez de plata al estúpido y presumido noble.
Sonrió con astucia, mientras le decía:
––La verdad es que hago más negocio si voy contigo y sin monedas, que quedándome en Lansdiuer y gastándolas en burdeles. El viaje durará mes y medio, siendo muy optimistas, así me cobraré la protección de mi acero a precio de oro.
Ella comenzó a reír, durante unos minutos, mientras Valagiur desmontaba sin perder la sonrisa. Al fin se irguió, sujetándose el costado, y mirándole a los ojos dijo:
––He de admitir que te echaría de menos, no sólo tus arrumacos. Doy gracias porque me ofrezcas tu espada en vez de tu arco...
Él se percató del triple sentido de sus palabras. No tenía bastante con llamarle ‘arquero’, que tenía que comparar sus habilidades.
Pero no podía molestarle algo tan nimio. Pasó una mano por sus hombros. Nunca se había arrepentido de haberla ayudado, y ahora, que tenía un objetivo, él también lo compartía. Ella alzó la cabeza:
––¿En qué piensas?
––Bueno, dado que llevamos todo el día cabalgando, tendríamos que buscar un lugar para acampar antes de que salga la luna oscura y nos impida ver donde pisamos. Si mi pequeña damisela gusta.––él también sabía como hacerla rabiar.
Le golpeó el costado con el codo, y él gruñó. Era más arriesgado enfadarla a ella, pero merecía la pena.
Reemprendían otro camino, con las lunas iluminando sus pasos.”
24/I/08

En realidad me gusta no saber en que punto de la amistad de esos dos me encuentro... es como conocer una historia a traves de sueños..:)
ResponderEliminarNo te agobies piensa que pronto terminaran los examenes y que tendras mas tiempo que nadie para hacer lo que quieras y que, para ti, los veranos son largos todabia.. y aprovechables aunque te vayas lejos.
y la terminaremos convenciendo porque Viné, Snejana, Quinto, Antonio.. y tu Malk (cuyo nombre he olvidado) se merecen un lugar en el mundo de la fantasia donde habitar, aunque nunca salga de nuestras mentesXDDD bueno.. no quiero ke al final esto sea un comentario mas largo que tu post... pero como no he podido darte animos en persona hoy.. pues intento aimarte desde aqui.. aunke esto sea poca cosa y yo muy mala "animadora".. nos vemos y no desesesperes.. porque como dijo liezbnib "..quien no espera lo inesperado no lo allará.."
Nos vemos pronto ;) (espero)