Hoy cuando volvía de dejar a Moony y comprarme un donut, de vuelta al Alcaraván me encontré pensando que cuando me encuentro buenos lugares o momentos (por lo general siempre los hallo cuando voy sola) pienso en alguien con quien compartirlos, pero cuando estoy con alguien no pienso en el lugar. Será que la compañía sigue siendo lo más importante. A raíz de una canción de Saurom he llegado a pensar que no creo que pudiese aislarme del mundo por voluntad propia, tal vez expulsada sí, pero no sabiendo que se puede volver. De hacerlo sin sentir añoranza o melancolía, vamos. Vale, se supone que tendría que estar estudiando cultura clásica, así termino ya. Por cierto Fuego, no me acuerdo de la ***** elegíaca así que no la pondré en el examen. Un saludo.
“Las brasas terminaron de apagarse, sin que ninguno de los dos hiciese nada por evitarlo. La pequeña cueva se oscureció de repente, y sólo escucharon sus lentas respiraciones. Valagiur dio otra vuelta en sus mantas, intentando entrar en calor. Hacia dos noches que habían acabado con las reservas de alcohol y de leña. El viento aullaba en el exterior, amenazando con el frío del invierno. Las nevadas se habían adelantado unas cuantas semanas, sorprendiéndolos en las laderas de la cordillera. No habían podido alcanzar la última caravana de lino que partía a Niozlar por el puerto. El alcalde de Vodeun no estaría muy contento al saber que no habían recuperado sus excedentes, pero nadie se arriesgaría a continuar con las nieves. Deseaba que Vuoluak, Linmpa y Bidk hubiesen tenido más suerte que ellos al descender por el riachuelo. Comprenderían porque no habían logrado continuar.
––¿Tampoco tú puedes dormir?––dijo una voz, amortiguada por las mantas.
––No,––le contestó sin sacar la cabeza––no consigo entrar en calor.
––Todavía me cuesta entender porque hemos acabado en las montañas cuando el invierno está a punto de llegar.
––Las nieves no son tan tempranas a tan poca altitud.––explicó de nuevo. Era mejor hablar que pensar en el frío.––A mí no me gusta esto más que a ti, no obstante puede que yo esté mejor acostumbrado.
––No os culpo, pero preferiría dormir en una bonita y agradable posada, aunque fuese en el suelo.––bromeó sin muchas ganas. ––¿Cuántos días crees que tardaremos en llegar al valle?
––Con mucha suerte en uno y medio, pero siendo realistas, a mediodía dentro de dos noches.––mientras le respondía oyó como se levantaba y se acercaba a él. Sacó la cara y sintió el aire gélido en la cueva.
––¿Qu...––se incorporó.
Notó como se tendía a su lado, hecha un ovillo.
––Pensé que pasaba algo.––se disculpó.
––Bueno, en realidad, es verdad que esta pasando algo. No siento los dedos de los pies.
La alarma se encendió en su mente. Si se le estaban congelando no podría andar y tendría que cercenarlos.
––Ven, envuélvete en mis mantas y echa las tuyas encima.––dijo mientras las abría.
Ella no dudó un instante y se levantó, las extendió y se tumbó junto a él. Valagiur tapó sus cabezas y la atrajo instintivamente. Podía sentir su aliento caliente en la mejilla. Hioenoa hundió la cabeza en el hueco de su hombro y suspiró reconfortada. Al cabo de un rato su respiración se regularizó, indicando que debería estar dormida. Valagiur continuaba con los ojos abiertos en la oscuridad pensando en la mujer que sostenía y los motivos por los que no podía besarla, si bien eran montañas de arena que perdían significado a cada exhalación que sentía. La situación le había colocado entre la espada y la pared. Casi prefería estar a la intemperie que arropado junto a ella, pero sólo casi. Nunca se había sentido atraído por una mujer durante tanto tiempo. Por regla general, le duraban lo que tardaba en seducirlas o en cansarse de ellas, no más de dos meses. Pero ya llevaban cinco meses viajando juntos, pero no conseguía lanzarse, ni siquiera con pullas como las de Vuoluak y Bidk. Se sentía abrumado por su manera de pensar y hablar con él, completamente ensimismado con ella. Necesitaba acabar con esto, y sólo veía dos salidas, ambas demasiado complicadas, aunque no sabía porque. La primera era separarse e intentar tomar caminos diferentes y la segunda... bueno, la veía mucho más difícil. Apretó más su cuerpo contra él. Ella se movió un poco dejando la boca a la altura de sus labios, aunque separados unos centímetros. A Valagiur se le cayó el alma a los pies. Esto era excesivo. Algún espíritu se estaría divirtiendo a su costa, porque no encontraba otra explicación.
Maldijo a todos los dioses que conocía y algunos más que inventó sobre la marcha. Decidió que tal vez no tendría nunca otra oportunidad como aquella y que lo mejor era aprovecharla. De todas formas, ella dormía profundo y por un roce no se despertaría. Intentó no pensar en ello mientras se acercaba, hasta que tocó sus labios. ––Algo va mal––recapacitó al notar como su respiración se cortaba. De repente, Hioenoa le devolvía el beso. El tiempo dejo de existir para ambos mientras saciaban sus deseos de hacía demasiados ciclos. Al final se separaron y en unos minutos ninguno de los dos habló.
––Has tardado demasiado, Valagiur, un poco más y me hubiese quedado dormida de verdad.––le susurró.
––¿No estabas dormida?
––Obviamente no.––él se alegro de que no pudiese verle. Había sido un estúpido, pero un estúpido con suerte, se consoló.
––Jamás pensé que fueses tan cortado con las mujeres.
––En realidad sólo es contigo. Las demás no se me complican tanto.––explicó. Ahora que un camino estaba cogido se sentía más cómodo en él.
––Oh, lo tomaré como un cumplido.––rió.––¿Cuánto crees que queda para que amanezca?
Valagiur empezó a destaparse y al notar próxima la congelación de su nariz, volvió.
––El suficiente.––contestó con determinación.
––El suficiente... ¿para qué?––preguntó con inocencia. Él se percató de que estaba provocándole a pedirlo con todas las letras, y le pareció lo más oportuno hacerlo.
––Bueno, no pensé que fueras aún una niña como para tener que explicártelo.––oyó como reía.
––¿Qué piensas explicarme?––dijo conteniendo la risa.
––Bueno, ya te conozco desde hace unos meses y basta decir que demasiadas veces pensé en ti con otra en mis brazos. Me gustaría que mis deseos se complacieran con la culpable de ellos. ¿Te basta con eso, o es necesario que sea más soez?
––Has dado muchos rodeos. Yo hubiera dicho directamente.
––¿Cómo? Si puede saberse...
––Algo así: “Voy a hacerte el amor hasta que tengamos que salir desnudos de la cueva porque no se aguanta el calor” O algo parecido.
––¡Luz ! No pensé que fueras tan concisa.––rió. ––Aunque me creo capaz de igualarlo.
––Ni lo intentes. Resérvalo para otra ocasión.––murmuró antes de volver a besarle.
Valagiur la alzó sobre él con ambas manos. Las mantas se abrieron y el aire invernal entró entre ellos, pero a ninguno le importó.”
3/II/08 P.D.: “..., para terminar sin saber en que época estoy o si mis recuerdo son míos o son meras historias descritas en los libros. ¿Perdida en mi propia mente? Jarlin Crowing.

Fuego me ha dicho ke te informe de que son "disticos elegiacos". Por lo demas... creo que entre tu y cleopatra vais a acabar conmigo... tiempos peligrosos estos que corren para ver atardeceres...
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