Hoy es uno de esos días en los que desearía tener abierto el blog y que alguien leyese mis desesperados pensamientos, a los que no encuentro más salida que esta. Creo que comienzo a poner un nombre a mis necesidades, no me preguntes muy claro por qué, pero sí, cada vez que pienso en ello más claro lo veo. Mezcla tanto que me parece mentira que una palabra pueda hacerlo tan bien. Pero vamos, que tampoco llega nunca a nada, a nadie. Porque ni siquiera sé exactamente a donde coño llegaré con esto y si lo hago es para que alguien se apidade de mí y me abrace. Pero claro, cuentame tú que sentido tiene que haga esto en un blog en el cual por obra y gracia de sus autores sólo pueden entrar sus autores XD. Pero, como siempre, me aguantaré a mí misma con mi humor tonto y estúpido, y la lluvia que llueve aún más. Eso, o vagar durante un rato largo, largo, en busca de algo que sólo encuentro cuando estoy sola, que no sé si llamarlo soledad o compañía. No doy nada por la promesa de un alguien, en absoluto, casi más me negaría a llover sobre baldosas, y olvidar. Y es que realmente no se que me pasa a veces, que me da por huir del mundo, valientemente, y luego me apena volver. Es uno de esos momentos en los que no puedo dejar de escribir, pese a saber que no llegará a nada, que no lo hago por nadie, ni siquiera por mí. A veces la Suerte mata, bien muerta, a los que creen tenerla. Joer, es que me gustaría tirar un dado de diez que decida mi camino, del uno al cinco, norte; del cinco al seis, este; el siete, el sur, el ocho y nueve al oeste, y el diez, ese que puede marcar un crítico o pifia... (os lo dejo imaginar). Sí, imaginar, eso que me da tanto como me quita, eso que amo y odio por no saber alejarse, por no irse nunca demasiado lejos. No se que hacer con mi vida, no puedo ir a la biblioteca y decir: "Venga, voy a hacer algo por mi vida", porque hoy no me sale. Hoy la tiraría por una alcantarilla y me convertiría en notas musicales, no me importa de qué, sería una nota en una gota convertida en mota en una bota junto a la cota como él dota de iotas a Jota que potat la rota tonta que le abandonó por miedo al fracaso. En un saco la mataría por dejar lo que yo no ent-cuentro. Que se le va a hacer, si me gusta imaginar que ellos hacen lo que yo no hago, siempre podemos jugar al rel, para que digan que no tengo buenas ideas. Y eso que no te quiero creer cuando dices que me quieres, que me quisiste en el pasado imperfecto que no me sale dejar. Y voy a olvidarme de esto, eso que se me da tan bien, no quererte, es lo que no sé. No sé dejarlo todo atrás, y eso que si lo consiguiese... Ni quiero que sepas mi verdadero nombre, me niego, no sea que puedas controlarme, aún más de lo que ya lo haces. No quiero que me sientas odiada, te lo repito, te buscaré en el alféizar de mi ventana, junto al cual duermo ahora. Y me marcho, no para siempre, nada nunca es para siempre, excepto el olvido. El mío. El tuyo. Él no tiene de eso. Volveré a este Reino, en el cual moro, del cual me escapo y me retorno con los grilletes del presente. Buscaré la torre de mis sueños, el hospital donde nacimos, que no morimos, que moriremos. Me voy ahora que todavía sé, volveré cuando la espera de tus versos se haga insostenible. A quererte me voy, a poseerte en mí, como desearía que tu me poseyeses, en mis pensamientos, en mis palabras.
P.D.: Adiós, Daniel, aunque no te conozco. Tal vez alguien haga que nos conocieramos.

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